domingo, 1 de noviembre de 2020

HISTORIA ANTIGUA DEL TEMPLE BERNARDO DE CLARAVAL


 

Bernardo de Claraval(1090-1153), también conocido por Bernardo de Fontaine, fue monje cisterciense y abad del monasterio de Claraval. Participó en los principales conflictos doctrinales de su época. Era de los mejores predicadores de su tiempo, viajaba constantemente por toda Europa. En el cisma de Anacleto se movilizó para defender al verdadero papa y fue el predicador de la segunda Cruzada.

Se le considera la personalidad religiosa más influyente del siglo XII. Durante treinta años, ejerció el poder religioso y político casi en exclusiva.[1]

También determinó durante siglos el estilo y el contenido de la oración personal cristiana, la mística relacionada con Jesús y la devoción a María.[2]

Biografía

Bernardo de Fontaine nació en el castillo de Fontaines-les-Dijon, en Borgoña, Francia en el año 1090. Su padre era caballero del duque de Borgoña y fue educado en la escuela clerical de Chatillon. Después de la muerte de su madre, entró en la Orden del Císter.[3]

Ingresó como novicio en la orden del Císter junto a 4 hermanos, un tío y 30 personas más que le siguieron. Previamente, Bernardo sometió a prueba a todos sus acompañantes durante seis meses.[4] Posteriormente entrarían en la orden su padre y su hermano menor.[3] La orden había sido fundada pocos años antes por el Abad Roberto bajo la regla de san Benito y confirmada por el Papa en 1098, solo tenía un monasterio en un bosque apartado y por la dureza de la vida que llevaban, muy pocos ingresaban en el.

El año 1115, Bernardo fue enviado por Esteban Harding a fundar el monasterio de Claraval, una de las primeras fundaciones cistercienses. Había sido designado como abad del nuevo monasterio, puesto que ocupó hasta su muerte en 1153. A lo largo de su vida, fundó unos 68 monasterios distribuídos por toda Europa.

La vida monástica en clausura no le impidió realizar una intensa actividad. Fue un hombre muy carismático y la influencia de este hombre de Dios tanto con el poder religioso como político fue excepcional. Participó en las principales controversias religiosas de su tiempo.

La predicación era esencial en la obra de la Iglesia y Bernardo fue uno de sus grandes predicadores, reclamado por la clerecía local realizó numorosos viajes por el sur de Francia, Renania y otras regiones.[6] También predicó las excelencias espirituales de la vida monástica y convenció a muchos para que ingresasen en la orden cisterciense.[7] Se le conocía como Doctor melífluo (boca de miel).

Bernardo fue el inspirador y organizador de las órdenes militares, creadas para acoger y defender a los peregrinos que se dirigían a Tierra Santa y para combatir a los musulmanes.[8] Así, tuvo gran influencia en la creación y expansión de la orden del Temple, redactó los estatutos de la Orden del Temple e hizo reconocerla en el Concilio de Troyes, en 1128.

Bernardo predicó en el Languedoc en 1145 a los cátaros o albigenses, siendo elogiado, pero en Verfeil, cerca de Toulouse, se le abucheó y su predicación no tuvo efectos duraderos. Años después de la muerte de Bernardo, en 1209, los cátaros fueron declarados herejes y varios cistercienses, se pusieron al frente de la cruzada que reprimió este movimiento.[9]

Fue un místico y uno de los fundadores de la mística medieval.

Tuvo una extraordinaria devoción a la Virgen María.

No negaba la utilidad que podíann ofrecer los conocimientos dialécticos y filosóficos pero sostenía que el conocimiento de las ciencias profanas es de ínfimo valor comparado con el de las ciencias sagradas. Sus sentimientos frente a los dialécticos se revelaron en la lucha que mantuvo con Gilberto de la Porré y Abelardo.

Siendo ya viejo, enfermó del estomago no pudiendo retener la comida e hinchandosele las piernas, quedó muy débil y delgado, muriendo en 1153.[10]

Fue canonizado el 18 de junio de 1174 por el papa Alejandro III, siendo declarado Doctor de la Iglesia por Pío VIII en 1830.

Existe una biografía de Bernardo escrita por dos contemporaneos y compañeros suyos, Guillermo, Abad de Bonevances y Godofrido, monje de Claraval y secretario del Santo.[11]

Su fiesta litúrgica se celebra el 20 de agosto en el aniversario de su muerte. Es el patrón de Gibraltar.

