LEYES
HERMÉTICAS ,
CUALIDADES
PRIMITIVAS
Y LOS CUATRO
ELEMENTOS
Primero escucha que de todas las cosas cuatro son
las raíces
Fuego, Agua, Tierra y la altura inmensa del Aire .
Todas las cosas de tales raíces surgieron
Las que serán, las que son y las que fueron.
Empédocles (
“Poema”, comienzo)
1- INTRODUCCIÓN
El presente articulo presenta una elaboración y
clarificación personal de nociones tradicionales, reuniendo mucho material
disperso e incorporando nuevos puntos de vista y analogías que confío
resultarán de interés y utilidad tanto al astrólogo avezado como al
principiante. Proporciona además una somera introducción a las Leyes
Herméticas, tema fundamental para todo astrólogo preocupado por conocer la
razón de los hechos y las raíces de nuestra disciplina. Persigo aquí ante todo una utilidad didáctica dado que no es fácil hallar una exposición completa y
satisfactoria de los temas tratados. Un
serio mal de nuestra época es, en
nuestro ámbito, la “astrología light ”, la que carece de toda seriedad. Tal cosa solo acarrea desprestigio para la
verdadera Astrología a la que es menester defender. Este artículo persigue
precisamente ese propósito.
Aclaremos que solo rescataremos nociones de los
antiguos en la medida en que sean parte de la auténtica Tradición Universal (en
el sentido de René Guénon), libres de elementos espurios, las que se revelan
correctas en sí mismas y en sus conclusiones. Nada de cuanto aquí se afirma
debe ser considerado como dogma sino como afirmaciones que cada uno es libre de
examinar, aceptar o rechazar. Los dogmas de todo tipo resultan absolutamente
negativos a la corta y a la larga pues conducen a la cesación del pensar individual y al fanatismo: tales cosas no
deben por cierto ser favorecidas en modo alguno. Pero recordemos que lo mismo
se aplica a nuestra disciplina cuando repetimos sin discernimiento y
mecánicamente recetas, técnicas y aforismos prefabricados absolutamente falsos...
2- LEY
DEL TERNARIO Y
LEY DE
CORRESPONDENCIA Y ANALOGÍA
Comencemos
exponiendo brevemente un tema que resultará de importancia en los
desarrollos posteriores. Nos referimos a las Leyes Herméticas, algunas de las
cuales expondremos sucintamente remitiendo a la bibliografía indicada para las
restantes. Las doctrinas herméticas forman parte esencial de la Tradición
Universal o Primordial también denominada Philosophia Peremnis. Esta última encierra el saber espiritual transmitido desde tiempos
inmemoriales en las más diversas escuelas iniciáticas de todos los países y
todos los tiempos. Este saber es esencialmente único en su contenido esencial,
si bien reviste formas exteriores distintas al haberse adecuado a las
cambiantes situaciones acordes al tiempo, lugar, costumbre y circunstancia.
Para más detalles, que no podemos consignar aquí por razones de espacio,
remitimos a las obras de René Guénon, las que son guía segura y confiable en
este campo para la mayor parte de los asuntos que abarca.
Desde luego los lectores de mentalidad
racionalista- y en particular los científicos- consideraran este retorno al
hermetismo cosa anacrónica e impropia del conocimiento de estos tiempos. Sin
embargo los que así piensan olvidan que carecemos en realidad de una posición
filosófica “moderna” que provea una explicación siquiera de lejos tan completa
de los hechos astrológicos. Es a los disconformes a quienes toca no criticar
sino ofrecer algo mejor, Pero es más: adoptando el punto de vista científico es
fácil ver que muchas conquistas de la Física Clásica y Moderna aparecen como
simples casos particulares o aplicaciones de las Leyes Herméticas. De esto me
ocupo en un extenso trabajo que espero poder publicar en un futuro no remoto.
Existe un
Principio Hermético que se halla en la base misma de todo desarrollo
astrologico. No olvidemos que esta es la
primera de las tres Ciencias Herméticas, siendo las otras dos la Alquimia y la
Teurgia. Este Principio al que nos referimos y al que se designa a menudo como Principio de la Naturaleza Mental del
Todo, es de muy gran alcance y no corresponde desarrollarlo aquí. Lo que si
debemos subrayar como caso particular o consecuencia de importancia para lo que
sigue es la Ley del Ternario (o de la Tríada), la que afirma:
Cada
forma expresa una fuerza y entraña una idea,
cada fuerza
responde a una idea y genera una forma,
cada idea
despierta una fuerza y forja una forma.
En algunos textos se prefiere con razón hablar de
“mediador plástico” en lugar de fuerza (lo que es más correcto) pero la idea
implícita es, desde luego, exactamente la misma. Cuanto existe se origina en una idea y surge
como forma a través de lo que la
expresa, materializa y concreta, es decir un
imprescindible e insoslayable mediador plástico que construye o genera a la
forma física expresada. Para dar un ejemplo simple, una máquina existe primero
como idea en la mente de su inventor. Luego se concretará por medio del
esfuerzo de ese inventor y, eventualmente, el de otros técnicos que realizarán
proyectos, planos, prototipos y ensayos. Esta será la etapa del mediador
plástico. El resultado final será la
máquina en sí, la que será la forma expresada o material.
Así como hemos elegido una máquina como ejemplo,
podríamos haber escogido un libro o una casa o tantas otras cosas. El proceso
que debe atravesar una idea para llegar a ser forma material expresada es
siempre el mismo.
Si aceptamos ahora otro tradicional Principio
Esotérico que afirma que LO VISIBLE Y MATERIAL ES IMAGEN Y REPRESENTACIÓN DE LO
INVISIBLE Y METAFÍSICO, fácil será
llegar a la conclusión de que cuanto existe en este mundo y en el Cosmos entero
preexiste como idea en la Mente de Dios. Este segundo Principio es, en realidad,
una consecuencia lógica de postular la Armonía Universal y Total, empleando una
expresión clásica. Esta Armonía nos expresa la concordancia y analogía de
formas que existe entre todos los planos de existencia y todos los estados del
Ser.
Pero, precisamente por aplicación del Principio
mencionado, llegamos a la conclusión de
que cada ente o forma manifestada o material y visible es SÍMBOLO y
representación de su contraparte INVISIBLE o inmanifestada. El mundo pasa así a ser, como señalara con
lucidez Salustio, un OBJETO SIMBÓLICO. Y
es menester además coincidir con Jules le Bêle en cuanto que CADA OBJETO
MANIFESTADO ES UN SIGNO NATURAL Y SENSIBLE DE UNA VERDAD EN EL ORDEN
METAFÍSICO. Es un Principio fundamental del Esoterismo Tradicional que, a
partir de esto, debemos elevarnos en el Conocimiento pasando (por medio de una
suerte de inducción trascendental) de lo visible a lo invisible pues esto se
posibilita precisamente por la Ley de Analogía y Correspondencia que es, en
suma, la expresión de esa ARMONÍA UNIVERSAL Y TOTAL de la que después nos
ocuparemos. Y el estudio de los símbolos
es la vía natural e insoslayable para lograrlo, especialmente en Astrología.
