El Cosmos Ayer y Hoy
por
Sergio Torres
Arzayús
(Adaptado del
artículo de Innovación y Ciencia, Vol. XII, No. 4, 00. 22 - 29,
2005)
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El conocimiento que hemos ganado sobre el universo ha seguido un crecimiento no lineal. Mucho ha ocurrido desde la primera
observación de una supernova por los chinos hace más de 2000 años, a las observaciones del cielo profundo realizadas por el telescopio espacial Huble, pasando por las cenizas de
Giordano Bruno, quemado vivo por la inquisición de la iglesia católica por
haber propuesto conceptos avanzados sobre el universo. Por cientos de años el universo era el dominio de pensadores que no
tenían acceso a datos experimentales más allá de la observación del cielo
estrellado con sus propios ojos. En contraste, los investigadores que
actualmente trabajan en cosmología tienen el privilegio de tener a
disposición la tecnología y las observaciones directas que permiten probar la
validez de sus teorías. El modelo cosmológico del Big Bang es hasta el
momento la única teoría que ha pasado la prueba de fuego: las predicciones
del modelo son consistentes con las observaciones del cielo profundo en el amplio rango espectral
del radio a los rayos gama. Sin embargo, aún quedan dudas fundamentales por resolver y los intentos de explorar soluciones ponen en evidencia
serias limitantes del modelo. Cabe preguntarse ¿Cómo se desarrolló y cuál es
el estado actual del modelo estándar cosmológico? |
Aristóteles da
Las Reglas del Juego
La física de Aristóteles es supremamente elegante y
coherente, con sólo cinco elementos (tierra, agua, aire, fuego, y éter) y sus
tendencias a ocupar su lugar natural respectivo explica todos los fenómenos
naturales conocidos y elabora un modelo del universo. La forma esférica por su
simetría es elevada a la categoría de perfecta y por lo tanto propia para
describir los objetos celestes los cuales a su vez están hechos de éter, una
sustancia reservada para cuerpos perfectos. El elemento tierra, por el contrario,
es corrupto y tiende a caer al centro, mientras que el fuego tiene la tendencia
a ir hacia su lugar natural en el cielo. Estos conceptos no son arbitraros,
tienen un sólido fundamento en la lógica Aristotélica y un profundo sentido de
racionalidad. Podríamos decir que Aristóteles nos entregó las "reglas del
juego" que ejercen gran influencia en el subsiguiente desarrollo de
modelos cosmológicos. Estos conceptos entran al mundo con toda la fuerza de la
autoridad de Aristóteles y luego reciben la bendición del escolasticismo
reforzando su influencia hasta bien entrado el Renacimiento. Este es el marco
conceptual y fundamento filosófico bajo el cual aparece el modelo Ptolemaico
del universo que dominó por 2000 años: vivimos en un planeta privilegiado al centro del universo y circunscrito
en una esfera celeste a su vez poblada por innumerable cantidad de estrellas, otros planetas y un sol.
La coherencia del modelo, el sustento lógico, la
consistencia con el sentido común y el alineamiento con la teología medieval
hacen del modelo Ptolemaico-Aristotélico la noción oficial del mundo y por lo
tanto se opone de forma violenta a cualquier desviación o reto. La suerte de
Giordano Bruno dramatiza en forma extrema la situación que se vivía en el siglo
XVI. La influencia del recalcitrante racionalismo escolástico se refleja
también en la oposición que sufren los filósofos como Pico della Mirandola y Marsilio
Ficino, que experimentan con las ideas subversivas del Platonismo.
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Galileo apunta su telescopio al Sol y le
encuentra manchas, a la luna y ve cicatrices, a Júpiter, y observa
pequeños mundos circundando el planeta. Sus observaciones, en total
contradicción con las nociones dominantes, encuentran a un universo poblado
por cuerpos imperfectos. Mientras que para Galileo la observación directa del
cielo es el método apropiado para desvelar la naturaleza, para los teólogos
de turno, que rehusaban mirar por el telescopio de Galileo, el mundo seguiría
siendo ese planeta privilegiado en el centro de un universo protegido por una
esfera celeste perfecta y etérea. Guiado por la observación directa del
cielo, Galileo acumula razones para dudar profundamente del modelo Ptolemaico
y aceptar el modelo heliocéntrico de Copérnico. "Eppur si muove" se
convertirán en las tres palabras más potentes para resumir el choque cultural
entre modelos del mundo impuestos por la autoridad filosófica de turno y la
naciente era científica. |
Con Galileo
queda establecido el hecho de que el universo es susceptible de ser observado y
estudiado de forma sistemática lo cual rompe con la tradición de elaborar
modelos basados en preferencias filosóficas. No queremos con esto decir que el
modelo de Ptolomeo sea puramente especulativo. De hecho el método usado por
Ptolomeo para llegar al modelo geocéntrico se basa en los conocimientos de
geometría de los griegos y sigue pasos similares a la práctica científica
actual. El modelo de Ptolomeo tiene poder predictivo y se ajusta a las observaciones.