Organización de la Orden del Temple

Artículo principal: Orden del Temple

En el año 1099, los cruzados recuperaron Jerusalen y los lugares santos de Palestina. Los peregrinos eran atacados y robados en los caminos. Coscientes de ello, algunos caballeros deciden prolongar su voto y dedicar su vida a la defensa de los peregrinos. Entre ellos, se encontraba Andrés Montbard, tío de Bernardo. En 1127 se solicitó al papa Honorio II su reconocimiento oficial y les apoyó Bernardo, quien reunió un concilio en Troyes para regular su organización.[12]

En el concilio, solicitaron a Bernardo que redactese su regla, que fue sometida a debate y con algunas modificaciones fue aprobada en el concilio.[13]

La regla de la orden del Temple, es típica de las sociedades medievales, con estructuras jerarquizadas, poderes totalitarios, regula la elección de los que mandan y estructura las asambleas para asistirlos y, en su caso, controlarlos.[14] Después de la primera redacción de Bernardo, hubo una segunda debida a Esteban de Chartres, patriarca de Jerusalen, denominada regla latina y cuyo texto se ha mantenido hasta nuestros días.[13]

Bernardo escribió en 1130, el Elogio de la Nueva Milicia Templaria, que asoció a los lugares de la vida de Jesús y con infinidad de citas blíblicas. Intentó equiparar la nueva milicia a una milicia divina:[8]

Aspira esta milicia a exterminar a los hijos de la infidelidad...combatiendo a la vez en un doble frente: contra los hombre de carne y hueso y contra las fuerzas espirituales del mal

Elogio de la Nueva Milicia Templaria.[8]

Intervención en el cisma del antipapa Anacleto

Artículo principal: Anacleto II (antipapa)

En el tiempo de los escritos sobre los templarios, surgió el cisma del antipapa Anacleto, que enfrentó a la media cristiandad que le apoyaba con la otra media, que defendía al papa legítimo, Inocencio II. Este último contaba con el apoyo de Bernardo, que se recorrió Europa desde 1130 a 1137, para explicar sus puntos de vista a monarcas, nobles y prelados .[15]

Posteriormente, fue decisiva su intervención, en el concilio de Étampes, convocado por Luis VI. La influencia de Bernardo decidió la confirmación del papado de Inocencio II, siendo decisivo los apoyos que consiguió de Enrique de Inglaterra, el emperador Lotarío, Guillermo de Aquitania, los reyes de Aragón, de Castilla y las repúblicas de Génova y Pisa. Anacleto fue rechazado como papa y fue excomulgado.[3]

Controversia con Abelardo

Artículo principal: Pedro Abelardo

Abelardo se había iniciado en la dialéctica y mantenía que se debían buscar "los fundamentos de la fe con similitudes basadas en la razón humana". Así argumentaba:

Me dispuse a explicar los fundamentos de nuestra fe mediante similitudes basadas en la razón humana. Mis alumnos me pedían razones humanas y filosóficas y me reclamaban aquello que pudiesen entender y no aquello sobre lo que pudiesen discernir. Decían que no servía de nada pronunciar muchas palabras, si no se hacia con inteligencia; que no se podía creer nada que previamente no se hubiese entendido; y que es ridículo que alguien predique nada que ni él ni sus alumnos no puedan abarcar con el intelecto.

Pedro Abelardo, Historia Calamitatum

Las nuevas ideas de Abelardo no fueron aceptadas por los que pensaban de forma tradicional, entre ellos Bernardo. Así en 1139, Guillermo de Saint-Thierry, abad de Cluny, encontró 19 proposiciones supuestamente heréticas de Abelardo y Bernardo de Claraval las remitió a Roma (con tratado acusatorio) para que fuesen condenadas. En el sínodo de Sens le exigieron a Abelardo retractarse sin más discusión. El Papa firmó la propuesta de Sens y fue condenado por hereje a perpetuo silencio como docente.

Bernardo en la carta a Inocencio II (Contra errores Petri Abaelardi), refutó los supuestos errores de las enseñanzas de Abelardo, quizas por que consideraba peligroso el racionalismo, pues pensaba que la fe sólo puede ser aceptada:[16]

Puesto que estaba dispuesto a emplear la razón para explicarlo todo, incluso aquellas cosas que están por encima de la razón, su presunción estaba contra la razón y contra la fe. Porque, ¿hay algo más hostil a la razón que tratar de transcender la razón por medio de la razón? y ¿qué hay más hostil a la fe que negarse a creer lo que no puede alcanzarse con la razón?