Eugen Drewermann señala al respecto, en forma muy acorde a la Tradición
Hermética, que la Ley de Correspondencia y Analogía ha de entenderse como un
hilo conductor de la investigación para la comprensión de un mundo de
representaciones y semejanzas en los diferentes planos y estados del Ser.
Avanzando un paso más, destaquemos que en el ser
humano hallamos esta misma trilogía: espíritu, alma y cuerpo físico. Estos tres se corresponden con las tres
componentes ya mencionadas idea, mediador plástico y forma material o física.
Pero, precisamente por ser lo visible imagen y representación de lo invisible,
el analizar este modelo del ser humano nos lleva directamente a conclusiones
sobre el Ser o Causa Primera que
llamamos Dios. De esto resulta la máxima
que se leía en el frontispicio del templo de Delfos: “Conócete a ti mismo”.
Esta sabia sentencia se continuaba en el sancta-santorum de dicho templo donde
se encontraba escrito “...y conocerás a Dios”. En realidad este asunto es
muchísimo más complejo y profundo pues de la conexión interna (de esencia
metafísica y trascendental) entre Dios y el ser humano resulta por analogía la
necesaria unión y corrrespondencia entre el Macrocosmos y el Microcosmos. De hecho la Divinidad se halla presente en
cada ser viviente y es en nosotros mismos donde debemos buscarla. Esto, desde
luego, es parte fundamental de la Enseñanza Tradicional y no debe ser considerado
como un dogma sino como expresión de las vivencias de múltiples seres elevados
de todos los tiempos y de los más diversos lugares.
Esta Ley Hermética
de Correspondencia y Analogía constituye la base y esencia de la
totalidad de nuestra disciplina astrológica.
Como se ha dicho antes y es necesario reiterar, aquí está implícito otro
Principio Hermético inseparable del anterior: la Armonía Universal y Total del
Todo manifestado e inmanifestado, que es lo que asegura el nexo de
correspondencias y analogías en que se funda todo el quehacer astrológico.
Otro Principio Hermético fundamental es EL TODO EN
EL TODO de los antiguos. Este
Principio nos dice que el Todo está presente y se refleja en todo y así, como
consecuencia, todas las cosas se reflejan en todas las cosas. La ciencia
moderna comienza a reconocer lentamente este hecho. El célebre teorema de Bell (que dio por tierra con la
concepción einsteniana de una realidad física consistente en elementos
independientes no interactivos separados espacialmente, cosa que resulta
incompatible con las leyes de la mecánica cuántica) pone en evidencia que el
universo está fundamentalmente interconectado, que es interdependiente e
inseparable. Como señala Fritjof Capra (en su muy interesante obra “El Tao de
la Física”) este logro científico concuerda exactamente con la afirmación del
sabio budista Nagarjuna quien afirmaba hace cientos de años “Las cosas derivan
su ser y su naturaleza de su dependencia mutua y en sí mismas no son nada”. Es innecesario subrayar la importancia que
tiene este hallazgo de Bell para la perspectiva hermético-astrológica (que todo
astrólogo sigue, lo quiera o no, lo sepa o no). Este resultado ratifica cuan
certero es lo afirmado por la Tradición Primordial en relación al TODO EN EL
TODO. En una obra reciente (“Giordano Bruno oder der Spiegel des Unendlichen”)
Eugen Drewermann ha expresado al respecto de este Principio Hermético ideas
dignas de análisis para un astrólogo y que por ello citamos: “Si existe un Dios
que quiere manifestarse, comunicarse y revelarse en su creación no puede
hacerlo con leyes puramente mecánicas. Tendrá entonces que impulsar al mundo
desde dentro y no desde fuera; tendrá entonces que poner una partícula de sí en
cada átomo. Y así cada cosa particular, cada animal, cada ser humano tendrá en
sí una copia del todo aunque de una manera que solo le corresponde a él de
manera muy especial. Y esa imagen peculiar del conjunto ha de capacitarle para
moverse como corresponde en la marcha del todo”. Pasa así a ser “la forma
expresada que viviendo se desarrolla”(Goethe).
Vemos que la concepción hermética del Todo en el
Todo conduce en forma natural e inmediata a la concepción hindú del Sutra-Atma
o sea la Divinidad presente e inmanente en cada átomo del Cosmos. Nada podría
ajustarse más a la Tradición Primordial en el sentido que le daba a esta
expresión René Guénon. Pero Drewermann tiene más aciertos cuando afirma: “Si el
universo se asemeja realmente a un organismo animado, se impone la hipótesis de
que en lo más pequeño está contenido el Todo. Pero cada parte es una imágen del
conjunto, en tanto que configurada por este y en tanto que contribuye a la
configuración total... Por sobre todo
aparece bien claro que la idea de una pura interacción mecánica, incluso solo
dentro del mundo material, representa una increíble reducción de la
realidad”. Muy adecuado es esto como
tema de reflexión para quienes pretenden “explicar” la Astrologia con ondas,
vibraciones y energías que jamás se detectaron ni midieron... Por otra parte, el hecho de que no se pueda
existir en forma independiente y separada del resto nos pone frente a otra
concepción hermética tradicional: EL MISTERIO DE LA UNIDAD. El pensar este
misterio conduce en forma natural a la Fraternidad Universal. El vivenciarlo constituye una elevadísima experiencia
iniciática.
Mencionemos además que dentro de la Astrología, la
mas evidente y contundente aplicación que se conozca del Principio hermético
del Todo en el Todo es la Astrología Espacial, descubierta por el Dr. Jorge
García y quien escribe en 1980.
Pero,
además, hay un asunto central que por su importancia debe señalarse
especialmente en cuanto al Todo en el Todo y a la Armonía Universal y
Total. Ese asunto es nada menos que la
trascendencia de lo ético-moral. Si nada ni nadie se halla aislado del resto
del Todo cada inarmonía del individuo no solo
lo aparta de lo correcto sino que
repercute en el Todo quebrando esa
Armonía primordial. La inarmonía del
individuo consiste no solo en una falla o falta ético-moral sino en un
alejamiento o incumplimiento respecto del Dharma. Esta palabra sánscrita (para la que no hay un
equivalente castellano) significa más que una regla moral. Dharma es “el
conjunto de los medios correctos y eficaces, necesarios y trascendentes para
alcanzar el bien y evitar el mal”. Desde luego el Dharma es trascendente por su
misma naturaleza y contenido. Esto hace que la moral y la actitud del individuo
sean mucho más que “una regla práctica de convivencia social” como pretendía
René Guénon. Este autor se equivocaba
cuando pretendía que la moral carece de trascendencia no pasando de ser
una simple regla de convivencia social.
3- LEY DE POLARIDAD
Otro punto esencial de la doctrina hermética es lo
relativo a la Ley de Polaridad, la que es necesario conocer precisamente en
relación a los pares de opuestos, su juego e interacción recíprocas y su
síntesis (Ver más adelante). Lo aparentemente paradójico aquí es descubrir que
dentro de la manifestación todo es dual y tiene su polo opuesto y, lo que es
más, los opuestos no difieren esencialmente en naturaleza sino que tan solo son
grados diferentes de una misma cosa. Es fácil dar ejemplos a modo de preguntas:
donde finaliza el calor y comienza el frío? Donde finaliza la luz y comienza la
oscuridad? La misma pregunta sigue
siendo válida y pertinente en relación a otros órdenes de la realidad: Donde
termina la Bondad y comienza la Maldad? Donde concluye la Belleza y se inicia
la Fealdad?