Para poder explicar el movimiento retrogrado de los planetas Ptolomeo introduce
una serie de órbitas (o epiciclos) que siguen los planetas en torno a su esfera
geocéntrica. Que el universo pueda ser
estudiado y comprendido es algo que no deja de maravillar. La astronomía y la
cosmología son en todo sentido ciencias experimentales. Es cierto que no
podemos recrear la explosión de una supernova en el laboratorio de igual forma
que el físico nuclear repite en su laboratorio cuantas veces sea necesario las
reacciones nucleares que estudia. A diferencia del físico nuclear, el astrónomo
no está sujeto a la engorrosa tarea de solicitar fondos para realizar
experimentos de generación de galaxias en el laboratorio. Para el astrónomo los
experimentos ya están realizados, su tarea se reduce a hacer observaciones,
recoger datos y analizarlos. El universo es un gran laboratorio lleno de
planetas, estrellas, supernovas, galaxias y otros
cuerpos celestes. Cada uno de estos es un sistema mucho menos complejo que un
insecto.
Einstein Provee el Marco Teórico
La cosmología es el estudio del origen y la evolución
del universo considerado como un todo. Son dos los pilares que sustentan la
cosmología moderna: el marco teórico de la Relatividad de Einstein y los datos
de observaciones astronómicas del cielo profundo. Las observaciones de Hubble
en 1929 de la expansión del universo, y la comprobación de la existencia de otras galaxias como la nuestra
dan origen a la cosmología "experimental". La teoría de la Relatividad General desarrollada por Einstein (1915) permite la formulación del modelo de
Big Bang.
Antes de Einstein los conceptos de fuerza, espacio y
tiempo tenían un carácter absoluto y cuando eran aplicados a la cosmología
daban resultados contradictorios. Para Newton el espacio y
el tiempo tienen existencia propia fuera de los cuerpos materiales. El espacio
es un contenedor donde se albergan los objetos y existe independiente de ellos.
Si pudiéramos remover todos los objetos, el contenedor permanecería. Para la
cosmología el concepto de espacio recipiente absoluto tiene problemas: si
consideramos todas las galaxias y cúmulos y estructuras superiores de galaxias que observamos y las introducimos en este recipiente, surge
la necesidad de definir una frontera más allá de la cual no existe nada. Nos
podemos imaginar un habitante en la última galaxia justo en la frontera del
universo, si este salta la frontera y viaja hacia fuera se topara algún día con
el borde mismo del contenedor. ¿Qué hay más allá de ese borde? Necesitaríamos
otro contenedor aún más grande para poder colocar el primer contenedor, y así
ad infinitum. Algo similar ocurre con el tiempo: ¿Hubo un comienzo del tiempo?
y ¿Qué sucedió antes del comienzo?
Con la teoría
especial de la Relatividad (1905)
Einstein desarrolla una formulación de las leyes físicas en el espacio-tiempo,
un espacio de 4 dimensiones de las cuales el tiempo recibe el mismo tratamiento
que el espacio. En esta formulación las magnitudes físicas que entran en las
ecuaciones deben ser independientes del marco de referencia, por ejemplo la
magnitud de un intervalo en el espacio-tiempo debe ser invariante. Si este
mismo intervalo se mide en dos marcos de referencia, uno en movimiento relativo
al otro, cada observador mide 4 componentes (3 de espacio y una de tiempo) las
cuales pueden adquirir valores distintos en los dos marcos de referencia, sin
embargo la magnitud del intervalo calculada usando los valores de las
componentes resulta siempre el mismo (vg. invariante). De aquí se desprende la
insólita realidad que de alguna forma el espacio y el tiempo son
intercambiables. Son intercambiables en el sentido de que el mismo intervalo en
el espacio-tiempo cuando se observa en dos marcos de referencia distintos puede
dar proyecciones de la componente tiempo que son distintas en cada marco de
referencia. En términos prácticos lo que esto significa es que al tiempo no se
le puede dar una interpretación absoluta: si un astrónomo en la Tierra observa
la explosión de una supernova el 8 de julio de 1995 a las 18:05:00, el mismo
evento será observado a un tiempo diferente por un astronauta en movimiento
relativo a la Tierra. Para que el espacio-tiempo de la Relatividad Especial
funcione, Einstein tuvo que imponer una restricción fundamental en la velocidad
de la luz: esta es constante, la misma para todos los marcos de referencia y
nada en el universo puede superar la velocidad de la luz.