Contra quaedam capitula errorum Abaerlardi.[17]

Para Bernardo, creer era una experiencia determinada directamente por la infusión divina y por lo tanto totalmente cierta. Contra la creencia de los racionalistas de que la teología debía apoyarse en pruebas, afirmó en un argumento muy conocido:[17]

La conocemos( la Verdad). Pero ¿cómo pensamos que la comprendemos?. La disquisición no la comprende, pero sí la santidad, si de algún modo es posible comprender lo incomprensible. Pero si no puduese ser comprendida, el apóstol no habría dicho...y fundados en la caridad, podáis comprender en unión de todos los santos. Los santos, por tanto, comprenden. ¿ Queréis saber cómo?. Si sois santos, comprenderéis y sabréis. Si no, sed santos y sabréis por experiencia

Tractatus de laudibis Parisius. [17]

La opinión de Bernardo, acerca del mal empleo que hacía Abelardo de la razón, se ganó el apoyo de místicos, irracionalistas y filosofos que estuvieron de acuerdo con él.[18]

Predicación de la Segunda Cruzada

En la Segunda Cruzada, asumió el papel político más importante de su vida, al convertirse en el predicador de esta nueva guerra santa. El fracaso de la misma le supuso el declinar de su influencia política.[19]

El Papa Eugenio III, que había sido monje en Claraval y discípulo de Bernardo, pidió al Santo que predicase la cruzada y las indulgencias que de ella se derivaban. Predicó Bernardo y convenció a tomar las armas en persona al emperador germano y al rey Luis VII de Francia con grandes ejercitos. Pero fueron derrotados por el Islam, lo que provocó una enorme tristeza en toda la cristiandad. San Bernardo que había sido el principal animador y el que más había encendido a los pueblos, fue llamado embaucador, embustero y falso profeta.[20]

La predicación realizada en Alemania, lo fue en contra de la voluntad del Papa, y ganó para la causa al emperador Conrado III y a numerosos principes. Según Maschke, el predicador Bernardo, que es mucho más fogoso que como hombre de Estado y como político de la Iglesia, electriza a los pueblos de Occidente, infundiéndoles la sola voluntad de acudir a la Cruzada.[21]

El fracaso de la segunda Cruzada afectó profundamente la confianza en el pontificado y se habló abiertamente de que la fe cristiana había sufrido daños muy importantes.[21]

Bernardo quedó muy afectado, sin embargo pensó que por lo menos había sido criticado él y no el Señor. Así lo escribió en el segundo libro De Consideratione, dirigido al Papa Eugenio III.[20]

Abad de la Orden del Císter

Artículo principal: Orden del Císter

Bernardo asumió plenamente el ideal cisterciense, siendo la figura más destacada de la Orden y venerado como fundador.[16]

La enorme influencia que alcanzaron los cistercienses, no solo se debió a la multitud de sus abadías, sino sobretodo a la obra de Bernardo que trascendió ampliamente a la orden.[1]

Participó personalmente en la gran difusión de la orden cisterciense, pasando del único monasterio cuando ingresó a 343 cuando murió, de los que 168 pertenecían a la filiación de Claraval y 68 fueron fundados por él mismo. Durante en periodo que fue abad, 888 monjes tomaron los votos de la orden.[2]

Císter y Cluny fueronn dos concepciones totalmente distintas de la vida monástica medieval. La regla cisterciense es en la prática, una crítica de la de Cluny.[2]

 


En 1124, escribió en su Apología a Guillermo,criticando a los cluniacenses:

La iglesia relumbra por todas partes, pero los pobres tiene hambre. Los muros de la iglesia están cubiertos de oro, pero los hijos de la iglesia siguen desnudos. Por Dios, ya que no os avergonzáis de tantas estupideces, lamentad al menos tantos gastos.

Apología a Guillermo.[22]

A partir de la Apología a Guillermo, la regla cisterciense aparece como una reacción contra los excesos cluniacenses.[15] Sin embargo, ya desde los orígenes de la orden se buscó una mayor observancia de la Regla de San Benito, traducida en una pobreza absoluta desprovista de riquezas, la antiteis de la orden de Cluny. Esto se comprueba en sus textos:

:…existe un … monasterio llamado Molestes…que desde su origen...Dios...le hizo tan grande en riquezas ...ahora bien, como los bienes materiales no suelen ir mucho tiempo juntos con las virtudes, algunos miembros de aquella santa comunidad que ciertamente sabían esto, viendo más alto, prefirieron aplicarse a las cosas celestiales más que implicarse en los asuntos terrenos. A partir de entonces, llevados de su amor por la virtud, empezaron a pensar en la pobreza, fecunda en hombres fuertes

Exordio del Císter y Resumen de la Carta de Caridad[23]

Misticismo y devoción a la Virgen María

Conocemos tres venidas del Señor… hay una venida intermedia… oculta, sólo la ven los elegidos, en sí mismos…pero, para que no pienses…que… la venida intermedia son invención nuestra, oye al mismo Señor: El que me ama guardara mi palabra; mi Padre lo amará y vendremos a fijar en él nuestra morada…gracias a esta venida, nosotros que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial...