El acertado ejemplo de Sindbad-Weiss referente a
una solución coloidal de oro merece ser repetido: al aumentar la concentración
de tal solución esta recorre gradualmente todos los colores del espectro. Vale
la pena además reflexionar sobre otro ejemplo: si cortamos una barra imantada
no obtendremos dos polos separados sino dos barras imantadas distintas, cada
una de ellas poseyendo ambos polos . Esto nos dice que los polos o pares de
opuestos son inseparables entre sí pues
participan de la misma naturaleza.
Del simbolismo taoista todos conocemos que el Yin contiene
en germen al Yang y este último contiene en germen al Yin. También es digno de
ser meditado el principio de la Medicina
Homeopática (de homoios : similar, pathos : sufrimiento o mal). Tal principio
afirma aquello de similia similibus curantur :
lo semejante se cura con lo semejante. Tras esta afirmación se traslucen
tres Principios Herméticos: el de Correspondencia y Analogía, el de Polaridad y
el de Ritmo o Ley Cíclica de la Existencia. Resulta así que la oposición es
solo aparente y que el paso de un extremo a otro se efectúa en forma continua
por grados o estadios intermedios innumerables y no a saltos. Resulta de esta
Ley Hermética como corolario que el Bien y el Mal, par de opuestos por
excelencia, son solo una cuestión de grados y una creación propia e inevitable
de nuestra mente al funcionar nuestra conciencia en este mundo de dualidades.
Por ello afirmaba el Maestro Sri Anantram: “El verdadero Mal consiste en
moverse entre el Bien y el Mal y
distinguir entre ambos. El verdadero Bien es trascender a ambos”. Desde luego
esto último alude directamente a la síntesis o reconciliación de los opuestos
mediante la trascendencia a través de la elevación de nuestra conciencia y la
espiritualización de nuestra vida: el Bien y el Mal juegan un papel solamente
mientras nuestra conciencia funciona a nivel del mundo de las dualidades. Véase
al respecto nuestro ensayo “René Guénon y el problema del Mal”, publicado en la
revista “Hitos”.
Este Principio o Ley de Polaridad en combinación
con las otras Leyes Herméticas de Vibración y de Ritmo es parte esencial de la
verdadera Astrología Esotérica, la que es por supuesto algo muy distinto de las
vulgaridades “light” que circulan por el mundo con ese nombre.
Mayores desarrollos sobre la Doctrina
Hermética serían inadecuados en un
escrito dedicado a otros asuntos y nos remitimos a “El Kybalion”. Sin embargo su mención breve es necesaria
para replantear de nuevo el hecho innegable de que la Astrología es Doctrina
Espiritual y Esotérica por excelencia.
Negarlo es mutilar y prostituir a nuestra disciplina. Otra referencia
útil y fácilmente obtenible (aún cuando de mucho menor nivel y envergadura)
es “La Doctrina Secreta de los
Rosacruces” de Magus Incognito.
A partir de estas premisas se torna inmediato
descubrir la naturaleza y sentido de la Astrología. De todo esto nos hemos
ocupado largamente en nuestro artículo “Correspondencia analógica y
sincronicidad: el caso de la Astrología” (MEDIUM COELI No. 9). En el presente artículo nuestra preocupación
es otra. Se trata de poner en claro la naturaleza de
las CUALIDADES PRIMITIVAS y de los CUATRO ELEMENTOS. Estas nociones son básicas
y fundamentales para la comprensión de los hechos astrológicos. Por desgracia
las exposiciones disponibles de estos asuntos dejan que desear por una u otra
causa. Esto justifica plenamente a nuestro juicio tratar de llenar un vacio tan
importante de manera tan clara, completa y directa como sea posible.
4- LAS
CUALIDADES PRIMITIVAS O
ELEMENTALES
Una
referencia útil sobre este punto desde una perspectiva puramente práctica es la obra de Boris Pâque
“Traité d’ Astrologie Médicale” pero, precisamente por querer el autor ser
práctico a toda costa, omite los fundamentos y la exposición se torna así
dogmática. La obra de Sindbad (Friedrich Schwickert) -Weiss “Die Bausteine der
Astrologie” es bien conocida en nuestro medio por la versión castellana que
publicara el Dr. Adolf Weiss, omitiendo mencionar al autor principal
Sindbad. En cuanto a las obras de Papus
(Dr. Gérard Encausse), una de las cuales fuera traducida del frances al alemán
precisamente por el Dr. Weiss, bueno
será evitarlas pues su punto de vista mágico y su superficialidad poco hacen
por poner en claro estos temas. Lo antes dicho justifica el esfuerzo de intentar
una breve exposición que pueda resultar útil a lectores estudiosos. A otros
autores “modernos” solo los mencionaremos para criticarlos pues en sus obras
hallamos una serie de divagaciones inadecuadas para los cultores de la
Astrología seria...
En relación a las CUALIDADES PRIMITIVAS O
ELEMENTALES conviene anteponer las consideraciones que siguen. El mundo antiguo
carecía totalmente de la ciencia y tecnología actuales y, por ende de su
vocabulario propio. Solo eran conocidos
los procesos naturales más simples y el vocabulario filosófico a menudo se
adueñaba de los nombres de estos hechos físico-materiales para designar, por
analogía, a sucesos y fenómenos de
naturaleza tanto espiritual-religiosa
como anímico-psicológica y orgánico-fisiológica.
Mucha de esta terminología sobrevive en nuestro
lenguaje actual. Así es que nos referimos usualmente a una persona o bien a una
recepción cálida, a un temperamento
frío, a un intelecto o argumento sólido,
a una exposición seca o bien
árida, a un amor ardiente, a un
individuo pegajoso, a los términos
elásticos de un contrato, a
adhesiones a ideas o causas, a fluidez
de expresión o discurso, a una persona frígida,
a una mirada helada, a una sonrisa radiante, a rigidez de principios o
de personalidad, a una respuesta tajante o quemante, a tensión en una relación,
a la movilidad social, a la difusión de información, a la ventilación de secretos, a gente
trepadora. Desde luego estos ejemplos
podrían multiplicarse y en todos ellos se observaría que un hecho físico es
empleado para describir analógicamente un proceso o fenómeno de orden muy
diferente. Como veremos luego en detalle este otro orden al que hemos aludido
puede comprender a lo mental, anímico-psicológico, orgánico-fisiológico, etc.
Nada de lo que se afirma en los dichos y ejemplos
anteriores es literalmente exacto pero es expresivo y representativo. Estas
correspondencias simbólico-analógicas son la llave misma de la auténtica
Astrología: el razonamiento astrológico es intrínsecamente analógico por la
naturaleza misma de la disciplina. Pero, desde luego, sería grave disparate
confundir la analogía con la realidad y pensar todos los casos anteriores en
términos de procesos puramente físicos. Alan Watts decía con razón que la
analogía es como un alimento que debe ser llevado hasta su justo punto de
cocción y luego comido. No se puede ni se debe ir más lejos. Además, toda
consideración astrológica es, por excelencia, simbolista. Sin símbolos no hay
Astrología posible y es más: todo diagnóstico o pronóstico astrológico surgen
como decodificación de un lenguaje cifrado de carácter simbólico , el que
abarca por cierto todos los órdenes y aspectos de la existencia.
