Bernardo
de Claraval(1090-1153), también conocido por Bernardo de Fontaine, fue monje
cisterciense y abad del monasterio de Claraval. Participó en los principales
conflictos doctrinales de su época. Era de los mejores predicadores de su
tiempo, viajaba constantemente por toda Europa. En el cisma de Anacleto se
movilizó para defender al verdadero papa y fue el predicador de la segunda
Cruzada.
Se le considera la personalidad
religiosa más influyente del siglo
XII. Durante treinta años, ejerció el poder religioso y político
casi en exclusiva.[1]
También determinó durante
siglos el estilo y el contenido de la oración personal cristiana, la mística
relacionada con Jesús y la devoción a María.[2]
Biografía
Bernardo
de Fontaine nació en el castillo de Fontaines-les-Dijon,
en Borgoña, Francia en el año 1090. Su padre era caballero del duque
de Borgoña y fue educado en la escuela clerical de Chatillon. Después de la
muerte de su madre, entró en
Ingresó como novicio en la
orden del Císter junto a 4 hermanos, un tío y 30 personas más que le siguieron.
Previamente, Bernardo sometió a prueba a todos sus acompañantes durante seis
meses.[4]
Posteriormente entrarían en la orden su padre y su hermano menor.[3] La orden
había sido fundada pocos años antes por el Abad Roberto bajo la regla
de san Benito y confirmada por el Papa en 1098, solo tenía un
monasterio en un bosque apartado y por la dureza de la vida que llevaban, muy
pocos ingresaban en el.
El año 1115, Bernardo fue
enviado por Esteban Harding a fundar el monasterio de Claraval, una de las
primeras fundaciones cistercienses. Había sido designado como abad del nuevo monasterio, puesto que
ocupó hasta su muerte en
La vida monástica en clausura
no le impidió realizar una intensa actividad. Fue un hombre muy carismático y
la influencia de este hombre de Dios tanto con el poder religioso como político
fue excepcional. Participó en las principales controversias religiosas de su
tiempo.
La predicación era esencial en
la obra de
Bernardo fue el inspirador y
organizador de las órdenes militares, creadas para acoger y defender a los
peregrinos que se dirigían a Tierra
Santa y para combatir a los musulmanes.[8] Así, tuvo
gran influencia en la creación y expansión de la orden del Temple, redactó los
estatutos de
Bernardo predicó en el
Languedoc en
Fue un místico y uno de los
fundadores de la mística medieval.
Tuvo una extraordinaria
devoción a la Virgen
María.
No negaba la utilidad que
podíann ofrecer los conocimientos dialécticos y filosóficos pero sostenía que
el conocimiento de las ciencias profanas es de ínfimo valor comparado con el de
las ciencias sagradas. Sus sentimientos frente a los dialécticos se revelaron
en la lucha que mantuvo con Gilberto de
Siendo ya viejo, enfermó del
estomago no pudiendo retener la comida e hinchandosele las piernas, quedó muy
débil y delgado, muriendo en 1153.[10]
Fue canonizado el 18 de junio
de 1174 por el papa Alejandro III, siendo
declarado Doctor
de la Iglesia por Pío VIII en 1830.
Existe una biografía de
Bernardo escrita por dos contemporaneos y compañeros suyos, Guillermo, Abad de
Bonevances y Godofrido, monje de Claraval y secretario del Santo.[11]
Su fiesta litúrgica se celebra
el 20 de agosto en el
aniversario de su muerte. Es el patrón de Gibraltar.
Organización
de la Orden del
Temple
Artículo principal: Orden
del Temple
En el año 1099, los cruzados recuperaron Jerusalen y los
lugares santos de Palestina.