Equipado con la formulación 4-dimensional de las leyes
físicas en marcos de referencia no acelerados, Einstein aborda el tema de las
leyes físicas para marcos de referencia acelerados resolviendo muy
elegantemente el problema de la gravedad. En la física de Newton la gravedad es una fuerza de atracción entre los cuerpos dotados con
masa. El problema aquí radica en la inexplicable acción a distancia que debe
operar entre los dos cuerpos para que la interacción gravitacional pueda tener
efecto. Supongamos que pudiéramos quitar el Sol. Según la mecánica de Newton la
Tierra inmediatamente sentiría la carencia de la fuerza de gravedad hacia el
Sol y seguiría un movimiento rectilíneo tangente al punto donde perdió contacto
con el Sol. Es decir, la gravedad de Newton es una interacción que actúa
instantáneamente, lo cual implica la transmisión de algo a velocidad infinita
en contradicción con los principios de la Relatividad Especial.
En la Relatividad General el espacio-tiempo adquiere
cierta curvatura como respuesta
a la presencia de masa (o energía), los cuerpos siguen las trayectorias a lo
largo de la línea más corta (en el espacio curvo de 4 dimensiones) que une los
puntos extremos de la misma. Es decir, los cuerpos se mueven libremente como si
no sintieran una fuerza, la gravedad simplemente es una manifestación de la
curvatura del espacio mismo. Con esto se remueven las dificultades de la acción
a distancia: la Tierra se mueve en su órbita como una partícula libre siguiendo
la curvatura del espacio producida por la masa del Sol. Si el Sol fuese a
desaparecer, una onda de deformación de la curvatura, propagándose a la
velocidad de la luz, llegaría a la Tierra 7 minutos más tarde informándole que
ya el Sol no existe. Los problemas ya mencionados con los conceptos de espacio
y tiempo como entidades absolutas también son resueltos en la Relatividad de
Einstein. Para describir el espacio-tiempo en la Relatividad encontramos apropiado,
con cierta ironía, acudir a los conceptos Aristotélicos de sustancia y
accidente. Podríamos decir que el espacio y el tiempo son accidentes
(atributos) de la materia, y así como el color verde (accidente) es un atributo
que no existe fuera de la materia (existe la hoja verde, pero no el verde fuera
de la hoja), el espacio y el tiempo no existen fuera de la materia/energía.
Modelos Cosmológicos Relativistas
El primer modelo cosmológico relativista fue anunciado
por el mismo Einstein en 1917. En éste se consideraba el universo como una
superficie cilíndrica 3-dimensional sumergida en el espacio 4-dimensional. El
diseño de este universo incluyó la famosa constante cosmológica la cual fue usada por Einstein para hacer que su universo recién creado
se comportara bien y se sometiera a la noción (o más bien prejuicio) de que el
universo debería ser estático. Luego surgen el modelo, también estático pero
sin materia, de Willem de Sitter, el de Aleksandr Friedmann (1922) con
soluciones que admitían un universo dinámico (en expansión o en colapso), el
"átomo primitivo" del abate Georges Lemaitre (1927) en el cual se
incluye materia en expansión que emana de una explosión inicial. Hasta el
momento la tarea de los cosmólogos relativistas se limita a un ejercicio
académico consistente en hallar soluciones de las ecuaciones de la Relatividad
General aplicadas al universo como un todo. Las ecuaciones de la Relatividad
General por sí solas no dicen cómo es el universo. Para hallar una solución
primero hay que dar las relaciones existentes entre materia energía y presión.
El universo en su totalidad se considera como un gas con partículas (masa)
energía y presión. Las múltiples posibilidades de diseñar un gas resultan en
múltiples soluciones de las ecuaciones de Einstein.