Es por esto, reiteremos, que la Astrología no puede
ser causal (en el sentido de la Física) sino exclusivamente
analógico-simbólica. Pero lo interesante y esencial está en la Idea tras la
idea: si un aspecto, posición o dirección astrológica suscita en nuestra mente
un correspondiente significado analógico-simbólico es porque tras ese símbolo hay
una Mente que así ha dispuesto el ordenamiento e interrelación del Cosmos. Vale
la pena reflexionar sobre esto pues aquí reside el orden implicado que se
manifiesta en la Astrología.
Queremos efectuar aquí una disgresión y mencionar
algunos términos astrológicos que aparecen encubiertos mucho o poco en nuestro
lenguaje cotidiano. Así hablamos
analógicamente de carácter jovial (de Jove, Júpiter) para referirnos a una
persona alegre, de estar en la Luna (sinónimo astrológico de distracción y
dispersión especialmente cuando se combina con Mercurio), de carácter marcial
(de Marte) para aludir a lo varonil y enérgico,
de enfermedades venéreas (de Veneris, Venus), de saturnismo para
referirnos a la enfermedad causada por el plomo (metal tradicionalmente ligado
por correspondencia astrológica a Saturno). También es frecuente aquello de ser
el Sol para alguien (Sol: dador de vida). Incluso es usual que los médicos se
refieran a los homosexuales con las palabras “uranista” o “invertido” (es
sabido que Urano se relaciona muy directamente con tales casos y tambien con
todo tipo de inversiones. Curiosamente es el único planeta del sistema solar
que gira en torno a su propio eje en sentido contrario a todos los
restantes). Los lunáticos son quienes
padecen enfermedades mentales (vinculadas en todos los tiempos a determinadas
configuraciones y fases lunares). Y no
omitamos por supuesto hermetismo (de Hermes-Toth-Mercurio) como sinónimo de
secreto o reserva. Incluso cabe aquí el humor como sucede con el dicho de
antaño “Por una noche con Venus todo un año con Mercurio”.
Como otro ejemplo muy curioso de resonancias
esotéricas en el lenguaje corriente actual mencionemos el siguiente. Muy pocos
médicos podrían hoy explicar porque el hueso sacro ( de sacrum : sagrado)
recibe semejante nombre pues el lugar de la anatomía en que se encuentra poco
tiene en apariencia de sagrado. Pero los médicos de la antigüedad eran
iniciados y sabían que ese hueso se encuentra en la proximidad del chakra
Muladhara donde de acuerdo a la Tradicion Esotérica se transmuta la energía
sexual en energía espiritual
(Kundalini).
Sería muy simplista por cierto pensar que cuanto
habrá de ocuparnos hoy se reduce a modalidades idiomáticas y juegos de
palabras. No es así ni por asomo y la doctrina a exponer permitirá un gran
enriquecimiento de conocimientos y posibilidades de comprensión y
profundización en el campo astrológico. Pero, previo a tales desarrollos, resulta imprescindible ponernos de acuerdo en
cuanto al significado real del vocabulario a emplear y al alcance de este
último.
5- ANÁLISIS DE LAS CUALIDADES PRIMITIVAS
O ELEMENTALES
Expondremos a continuación los grupos de palabras
claves correspondientes a las cuatro cualidades primitivas o elementales. En
este primer cuadro nos referimos al plano físico-material (elemental). Hemos
seguido en esto a J. Hièroz: ”L’Astrologie selon Morin de Villefranche” con
adaptaciones y agregados necesarios. Dos obras muy útiles y siempre
recomendables son las de H. Selva
“Traité Théorique et Pratique d’ Astrologie Généthliaque” y “La
Théorie des Déterminations Astrologiques de Morin de Villefranche.
También nos ha sido útil en esto la obra de Sindbad-Weiss, previa corrección de
algunas “exageraciones retóricas” y que sigue muy de cerca a Selva en estos
puntos.
Lo obvio en lo siguiente es, de acuerdo a lo ya
expuesto, no concebir a las cuatro Cualidades Primitivas o
Elementales en términos físico-materiales
sino como símbolos que sugieren analógicamente las características,
propiedades y fenómenos que se indican en asociación con ellas: son, ni más ni
menos, modos de existir. Para favorecer
esto y evitar las confusiones hemos preferido denominarlas en forma ligeramente
distinta a lo habitual, empleando CÁLIDO en lugar de Caliente y FRÍGIDO en
lugar de Frío. Esto es lógico dado que, en rigor, corresponde usar adjetivos
calificativos y no substantivos para designar a las cuatro Cualidades
Primitivas. Además resulta muy conveniente escribir sus nombres con mayúscula
siguiendo a Selva para evitar confusiones con el significado físico-material
usual de tales palabras.
En este punto resulta conveniente seguir a H. Selva
(pero dejando nosotros de lado sus divagaciones sobre la “energía” astral: su
obra data de 1900 cuando la naturaleza de los hechos astrológicos era aún muy
mal comprendida por la mayoría. Desgraciadamente esto sigue siendo verdad
hoy...). Para este autor la manifestación del Primer Principio o Causa Primera
se realiza en forma cuadripolar, siendo precisamente las Cualidades Primitivas
ya mencionadas los polos en cuestión. En rigor, de acuerdo a la Doctrina
Hermética, la manifestación es siempre bipolar como el mismo Selva reconoce
luego implícitamente. Dos son pues los polos de manifestación, el Principio
Masculino-Activo-Positivo (que designaremos con +) y el Principio Femenino--Negativo-Pasivo (que
indicamos con - ). Resultan así por combinación e interacción de ambos las
cuatro Cualidades Primitivas que simbólicamente se indican como sigue
CÁLIDO +
+ HÚMEDO - - FRÍGIDO + -
SECO - +
anteponiendo en cada caso el signo prevaleciente en
esa cualidad primitiva.
Los cuadros que siguen son suficientemente claros y
extensos como para sugerir con toda claridad las nociones y palabras-clave
asociadas a cada una de las Cualidades Primitivas o Elementales.
CÁLIDO: Calor, expansión, dinamismo, impulso, acción,
motricidad, dilatación, expansión centrífuga, difusión, penetración,
impulso. De esto resulta calentamiento,
combustión, expansión, dispersión,
fusión y homogeneización.
En el plano orgánico-fisiológico: se traduce como
animación y estimulación, manifestación de la energía vital en todas sus
formas. Calor orgánico. Activación de las funciones orgánicas hasta llegar a lo
febril e inflamatorio, vigorización.