Los peregrinos eran atacados y robados en los caminos. Coscientes de ello,
algunos caballeros deciden prolongar su voto y dedicar su vida a la defensa de
los peregrinos. Entre ellos, se encontraba Andrés Montbard, tío de Bernardo. En
1127 se solicitó al papa Honorio
II su reconocimiento oficial y les apoyó Bernardo, quien reunió un
concilio en Troyes para regular su organización.[12]
En el concilio, solicitaron a
Bernardo que redactese su regla, que fue sometida a debate y con algunas
modificaciones fue aprobada en el concilio.[13]
La regla de la orden del
Temple, es típica de las sociedades medievales, con estructuras jerarquizadas,
poderes totalitarios, regula la elección de los que mandan y estructura las
asambleas para asistirlos y, en su caso, controlarlos.[14] Después de
la primera redacción de Bernardo, hubo una segunda debida a Esteban de
Chartres, patriarca de Jerusalen, denominada regla latina y cuyo texto se ha
mantenido hasta nuestros días.[13]
Bernardo escribió en 1130, el Elogio
de
Aspira esta milicia a exterminar a los hijos de la
infidelidad...combatiendo a la vez en un doble frente: contra los hombre de
carne y hueso y contra las fuerzas espirituales del mal
Elogio de
Intervención
en el cisma del antipapa Anacleto
Artículo principal: Anacleto
II (antipapa)
En el tiempo de los escritos
sobre los templarios, surgió el cisma del antipapa Anacleto, que enfrentó a la
media cristiandad que le apoyaba con la otra media, que defendía al papa
legítimo, Inocencio
II. Este último contaba con el apoyo de Bernardo, que se recorrió
Europa desde
Posteriormente, fue decisiva
su intervención, en el concilio de Étampes, convocado por Luis VI. La
influencia de Bernardo decidió la confirmación del papado de Inocencio II,
siendo decisivo los apoyos que consiguió de Enrique de Inglaterra, el emperador
Lotarío, Guillermo de Aquitania, los reyes de Aragón, de Castilla y las
repúblicas de Génova y Pisa. Anacleto fue rechazado como papa y fue
excomulgado.[3]
Controversia
con Abelardo
Artículo principal: Pedro
Abelardo
Abelardo se había iniciado en
la dialéctica y mantenía que se debían buscar "los fundamentos de la fe
con similitudes basadas en la razón humana". Así argumentaba:
Me dispuse a explicar los fundamentos de nuestra fe
mediante similitudes basadas en la razón humana. Mis alumnos me pedían razones
humanas y filosóficas y me reclamaban aquello que pudiesen entender y no
aquello sobre lo que pudiesen discernir. Decían que no servía de nada
pronunciar muchas palabras, si no se hacia con inteligencia; que no se podía
creer nada que previamente no se hubiese entendido; y que es ridículo que
alguien predique nada que ni él ni sus alumnos no puedan abarcar con el
intelecto.
Pedro Abelardo, Historia Calamitatum
Las nuevas ideas de Abelardo
no fueron aceptadas por los que pensaban de forma tradicional, entre ellos
Bernardo. Así en 1139, Guillermo de Saint-Thierry, abad de Cluny, encontró 19 proposiciones
supuestamente heréticas de Abelardo y Bernardo de Claraval las remitió a Roma
(con tratado acusatorio) para que fuesen condenadas. En el sínodo de Sens
le exigieron a Abelardo retractarse sin más discusión. El Papa firmó la
propuesta de Sens y fue condenado por hereje a perpetuo silencio como docente.
Bernardo en la carta a
Inocencio II (Contra errores Petri Abaelardi), refutó los supuestos errores de
las enseñanzas de Abelardo, quizas por que consideraba peligroso el
racionalismo, pues pensaba que la fe sólo puede ser aceptada:[16]
Puesto que estaba dispuesto a emplear la razón para
explicarlo todo, incluso aquellas cosas que están por encima de la razón, su
presunción estaba contra la razón y contra la fe. Porque, ¿hay algo más hostil
a la razón que tratar de transcender la razón por medio de la razón? y ¿qué hay
más hostil a la fe que negarse a creer lo que no puede alcanzarse con la razón?
Contra quaedam capitula errorum Abaerlardi.[17]
Para Bernardo, creer era una
experiencia determinada directamente por la infusión divina y por lo tanto
totalmente cierta. Contra la creencia de los racionalistas de que la teología
debía apoyarse en pruebas, afirmó en un argumento muy conocido:[17]
La conocemos(
Tractatus de laudibis Parisius. [17]
La opinión de Bernardo, acerca
del mal empleo que hacía Abelardo de la razón, se ganó el apoyo de místicos,
irracionalistas y filosofos que estuvieron de acuerdo con él.[18]
Predicación
de la Segunda Cruzada
En
El Papa Eugenio III, que
había sido monje en Claraval y discípulo de Bernardo, pidió al Santo que
predicase la cruzada y las indulgencias que de ella se derivaban. Predicó
Bernardo y convenció a tomar las armas en persona al emperador germano y al rey
Luis VII de Francia
con grandes ejercitos. Pero fueron derrotados por el Islam, lo que provocó una
enorme tristeza en toda la cristiandad. San Bernardo que había sido el
principal animador y el que más había encendido a los pueblos, fue llamado
embaucador, embustero y falso profeta.[20]
La predicación realizada en
Alemania, lo fue en contra de la voluntad del Papa, y ganó para la causa al
emperador Conrado III y a
numerosos principes. Según Maschke, el predicador Bernardo, que es mucho más
fogoso que como hombre de Estado y como político de
El fracaso de la segunda
Cruzada afectó profundamente la confianza en el pontificado y se habló
abiertamente de que la fe cristiana había sufrido daños muy importantes.[21]
Bernardo quedó muy afectado,
sin embargo pensó que por lo menos había sido criticado él y no el Señor. Así lo
escribió en el segundo libro De Consideratione, dirigido al Papa Eugenio III.[20]
Abad
de la Orden del
Císter
Artículo principal: Orden
del Císter
Bernardo asumió plenamente el
ideal cisterciense, siendo la figura más destacada de
La enorme influencia que
alcanzaron los cistercienses, no solo se debió a la multitud de sus abadías,
sino sobretodo a la obra de Bernardo que trascendió ampliamente a la orden.[1]
Participó personalmente en la
gran difusión de la orden cisterciense, pasando del único monasterio cuando
ingresó a 343 cuando murió, de los que 168 pertenecían a la filiación de
Claraval y 68 fueron fundados por él mismo. Durante en periodo que fue abad,
888 monjes tomaron los votos de la orden.[2]
Císter y Cluny fueronn dos
concepciones totalmente distintas de la vida monástica medieval. La regla
cisterciense es en la prática, una crítica de la de Cluny.[2]
En 1124, escribió en su Apología a Guillermo,criticando a los
cluniacenses:
La iglesia relumbra por todas partes, pero los pobres
tiene hambre. Los muros de la iglesia están cubiertos de oro, pero los hijos de
la iglesia siguen desnudos. Por Dios, ya que no os avergonzáis de tantas
estupideces, lamentad al menos tantos gastos.