La actividad de crear modelos cosmológicos
relativistas no es distinta a la de los astrónomos de la antigüedad que
buscaban modelos del mundo usando la geometría como marco teórico. Se
desarrolla el modelo, se somete a prueba comparando las predicciones del modelo
con las observaciones (movimientos planetarios en el caso de los modelos
geométricos de la antigüedad) y se rechaza si no funciona o se ajusta
introduciendo ‘epiciclos’ para reparar cualquier desviación entre predicciones
y observación. Nótese que el mismo Einstein introduce el "epiciclo"
de la constante cosmológica.
La aparición de "epiciclos" en la cosmología
es un fenómeno ubicuo y podríamos decir intrínseco en la ciencia. Nos referimos
a "epiciclo", en este contexto, como todo artefacto o contorción
introducido en una teoría para ajustarla las observaciones. En su forma
original las teorías se formulan con el mayor grado posible de sencillez. La
navaja de Occam ha demostrado una y otra vez su utilidad en el desarrollo de
teorías científicas. En física las teorías más elegantes, compactas y simples
han sido las más efectivas. Claro la actividad científica es un quehacer humano
no inmune a inclinaciones subjetivas. Es muy frecuente encontrar científicos
que se enamoran de su teoría a pesar de datos adversos a ella, y en vez de
abandonarla prefieren deformarla con elementos nuevos y ajenos (epiciclos) para
tratar de acomodar los datos. Entre mayor sea el número de epiciclos que se le
cuelgan a una teoría mayor debe ser la sospecha de que algo anda mal. Este
simple principio parece ser bastante preciso y se propone aquí como guía útil
para juzgar el estado de avance de los modelos cosmológicos. Nótese el patrón
en los modelos geométricos de los griegos: entre los modelos geocéntricos el de
Eudoxo necesita 26 esferas, Callipo 33, Ptolomeo 40 epiciclos y 6 ecuantes,
mientras que el modelo heliocéntrico original de Aristarcos de Samos no
necesita epiciclos para explicar el movimiento retrogrado de los planetas. ¿No
es sorprendente que Copérnico introduzca 48 epiciclos? La teoría de la gravedad
de Newton tampoco está exenta de epiciclos. De conocida notoriedad es la
incapacidad de ésta de explicar el avance anómalo del perihelio de Mercurio,
para lo cual se lanzaron posibles variantes de la teoría de Newton incluyendo
materia de baja visibilidad en torno al Sol (Le Verrier, 1859), modificaciones
a las ecuaciones de Newton (Aspa Hall, 1894) y la incorporación de fuerzas de
origen eléctrico.
El Cosmos Hoy
El desarrollo de las tecnologías que permiten hacer
observaciones astronómicas en una ancha gama espectral, desde potentes
radiotelescopios hasta plataformas satelitales con detectores de rayos X y
gama, han permitido ampliar nuestra visión del cosmos a niveles nunca soñados
por Galileo. Las observaciones indican que
vivimos en un universo de geometría plana y en expansión con 1370 millones de años de edad constituido
por un 4,4% de materia ordinaria (de la misma con la que se hacen las rocas, el aire, los insectos y los
presidentes) y el resto de materia oscura (22%) y energía no visible (73%). Hay (por masa) aproximadamente 100
mil millones de galaxias agrupadas en estructuras de cúmulos y supercúmulos, cada una de ellas alberga en promedio 100 mil millones de estrellas
como nuestro Sol. En nuestra vecindad galáctica se han descubierto al momento más de 100 sistemas solares no muy
diferentes al nuestro. Todos estos cuerpos astronómicos están sumergidos dentro
de un fondo de radiación electromagnética (radiación cósmica de fondo o RCF) que proviene de las primeras épocas del universo cuando la materia (en forma de partículas elementales) y la radiación compartían el mismo estado termodinámico. Cuando
observamos una estrella lejana observamos el pasado, ya que la luz, al
propagarse a una velocidad finita, tarda un largo tiempo en llegar a nuestros
telescopios. Entre más lejana la estrella, más remota en el tiempo es la
información recibida. Así se ha podido determinar que el universo temprano era
más denso y caliente.