En el plano anímico-psicológico: es lo vital, la
actividad, voluntad, valor, decisión, apasionamiento,
expansión, acción, empuje, energía, vuelo, vivacidad, fe en si mismo, actitud
emprendedora, entusiasmo, excitación,
estimulación, ambición impulsiva. Emotivo: el corazón y los impulsos se imponen
al intelecto. Actitud activa de
persuasión y captación de voluntades. Desarrollo de la naturaleza instintiva e
intuitiva. Emotivo-centrífugo. Influencia activa sobre los demás por el propio
yo. Egocentrismo. Optimismo, entusiasmo,
alegría y ardor vitales. Formas acusadas, plenas, de contacto cálido, resaltantes, tez coloreada. Musculatura.
HÚMEDO: Humectación, fluidez,
elasticidad-plasticidad, inestabilidad, relajación, disgregación, receptividad,
pasividad. De esto resulta licuación,
molificación (acción emoliente o de ablandamiento), suavizamiento, ductilidad,
acción temperante, aligerante y refrescante, aflojamiento, dilución. El
“Humidum radicale”de los antiguos. En el plano orgánico-fisiológico: activación
de los líquidos orgánicos. Partícipe necesario de CÁLIDO en la generación.
Aflojamiento, ablandamiento, relajamiento, atonía vital, linfatismo.
En el plano anímico-psicológico: es por excelencia
lo femenino-pasivo. Lo hipersensible, receptivo e impresionable. Blando,
plástico, flexibilidad y movilidad imaginativas de gran riqueza, soñador,
divagador. Reacción interna a estímulos
externos, impresionable y sensible, mitigante, moderador, reconciliante.
Naturaleza suave de impulsos delicados, soñador, inestable, voluble y
caprichoso, tendencia a la sumisión total.
Abúlico, inerte, abandónico, haragán crónico. Defensa pasiva, incapaz de
agresiones salvo como reacción defensiva. Gran adaptación y asimilación. Débil de carácter, necesita apoyarse en
otros. Pasivo, divagación y dispersión, tendencia a la sumisión pasiva, no
conflictivo (evita enfrentamientos, cobarde).
Desarrollo de la naturaleza sensitiva-receptiva-imaginativa.
Emotivo-centrípeto. Tendencia a la unión con los demás por la rendición pasiva,
entrega y fusión. Se adapta y asimila buscando apoyo. Bondad
ingenua y aceptación de la vida que a menudo provienen de su debilidad:
resignación inerte, atonía vital,
lasitud, desfallecimiento. Descuido, desaliño, abandono.
Formas redondeadas, contacto suave, blando y húmedo, fibras sueltas, elásticas. Tez
clara, blanquecina.
FRÍGIDO: Frigidez (frialdad), fijación, concreción,
coagulación, contracción centrípeta, cohesión, adhesión, atonía, inercia,
cristalización, solidificación, restricción. De esto resulta enfriamiento,
condensación, retracción y conglomeración, solidificación.
En el plano orgánico-fisiológico : disminución o
neutralización del calor orgánico, de la vitalidad y vivacidad. Demora de los fenómenos de combustión y
debilitamiento del metabolismo. Paralización, atonía orgánica y muscular,
inercia, astringencia.
En el plano anímico-psicológico: concentración en todos los órdenes,
condensación y defensa (auto-abroquelamiento: movimiento centrípeto reflejo en
la propia salvaguardia). Inactividad,
resistencia a lo externo e indiferencia. Carácter absorbente y obsesivo, pesadez y lentitud de espíritu, Reflexión y análisis como leitmotiv y manía.
Impasibilidad, escepticismo, egoísmo. Desarrollo de la naturaleza reflexiva,
meditativa y contemplativa. Ausencia de empatía. Tendencia a la absorción de
los demás por el propio yo. Indiferente a lo externo. Lentitud, vacilación que
llega al temor o al menos a la prudencia extrema, desaliento, tristeza,
pesimismo. El cerebro domina al corazón, introvertido y distante. Se desarrolla y prospera a expensas de los
demás: manejador.
Formas magras y enjutas. Contacto frío, tez pálida,
marfilina, tinte mate, lívido.
SECO: Desecación, tensión, aridez, retención,
rigidez, reacción, irritación, agregación, retracción, crispación. De esto
resulta tensión, atezamiento En el plano orgánico-fisiológico: crispación,
tensión de las energías orgánicas, irritación orgánica inflamatoria en
combinación con CÁLIDO e irritación
nerviosa en combinación con FRÍGIDO.
Apetito voraz. Condensación y espesamiento de los líquidos orgánicos:
trastornos metabólicos y circulatorios por esta causa. Falto de vigor y
lozanía. Áspero. En el plano anímico-psicológico: decisión, precisión, rigor,
obstinación y vehemencia. Carácter tenso. Posesividad y egoísmo. Vehemencia en
la energía que conduce a la exageración. Actitudes incoherentes y cambios
repentinos. Desarrollo de la naturaleza motivada internamente hasta el
apasionamiento y obsesión y tendencia al dominio de gente y objetos materiales
por el propio yo. Reacción, oposición, retención. Afán de dominio y voluntad de
poder. A veces exageración. Ataques
vehementes. Voluntad, apasionamiento, perseverancia, disciplina rígida y
comando. Fundamentalismo absolutista. Intransigencia, maniqueísmo,
intolerancia. Formas angulosas y acentuadas. Contacto firme y áspero, fibras
tensas, tez grisácea, terroso, oscura, desecada, curtida, tostada.
6- LOS CUATRO ELEMENTOS
Es solo a partir del cuadro anterior (cuyo análisis
y reflexión minuciosos recomendamos) es que cabe dar el paso siguiente,
definiendo a los Cuatro Elementos. Para ello, sin embargo, debemos hacer
algunas consideraciones preliminares que consideramos de gran importancia. Para
ello necesitamos referirnos nuevamente a esa obra invalorable que es “EL
KYBALION”. Todos los progresos pasados, presentes y futuros de nuestra
disciplina se hallan en germen en sus páginas para quien sepa ver. Allí se lee
el aforismo hermético “Todo tiene padre y madre en el Universo” (el cual
equivale al ex-nihilo nihil o “Nada proviene de la nada” de Lucrecio). Precisamente
de esto se tratará aquí al subrayar que en toda generación deben interactuar un
principio activo-masculino-positivo y otro que es pasivo-femenino-negativo. El
principio masculino es dinámico-activo y el femenino plástico-receptivo,
empleando estos términos como siempre en un sentido analógico y no
literalmente. El Principio Masculino se designa como CÁLIDO y el femenino
como HÚMEDO. Pero en el Cosmos todo
Principio activo tiene su contrario y así surgen las dos restantes Cualidades
Primitivas: FRÍGIDO (como opuesto a CÁLIDO) y SECO (como opuesto a HÚMEDO).
Esto es una consecuencia de la LEY DE POLARIDAD, ya mencionada. Resultan así
dos pares de opuestos CÁLIDO-FRÍGIDO y HÚMEDO-SECO. La primera de estas
oposiciones es considerada como MASCULINO-ACTIVA en función de su energía
predominante y la segunda, HÚMEDO-SECO, como FEMENINO-PASIVA.