Apología a Guillermo.[22]
A partir de
:…existe un … monasterio llamado Molestes…que desde su
origen...Dios...le hizo tan grande en riquezas ...ahora bien, como los bienes
materiales no suelen ir mucho tiempo juntos con las virtudes, algunos miembros
de aquella santa comunidad que ciertamente sabían esto, viendo más alto, prefirieron aplicarse a las cosas celestiales
más que implicarse en los asuntos terrenos. A partir de entonces,
llevados de su amor por la virtud, empezaron
a pensar en la pobreza, fecunda en hombres fuertes…
Exordio del Císter y Resumen de
Misticismo y
devoción a la Virgen
María
Conocemos tres venidas del Señor… hay una venida intermedia… oculta, sólo
la ven los elegidos, en sí mismos…pero, para que no pienses…que… la venida
intermedia son invención nuestra, oye al mismo Señor: El que me ama guardara
mi palabra; mi Padre lo amará y vendremos a fijar en él nuestra morada…gracias
a esta venida, nosotros que somos imagen del hombre terreno, seremos también
imagen del hombre celestial...
Sermón 5 en el Adviento. [25]
Escritos
Su personalidad es muy fecunda
y la más influyenye religiosamente del siglo XII, como San Agustín en el siglo
V o Santo Tomás en el siglo XIII. Fue un hombre de acción como renovador del
Císter, reformador de la sociedad laica y religiosa y defensor del papado.[26]
Escribió ensayos y comentarios
sobre
Sus escritos no son numerosos,
ocupan solo los tomos 182 y 183 de la Patrología
Latina, cifra pequeña comparada con otros Padres de
En teologia ascetica y mística
fue un gran escritor. Sus escritos tuvieron como fin principal mostrar el
camino de la unión espiritual con Dios.[31]
Ordinariamente se le llama el
doctor de María, su caballero y su cantor, por como ha escrito de la virgen
María, aunque son pocos los escritos sobre ella.[32]
Sobre los poderes del papa,
Bernardo escribió defendiendo la supremacía del poder espiritual y el derecho
de
Si la espada material no perteneciese a
De consideratione [33]
Las palabras que los apóstoles
dijeron a Jesús cuando lo apresaron, recogidas en el Evangelio
de san Lucas, son interpretadas para fundamentar la doctrina de
las dos espadas muy popular a partir de entonces.[34]
También escribió que el poder
del papa no es ilimitado:[35]
(Bernardo le dice al papa:)Yerras si, como creo, piensas
que tu poder apostólico es el único instituido por Dios... (dice el apóstol:)No
hay poder que no proceda de Dios...Todos han de estar sometidos a las
autoridades superiores...No dice la autoridad superior, como si se
refiriese a una, sino las autoridades superiores, como si se refiriese a
varias. Por tanto, tu poder no es el único que procede de Dios, también
proceden de El, el poder de los medianos y de los pequeños.
De consideratione [35]
Estaba convencido de que todos
los cargos de la iglesia procedían directamente de Dios y así lo escribió al
papa:[36]
reflexiona que la santa Iglesia romana no es la señora,
sino la madre de las iglesias. Vos no sois el señor de los obispos, sino uno de
ellos
De consideratione [36]
Mantuvo correspondencia con
los hombres importantes de su época.[2]
Dejó una producción de unas
500 cartas, del orden de 350 sermones y varios tratados doctrinales.
No se sabe como era San Bernardo, no existen retratos
reales. Si hay multitud de representaciones figuradas, que corresponden
habitualmente a cuadros de piedad y devoción.
En este artículo se presentan
cinco ejemplos.
El cuadro, denominado Premio
lácteo a San Bernardo , fue pintado por Alonso Cano entre 1646 y 1650 para
los capuchinos de Toledo.[37] Existe
otro cuadro parecido, que no se representa aquí, pintado por Murillo y también
en el Museo de Prado, donde se aparece
El cuadro de Francisco
Ribalta, Cristo abrazado a San Bernardo, fue pintado entre 1625 y 1627
para la cartuja de Portocoeli,
para la cual trabajó Ribalta ampliamente en sus últimos años.[24]

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