Aquí comienza el Libro del Bautismo de Fuego o los
Estatutos Secretos redactado para los Hermanos Consolados por el Maestre
Roncelinus.
ARTICULO I
El pueblo que marchaba en la obscuridad ha visto una gran
luz y aquellos que estaban en la sombra de la muerte han visto esta luz. Para
nosotros también la luz ha resplandecido. Nosotros estábamos todos en el duelo
y hemos sido consolados en el terror y en la esclavitud y hemos recibido el
espíritu de adopción de los niños que nos hace clamar: “Uno solo es Nuestro
Padre, Maestro Salvador, Consolador”. Uno solo es nuestro Dios y su espíritu da
al nuestro la certeza de que somos hijos de Dios.
ARTICULO II
A vosotros Hermanos os es dado conocer los secretos del
Reino de Dios, felices nuestros ojos y nuestros oidos que ven y escuchan. Sabed
que reyes, papas, obispos, abates y maestres han deseado ver y escuchar lo que
vosotros escucháis y véis, pero ellos no lo han visto y no lo han escuchado y
no lo conocerán jamás.
ARTICULO III
El tiempo ha llegado en el que no se adorará al Padre, ní
a Jerusalén, ní a Roma. El espíritu es Dios. Y si vosotros sóis de Dios,
vosotros le adoraréis en espíritu y en verdad. Sabed que todo lo que Jesús ha
dicho por el verdadero Cristo, es el espíritu y vida en Dios. Es el espíritu de
Dios que vivifica, La carne de Jesús para nada puede servir.
ARTICULO IV
Dios es amor y quienquiera que permanece en el amor, en
Dios permanece y Dios está en él. Os hablamos en secreto y de lo que permanece
oculto a los hijos de la nueva Babilonia, la que será tornada en cenizas y
polvo por los humildes servidores de Dios. Os hablamos de la sabiduría de Dios
revelada a nuestros Padres que la han transmitido para nuestra gloria y nuestro
bien. Ningún príncipe o gran sacerdote de este tiempo la han conocido. Si ellos
la hubieran conocido ellos no adorarían el madero de la cruz y no habrían
quemado a aquellos que poseían el verdadero espíritu del verdadero Cristo.
ARTICULO V
Vosotros que sóis los templos de Dios, construidos sobre
los fundamentos de
ARTICULO VI
El Consolado está liberado del yugo que los hijos de
Babilonia han establecido sobre la base de los falsos dogmas. Entre el judío y
el sarraceno actuad como si fuérais sarracenos o judíos. Con los hijos de
Babilonia, gracias a la elección y al Consolamentum, vosotros estáis liberados.
Mantenédlos felices y tratad de atraer hacia vosotros aquellos cuyos ojos se
abren, pero actuad con prudencia a causa del evangelio eterno y a fín de evitar
los escándalos.
ARTICULO VII
A vosotros que sóis santos todo os está permitido. Sin
embargo os debéis guardar de abusar de este permiso. No dejéis jamás sospechar
nada en torno vuestro de lo que vosotros sóis. Tened en vuestras casas lugares
de reunión amplios y escondidos, a los que se tendrá acceso por medio de corredores subterráneos, de modo que
los hermanos puedan acudir a las reuniones sin peligro de ser inquietados.
ARTICULO VIII
Hay Elegidos y Consolados en todas las regiones del mundo.
Allí donde veáis construir grandes edificios haced los signos de reconocimiento
y hallaréis muchos justos instruidos respecto de Dios y del Gran Arte (Arte
Real). Ellos han heredado de sus padres y de sus maestros y son todos Hermanos.
En esa circunstancia se hallan los Bonshommes (Hombres Buenos) de Toulouse, los Pobres de Lyon, los
Albigenses, aquellos en las cercanías de Verona y de Bérgamo, los Bajolais de
Galicia y de Toscana, los Bégards y los Búlgaros. Por los caminos subterráneos
llegaréis a vuestros capítulos y a aquellos que alberguen algunos temores les
conferiréis el Consolamentum en los Capítulos ante tres testigos.