Al respecto de lo anterior debe evitarse
cuidadosamente caer en un maniqueísmo absurdo, sosteniendo que de un extremo o
polo se pasa al opuesto sin gradaciones intermedias. Esto evidentemente no es
así (como la experiencia cotidiana demuestra) y para pasar de un extremo al
otro nos tropezamos con infinitos matices y variantes intermedias. Por ello
será burdo pretender que en determinados individuos se presenten todas las cualidades de un determinado Principio o
Elemento tales como aquí se exponen. No hay, lo subrayamos, ejemplares puros.
Esto también previene contra el uso de recetas mecánicas de interpretación que
solo conducen al error y al ridículo. La vida es incomparablemente más rica y
variada que tales aforismos tontos y rígidos.
De los cuatro Principios o Cualidades así
resultantes, ninguno se puede manifestar en forma aislada o pura sin mezcla de
los otros y lo mismo se puede afirmar sin vacilar de los Cuatro Elementos
que trataremos acto seguido.
Las Cualidades Primitivas se combinan entre ellas
para formar los CUATRO ELEMENTOS, que es lo que estudiaremos acto seguido. En
estas combinaciones ninguna de las cuatro Cualidades Primitivas puede
combinarse con su opuesta pues de ello resultaría anulación y/o equilibrio
recíprocos. Por lo que solo quedan cuatro combinaciones posibles. Por supuesto,
queda bien entendido que la palabra Elemento no tiene aquí por cierto el
significado químico usual (como substancia simple) sino que con este vocablo se
alude a estados del ser o modos de
existir a nivel filosófico, compuestos a partir de las Cualidades
Primitivas, y que se traducen y manifiestan
en cualidades y actitudes características en distintos ordenes de la existencia
(de manera en todo similar a lo que ocurría con las Cualidades Primitivas). De
modo que cualquier interpretación literal o meramente física queda por completo
excluida: todo sentido es aquí exclusivamente analógico-simbólico. El FUEGO
no es aquí fuego ordinario sino
un modo de ser. Lo mismo ocurre exactamente con los otros elementos Aire, Agua
y Tierra los que no significan en modo alguno un gas, un líquido ni la sustancia sólida
que cada día pisamos. Como bien señala Boris Pâque la preocupación esencial de
los antiguos hermetistas y alquimistas era la transmutación la que referían a
los elementos. Pero en realidad tal
transmutación se refería en forma velada a los seres humanos exclusivamente
como proceso profundo de cambio interior y elevación espiritual de la
existencia. He aquí una clave verdaderamente valiosa para seguir adelante los
que puedan hacerlo. La palabra
transmutación (como señalaba muy explícitamente el Prof. Reichelt) tiene en
esto un significado distinto al de transformación, ya que esta última solo
alude a un cambio exterior y superficial que no llega a lo profundo, a la
esencia.
Veamos como se generan los Cuatro Elementos (Fuego,
Aire, Agua y Tierra) por combinación de las Cualidades Primitivas dos a
dos.
ELEMENTOS
ACTIVO-MASCULINO-POSITIVOS
CALIDO+SECO®FUEGO (predomina CÁLIDO)
CÁLIDO+HÚMEDO®AIRE (predomina HÚMEDO)
El Elemento FUEGO se genera por la combinación de
la predominante Cualidad Cálido con Seco. AIRE surge como combinación de la
predominante Cualidad Húmedo con Cálido.
En la misma forma se interpretan los dos restantes casos. Según Henri
Gouchon (en su “Dictionnaire Astrologique”) la combinación en los Elementos de
las Cualidades Primitivas se produce siempre en proporción 5 a 4 pero esta afirmación resulta ciertamente
muy discutible. Todo indicaría proporciones que varían no solo para cada
elemento sino además en cada caso.
ELEMENTOS PASIVO-FEMENINO-POSITIVOS
FRÍGIDO+HÚMEDO®AGUA (predomina FRÍGIDO)
FRÍGIDO+SECO®TIERRA (predomina SECO)
En el Elemento FUEGO predomina la potencia
expansiva, penetrante, activante, iluminante. En el Elemento TIERRA predomina la potencia de
coherencia, adhesiva y centrípeta que materializa la solidez.
El hecho que la Cualidad HÚMEDO predomine en el
Elemento AIRE y no en el Elemento AGUA nos dice a las claras que aquí también
estas denominaciones deben ser entendidas de manera analógica y no
literalmente. Las antiguas enseñanzas herméticas precisamente definían lo
HÚMEDO como “lo que no posee límites en sí mismo”, lo que se aplica y
corresponde mucho más ajustadamente a nuestra noción física de “fluidez” que a
nuestra noción de “humedad”. El AIRE es eminentemente fluido y elástico
(HÚMEDO) y expansivo (CÁLIDO): corresponde bien y representa a la combinación
de esas dos Cualidades Primitivas. El
AGUA (como substancia) tiene menor fluidez (o mayor viscosidad) que el
aire: así vemos que al elemento AGUA le corresponde como Cualidad Primitiva
dominante lo FRÍGIDO. En el Elemento AGUA corresponde destacar la potencia de
disolución, de desintegración, de absorción y sobre todo de receptividad de lo
que le llega.
A partir de lo anterior podemos construir un nuevo
cuadro donde volcaremos las características y palabras claves correspondientes
a los cuatro Elementos en relación a los distintos ordenes de la
existencia.
FUEGO
Combustión, ignición, febrilidad, ebullición.
Dinamización, violencia e intermitencia del movimiento, entrecortado, brusco,
impactante, “quemante”, irregular,
destrucción, desecación, prisa. Plano anímico-psicológico:
Creación-Empuje (Igne natura renovatur integra decían los antiguos en otro
contexto). Temperamento colérico (bilioso). Expansión, naturaleza dominante,
entusiasmo, celo, dignidad, ambición, , actividad, energía,
ardor, seguridad, ambición-empuje, ordenar, organizar, fervor, pasión, coraje,
generosidad, prodigalidad, ímpetus y arrebatos, independencia, justicia,
franqueza, espontaneidad, fogosidad, ardor, , extremos en devoción (y en fanatismo), auto-confianza notoria, , creer-afirmar-animar-activar. Lo negativo:
temeridad a menudo descontrolada. Voluntad de poder y ansia febril de
liderazgo: incita a otros. Irascibilidad, agresividad, violencia, exageración,
impaciencia crónica, soberbia, parcialidad, precipitación, cólera, absolutismo,
intolerancia, temeridad, descontrol, el workholic: hiperactivo en exceso, destructivo, imprevisión, en individuos
inferiores la envidia es muy notoria, desconsideración, inconsecuencia,
parcialidad, agresividad, combatividad atropello, arrebato, presunción, orgullo, vanidad,
susceptibilidad, pasiones ardientes, imperio despótico violencia, impaciencia.
Posición filosófico-estética: idealismo (doctrina platónica). Aquí (en
contraposición al realismo) predomina la idea-concepto (o representación
subjetiva en el espíritu) de la realidad objetiva sobre esta última. El conocimiento es fruto
de la experiencia personal y directa: poco permeable para recibir consejos o
aprovechar la experiencia ajena. El individuo se desvanece frente al rol que él
mismo adopta y que goza representando: poco o nada de tiempo le queda para la
imaginación. Sublimación real o pretendida adoptando una causa.
AIRE
Fecundación, maduración, expresión, volatilización,
cocción, “ventilación”, movilidad, variación, putrefacción, generación intelectual, nutrición,
atracción.