Todas estas observaciones son consistentes con el modelo cosmológico del Big Bang. Este surgió a partir de las ideas de Friedmann, Lemaitre y el físico
ruso George Gamow (1946) quien reconoce, gracias a sus conocimientos en física
nuclear, que la fase inicial de alta temperatura y densidad, por la cual
necesariamente tiene que pasar un universo en expansión, es un crisol donde se sintetizan los núcleos de los elementos primordiales en el universo. Con base en mediciones de
los espectros estelares sabemos que la composición del universo es de 75%
hidrógeno, 25% helio y una pequeña fracción de deuterio y litio consistente con
las predicciones de núcleo síntesis del modelo. Los cálculos de núcleo síntesis
de los elementos primordiales en el Big Bang también ponen una cota de 3 al
número de familias de neutrinos en el universo
en total acuerdo con las mediciones de la vida media del bosón intermedio Z0
realizadas en el laboratorio CERN de Ginebra. Trabajando en los cálculos de
núcleo síntesis Gamow y sus colegas R. Alpher y R. Herman (1948) hacen la predicción
de la existencia de un fondo cósmico de microondas que resulta de la radiación
existente en el universo durante la núcleo síntesis. El descubrimiento de la
radiación cósmica de fondo (RCF) por A. Penzias y R. Wilson (1964) es un hecho
conocido que le dio gran impulso al modelo del Big Bang. Las mediciones de
anisotropías de la RCF realizadas por el satélite COBE (1992) y más
tarde por el satélite WMAP (2003), los
dos de la NASA, confirman otras predicciones del modelo con respecto a la RCF: anisotropías a un nivel DT/T = 10-5,
la huella dejada en la RCF por ondas de densidad en el plasma primordial, polarización de la RCF, coherencia de la polarización a escalas
angulares superiores a un grado y distribución espectral de cuerpo negro con
temperatura 2,725 grados Kelvin.
Las anisotropías detectadas en la RCF fueron predichas
por el modelo al momento de explicar las observaciones de la estructura a gran
escala del universo. Los físicos rusos R. A. Sunyaev y Y. B. Zeldovich (1970)
proponen un mecanismo para generar la estructura observada a partir de
perturbaciones en el plasma primordial. Estas fluctuaciones del plasma
primigenio dejan huellas en la radiación con características compatibles con el
espectro de potencias de la RCF medido por la sonda WMAP. Como vemos, la
coherencia del modelo y la constrastabilidad empírica explican el nivel de
aceptación de la teoría del Big Bang paragonable a las grandes teorías modernas
como la Relatividad y la mecánica cuántica. La teoría del Big Bang también
tiene sus ‘epiciclos’, entre los más embarazosos cabe destacar la necesidad de materia oscura y de la constante cosmológica. La teoría también tiene limitaciones: pierde toda capacidad predictiva
cuando se lleva a fracciones de segundo después de la singularidad al origen del tiempo. Esta última limitante es simplemente la manifestación de la
carencia de una teoría cuántica de la gravedad. Se espera que la teoría del Big
Bang sea extendida por teorías más avanzadas de gravedad cuántica (teoría de
cuerdas por ejemplo) de igual forma que la teoría de gravedad de Newton (la
cual sigue siendo válida a escalas no cosmológicas de masa y distancia) fue
extendida por la teoría de Relatividad General.
Algunos críticos del Big Bang, entre ellos reconocidos
cosmólogos como J. V. Narlikar, H. Arp, G. Burbidge y F. Hoyle, proponentes del
modelo cosmológico cuasi-estacionario hacen referencia a los ‘epiciclos’ del
Big Bang mencionados. Se han propuesto modelos cosmológicos alternativos que
van desde lunáticos que publican una página entera en el New York Times
(Robitaille, marzo 17 del 2002 ) pregonando la noción de que el universo es una
bola de agua líquida, hasta alternativas serias como la del modelo cuasi-
estacionario. Todas estas alternativas tienen un factor de epiciclo
supremamente superior al Big Bang. Además los ‘epiciclos’ de materia oscura y
constante cosmológica del Big Bang gozan de cierto nivel de plausibilidad.
Recordemos los ‘epiciclos’ más destacados de la mecánica cuántica: el neutrino y la antimateria, confirmados
experimentalmente años después de su aparición como curiosidad teórica. Algunos
críticos de la ciencia, que se adhieren a las tendencias modernas de la
sociología de la ciencia pondrían la teoría del Big Bang al mismo nivel que el
modelo de bola de agua o cualquier mito de la creación. El Big Bang se salva de
esas apreciaciones gracias al poder auto-regulador de la contrastabilidad
empírica inherente en el proceso científico.


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