ARTICULO IX
Recibiréis fraternalmente a los hermanos de estas
cofrardías y también los Consolados de España y de Chipre recibirán
fraternalmente a los Sarracenos, a los Drusos y aquellos que habitan en el
Líbano. Y si el espíritu divino anima a los Sarracenos o a los Drusos vosotros
podréis admitirlos como Elegidos o como Consolados.
ARTICULO X
Ningún
Hermano será recibido si él no cuenta ya treinta y cinco años de edad y si no
ha adquirido los verdaderos frutos de su elección. Para probarlo él demostrará
su instrucción y sus conocimientos en los decretos antes de su admisión.
ARTICULO XI
Está
expresamente recomendado de rodearse de las más grandes precauciones respecto
de monjes, sacerdotes y obispos, abates y doctores de la ciencia porque ellos
actúan como traidores a fin de enredarlo a uno más fácilmente en el fango de
sus crímenes. Si vosotros los admitís tras una larga probación que esto sea
fuera del capítulo y en presencia de tres Hermanos y sin revelarles nada de los
estatutos y costumbres de la Orden.
ARTICULO XII
Con
los laicos que sirven a Dios en la simplicidad de su corazón se permite adoptar
menos precauciones y de recibirlos ya como Elegidos, ya como Consolados después
de una probación razonable.
ARTICULO XIII
Ritual
y Consolamentum: El neófito escribirá su confesión general y la entregará al
receptor, confirmando dicha confesión por un juramento en presencia de dos
testigos, y ella será conservada en los archivos del capítulo. El recitará a
continuación los Salmos, el antiguo resumen del Deuteronomio y será bendecido
por todos los Hermanos los que colocarán la mano derecha sobre su cabeza,
depués de lo cual él jurará: silencio, obediencia y fidelidad. El receptor lo
absolverá de todos sus pecados. El lo desligará de todos los mandatos de
ARTICULOS XIV, XV Y XVI
La
primera oración es la de Moisés “Magnifecetur Fortitudo Domine”. Seguida de
“Dixit que Dominus vivo ego et implevitur gloria Domini universa terra”,
después de los cual el receptor cortará un poco de barba, cabellos y uña del
dedo índice del neófito diciendo: “Tú sufrirás más en tú corazón que en tú
cuerpo como signo de la alianza de Dios con el espíritu del hombre”. La segunda
oración es la del hijo de María llamado Jesús: “Pater aeterne, glorificamos...”
(San Juan CXVII) seguida de “Facta est vox de coelo meus dilectus...”. El
receptor coloca enseguida el anillo en el índice derecho del hermano diciendo:
“Hijo de Dios, toma este anillo como signo de unión eterna con Dios, con
ARTICULO XVII
La
figura de Baphomet es retirada de su sagrario y el receptor dice: “El pueblo
que marchaba en las tinieblas ha visto una gran luz y ella ha brillado para
todos aquellos que estaban sentados en los árboles de la muerte. Hay tres que
rinden homenaje a Dios y al mundo y esos tres son (San Juan). Todos los
hermanos exclaman “Yah Allah” es decir “Espléndor de Dios”, besan la imagen y
la tocan con su cinto. El receptor toma a continuación al neófito por la mano y
dice: “En el presente, el hijo del Hombre es glorificado y Dios es glorificado
en él. Vericinum (verdadero?) nuevo amigo de Dios que habla a Dios cuando él lo
desea, a Dios al cual débeis dar gracias puesto que El os ha conducido a donde
deseábais ir y os ha concedido vuestros deseos. Que la luz divina permanezca en
nuestros corazones y nuestros espíritus, Amén”. Para terminar la ceremonia, se
entona el cántico tomado del libro de
ARTICULO XVIII
El
neófito es conducido a los archivos donde se le enseñan los misterios de
ARTICULO XIX
Está
prohibido en las casas donde los hermanos no son Elegidos o Consolados de
trabajar ciertas substancias por la ciencia filosófica y por lo tanto de
transmutar los metales viles en oro y en plata. Esto no será jamás emprendido
sino en los lugares ocultos y en secreto.
ARTICULO XX
Esta
rigurosamente prohibido de elegir como Gran Maestre a un Consolado. Los otros
puestos y cargos principales de
Firmado por el copista Robert de Samfort, Procurador de

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