Plano anímico-psicológico: Expresión (de ex-: fuera
de). Temperamento sanguíneo. Sociabilidad, filantropía, sutileza, fineza,
destreza, ingeniosidad, adaptación. Diplomacia que a menudo llega a la falsedad
y el cinismo. Entusiasmo y ardor puramente intelectuales. Armonía, urbanidad, buen gusto, movilidad en
deseos, ideas y sentimientos, intuición y juegos con las ideas, rapidez mental, asimilación, espontaneidad, sensualidad
refinada. No se involucra demasiado en nada a pesar de ser cooperativo y
sociable. Flexibilidad de espíritu y de carácter, impresionabilidad,
sensitividad intelectual: altamente perceptivo. Intuición, imaginación,
creatividad, “Esprit”, reacciones mentales vivaces, excitabilidad intelectual,
sensibilidad artístico-estética, habilidad, magnanimidad: espíritu amplio y
liberal, sociabilidad, distracción, “savoir faire”, Disposición para expresarse
mediante juegos de fisionomía (expresiones faciales), palabra, escritos,
dibujos. Necesidad de transmitir y comunicar. Inclinación a la metáfora, el
sobrentendido y el juego con ideas y palabras. Lo negativo: Escapismo mental.
Salta de una idea a la otra como el pajarito de rama en rama: es colibrí o gorrión
intelectual de acuerdo a su nivel. Frivolidad,
superficialidad: “deslumbradores” de poco peso intelectual real,
ligereza, su inteligencia y lucidez aparentes a menudo son solo un “bluff”. Frecuentemente dosis pequeñas o
grandes de crueldad mental, intrigas y conspiraciones como juego intelectual,
insidia. Sentimientos afectivo-amistosos muy superficiales: su principal
preocupación es egocéntrica-narcisista, volubilidad en todos los órdenes.
Tendencia a la impaciencia intelectual. Capacidad de análisis y juicio
limitadas pues no se detiene demasiado en una sola idea o asunto: poco
profundo. Donjuanismo en el hombre o coquetería extrema y refinada en la mujer,
“divismo” narcisista: querer ser visto y admirado. Tendencias utopistas.
Exuberancia verborrágica a veces abrumante e insoportable: charlatán. Inmadurez
(poca resistencia a la frustración), infantilismo egoísta.
Posición filosófico-estética: expresionismo, como
disposición de un artista o escritor a
presentar o alterar la realidad de acuerdo a su elaboración, intuición e
imaginación personales. El conocimiento es resultante del intercambio con la
gente: interacción mental receptiva con otros. Actitud sociable y comunicativa
natural
AGUA
Inestabilidad, acuosidad, desagregación, dispersión,
receptividad, ablandamiento, suaviza, enfría y calienta, metabolismo, nutrición.
Plano anímico-psicológico: Impresiones.
Temperamento linfático (flemático). Sensibilidad y empatía, calma, emociones
fáciles, reposo. Tacto, memoria, tierno sentimentalismo, romanticismo.
Altamente imaginativo. Lo negativo: Pasividad, lascividad, indiferencia,
abulia, versatilidad, inconstancia, pereza, inestabilidad (naturaleza
tornadiza), incapaz de esfuerzos volitivos,
“dejarse llevar”, tendencia
marcada a la inactividad física, cómodo, somnoliento e incluso letárgico,
apatía, indolencia, abulia, incuria, desaliño, inacción, timidez, temores
imaginarios, fantasía exacerbada, hipersensibilidad enfermiza. Astenia, falta o
decaimiento considerable de energía y de fuerzas. Enemigo de obligaciones y
horarios y a veces sensualidad exacerbada y hasta enfermiza. Delirantes,
temores fantasiosos, tendencia a persuadirse por razones emotivas y subjetivas
que priman sobre las objetivas, ensueños
melancólicos, escapismo y dispersión mental emotivo-fantasiosos, sumisión y
“dejarse guiar”, inconsciencia e irresponsabilidad, flojedad, molicie,
incertidumbre, indiferencia, desinterés
por el mundo real. Ambición de prosperidad material como llave de la inacción
material: su alegría exige y presupone quietud pasiva y reposo.
Posición filosófico-estética: Impresionismo, centrado en volcar las
impresiones recibidas de un modo subjetivo y fantasioso, a menudo divorciado de
la realidad. El conocimiento es de naturaleza subjetiva y está centrado en la
auto-preservación. La presencia del elemento AGUA es indispensable para que el
ser humano sea algo plenamente logrado. De carecer de este Elemento es notoria
la ausencia de sentimientos y sensibilidad.
TIERRA
Fijación, cohesión, adhesión, solidez y
resistencia, coagulación, estancamiento, cristalización, atonía, contracción,
pesantez e inercia, conglomeración, repulsión
Plano anímico-psicológico: Realizaciones,
posesividad y sólida objetividad. Temperamento nervioso (melancólico) y tenso.
Melancolía, reserva, modestia, prudencia, y objetividad fría, reglas fijas y
obstinación, espíritu práctico, sólido, conservador y pragmático, poco o nada
flexible, parsimonia, economía, reflexión, ponderación, meditación. concentración,
deducción, misantropía en mayor o menor grado: proclividad a refugiarse en la
“torre de marfil”. Construcción práctica y concreta, elaboración, juicio,
creación elaborada y fatigosa, constancia perseverante, tenacidad, paciencia,
abstracción, prudencia, frialdad objetiva. Abstracción del ambiente:
concentración mental, reflexión, razón, exactitud, capacidad para examinar,
analizar, comparar y juzgar. Disposición para ejecutar y obtener resultados
sólidos, tangibles, mensurables y monetizables. Principios del beneficio, de la
adquisición, la posesión y la acumulación como normas vitales. Atención
observadora y ejecutante, don de observación. Mide y compara juntando datos y
hechos. Ansia de acumular conocimientos e informaciones de todo tipo y en todos
los niveles y ordenes de la vida. Lo
negativo: pereza e inactividad cuando prevalece Frígido. Los afectos dependen
más del sentido del deber que de emociones reales y están condicionados por la
seguridad material: poca ternura, frialdad sentimental. Rigidez: tiranía
consigo mismo y a menudo con los otros. Temperamento económico con tendencia a
la avaricia. Su felicidad y seguridad
supone y antepone el bienestar material. Predominan a menudo en individuos
inferiores el interés material y el afán posesivo sobre el sentido del honor
y la
ética. Duda, negación,
desconfianza, visión rígida de la vida. Obstinación y celo fanáticos y a menudo
vengativos. Resentimientos y rencores muy duraderos. Egoísmo (egocéntrico) con tendencia al
pesimismo y negatividad. Escepticismo y materialismo.
Posición filosófico-estética: Realismo
aristotélico. Todo se basa en los hechos objetivos, en la solidez de argumentos
y en las realidades concretas materiales del mundo exterior, no importa cuan
feas o repulsivas puedan ser estas. Tendencia al materialismo posesivo.
Exclusión sistemática de quimeras, sueños, utopías y fantasías. El conocimiento es resultado de
la observación minuciosa, acumulación de datos y el profundo y riguroso análisis
crítico-comparativo.
6.1- NOTA
SOBRE LO APOLÍNEO Y LO DIONISÍACO
En su conocido libro sobre los Cuatro Elementos,
Stephen Arroyo pretende hacer pasar por
científicas a muchas afirmaciones incorrectas que fácilmente pueden confundir
al lector desprevenido. La exposición de Arroyo es superficial y, aún queriendo
aparentar ser moderna, resulta propia de siglos pasados por su apego continuo a
nociones tan falsas e insostenibles como la “energía astral”. Sin embargo de su
libro queremos analizar un párrafo donde trata al pasar una idea importante que
merece más detalle. Marc Edmund Jones
sostiene que el aire y el fuego son expresiones “manipulativas y extensionales”
de la energía vital mientras que la tierra
y el agua son “sustentadoras y extensivas”. Arroyo sugiere erróneamente que
ambas calificaciones se ajustan respectivamente a las nociones de lo apolíneo y
lo dionisíaco, provenientes de la Grecia clásica (lo de apoloniano y dionisiano
corre por cuenta del traductor de Arroyo: aquí los escribimos como siempre se
hizo y se debe hacer). Estas nociones son bastante más complejas en realidad.
De lo apolíneo subrayaremos la olímpica serenidad, la contemplación, la
plástica armonía, el orden claro y luminoso de la sabiduría y de la
mesura, el orden racional y el límite
justo para todas las cosas. Como subrayó genialmente Friedrich Nietzche (“El nacimiento de la
tragedia” sin olvidar sus “Ensayo de autocrítica”y “Ditirambos dionisíacos”) en
contraposición a lo apolíneo y formando con este en apariencia un par de
opuestos hallamos a lo dionisíaco. Este consiste en impulsos de pasiones
turbias y desordenadas, de la afirmación y de la fortaleza vitales y de lo
heroico que avanza por sobre todas las penas y dolores, de lo creativo y
destructivo propio de la voluntad vital, de contrastes y luchas, de envidias e
inhumanidad, de desarmonía y exceso, de exaltación y pesimismo. Sin este lado
oscuro o nocturno del alma griega no se podría entender y apreciar plenamente
el aspecto luminoso y armónico que el apolíneo representa en su efectiva y plena
vitalidad. Lo dionisíaco es muy peligrosamente anti-racional como se puede ver
en los ataques de Nietzche a Sócrates (Ver al respecto R. Mondolfo:”El infinito
en el pensamiento de la antigüedad clásica”. También resulta útil el
"Wõrterbuch der Philosophie" de Eisler y Müller-Freienfels). La
síntesis de este par de opuestos es lo que da origen a la tragedia ática. No es casual en todo esto que el mismo
Nietzche haya sido el filósofo dionisíaco por excelencia. Carl Gustav Jung ha
retomado el asunto en su célebre libro “Tipos psicológicos”. Con Nietzche
subraya Jung la correspondencia de este par con el sueño (el ideal) en lo que
toca a lo apolíneo y la embriaguez
(Rausch: la intoxicación) en lo referente a lo dionisíaco. Pero Jung no
cae en la infección dionisíaca y en su obra denuncia a Nietzche muy claramente.
Lo anterior pone bien de manifiesto que Arroyo no entendió el tema ni el
problema. Para quien escribe resulta que la verdadera correspondencia de este
par debe buscarse en las tres gunas (o
cualidades) hindúes. Estas son
sattwa (espiritualidad, sabiduría,
conocimiento, comprensión, percepción de la unidad del Ser en la multiplicidad,
armonía, pureza, ritmo, destreza, inegoísmo, ejecución correcta e impersonal de
las acciones necesarias, ofrenda) corresponde exactamente a lo apolíneo. Tamas
(inercia, pesadez, escepticismo, apego a pequeñeces, corrupción,
acciones incorrectas y que ocasionan daño o pérdida a los demás, materialismo,
obstinación, falsedad, indolencia, rencor, pesimismo negativo, materialismo y
ambición material, obstinación, falsedad )en cambio solo corresponde a una
parte de lo dionisíaco. Al respecto de las gunas la mejor referencia es el
Srimad Bhagavad Gita (versión Suddha Dharma Mandalam) y el gran libro de Oskar
Adler “La Astrología como Ciencia Oculta”. Pero esto abre un gran interrogante
que no se plantearon al parecer ninguno de los hasta aquí citados y que surge
de la correspondencia de lo apolíneo y de lo dionisíaco con dos de las tres
gunas o cualidades: cual es la correspondencia con la tercera guna o sea rajas
?
Rajas
corresponde tradicionalmente a la percepción de la multiplicidad como
permanente y desigual, la concepción del proceso del mundo como carente de
objeto y sentido final, la ejecución de las acciones con codicia egoísta,
violencia y apego a sus frutos de la acción, el apasionamiento, la naturaleza
cruel y dominada por las dualidades de placer y dolor. Nietzche no se podía
plantear este interrogante pues esta guna nada tiene que ver ni con armonía
espiritualizada ni con hedonismo embriagante: no juega un rol en el nacimiento
de la tragedia sino como motivo de inspiración pero si lo tiene y muy grande en
la vida. La respuesta obvia es que, a la luz de las definiciones dadas, habría
que desdoblar lo dionisíaco en lo rajásico y en lo tamásico pues tiene
componentes de ambas gunas. Adler (loc.
cit.) toma la posición correcta en
relación a la Astrología al asociar las gunas
a las cuadruplicidades de los signos cardinales (rajas), fijos (tamas) y
mutables (sattwa).
Por último señalaré que no debe confundirse la
dicotomía de Nietzche con la de Oswald Spengler. En su obra capital “La
decadencia de Occidente”, Spengler subraya la oposición entre lo apolíneo y lo
fáustico. Aquí las palabras tienen diferente significado que en Nietzche: lo
apolíneo hace a la perfección puramente corporal y externa mientras que lo
fáustico hace a la belleza interior y, en su aspecto sagrado, a la búsqueda de
lo infinito, en una palabra al espíritu. Como se ve fácilmente aquí lo apolíneo
en su exageración conduce directamente a
posiciones antitradicionales que niegan todo lo más bello y elevado en el ser
humano. Como ejemplo puede citarse al conocido astrólogo Hans Baumgartner,
apolíneo a la Spengler, quien ha terminado predicando “la salvación por el
cuerpo”. Para este autor el alma es
quimera inexistente: el ser humano ideal pasa así a ser un bello animal con más
voluntad de vida y poder que de racionalidad y nada más que eso.
7-CONCLUSIÓN
A partir de lo anterior resulta relativamente
simple extraer corolarios del más grande
interés para el astrólogo. Solo mencionaremos aquí una aplicación que hace a la
naturaleza elemental de los astros y que permite, mediante simples deducciones
a partir de lo anterior, hacernos conocer los atributos y naturaleza propios de
cada uno de ellos. Para esto necesitamos conocer la
constitución elemental de los planetas en cuanto a proporciones de cada
Cualidad Primitiva en cada uno de ellos. En esto las cifras varían según los autores. Resulta más conveniente y
objetivo mencionar los valores que cada uno consigna para su discusión.

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