Sermón 5 en el Adviento. [25]

Escritos

Su personalidad es muy fecunda y la más influyenye religiosamente del siglo XII, como San Agustín en el siglo V o Santo Tomás en el siglo XIII. Fue un hombre de acción como renovador del Císter, reformador de la sociedad laica y religiosa y defensor del papado.[26]

Escribió ensayos y comentarios sobre la Biblia empleando un elegante latín. Junto a Abelardo y Gilberto de la Porée fueron los escritores más notables de su época.[27] También realizó traducciones de textos sagrados.[28]

Sus escritos no son numerosos, ocupan solo los tomos 182 y 183 de la Patrología Latina, cifra pequeña comparada con otros Padres de la Iglesia. Sus numerosas actividades no le permitieron un trabajo intelectual pleno. Por lo general, son obras de ocasión, rápidas, solicitadas por terceros.[29] Se apoya de forma continua en las Sagradas Escrituras y también en la tradicción cristiana.[30]

En teologia ascetica y mística fue un gran escritor. Sus escritos tuvieron como fin principal mostrar el camino de la unión espiritual con Dios.[31]

Ordinariamente se le llama el doctor de María, su caballero y su cantor, por como ha escrito de la virgen María, aunque son pocos los escritos sobre ella.[32]

Sobre los poderes del papa, Bernardo escribió defendiendo la supremacía del poder espiritual y el derecho de la Iglesia a emplear la coerción secular, argumentos que luego fueron empleados por muchos:[33]

Si la espada material no perteneciese a la Iglesia, el Señor no habría replicado Es bastante a los apóstoles cuando le dijeron Aquí hay dos espadas, sino Es demasiado. Por tanto, de la iglesia son la espada espiritual y la espada material, pero esta ha de ser manejada para la Igelsia, y aquella, por la Iglesia

De consideratione [33]

Las palabras que los apóstoles dijeron a Jesús cuando lo apresaron, recogidas en el Evangelio de san Lucas, son interpretadas para fundamentar la doctrina de las dos espadas muy popular a partir de entonces.[34]

También escribió que el poder del papa no es ilimitado:[35]

(Bernardo le dice al papa:)Yerras si, como creo, piensas que tu poder apostólico es el único instituido por Dios... (dice el apóstol:)No hay poder que no proceda de Dios...Todos han de estar sometidos a las autoridades superiores...No dice la autoridad superior, como si se refiriese a una, sino las autoridades superiores, como si se refiriese a varias. Por tanto, tu poder no es el único que procede de Dios, también proceden de El, el poder de los medianos y de los pequeños.

De consideratione [35]

Estaba convencido de que todos los cargos de la iglesia procedían directamente de Dios y así lo escribió al papa:[36]

reflexiona que la santa Iglesia romana no es la señora, sino la madre de las iglesias. Vos no sois el señor de los obispos, sino uno de ellos

De consideratione [36]

Mantuvo correspondencia con los hombres importantes de su época.[2]

Dejó una producción de unas 500 cartas, del orden de 350 sermones y varios tratados doctrinales.

No se sabe como era San Bernardo, no existen retratos reales. Si hay multitud de representaciones figuradas, que corresponden habitualmente a cuadros de piedad y devoción.

En este artículo se presentan cinco ejemplos.

El cuadro, denominado Premio lácteo a San Bernardo , fue pintado por Alonso Cano entre 1646 y 1650 para los capuchinos de Toledo.[37] Existe otro cuadro parecido, que no se representa aquí, pintado por Murillo y también en el Museo de Prado, donde se aparece la Virgen a San Bernardo para ofrecerle su leche como premio por su defensa mariana.[38]

El cuadro de Francisco Ribalta, Cristo abrazado a San Bernardo, fue pintado entre 1625 y 1627 para la cartuja de Portocoeli, para la cual trabajó Ribalta ampliamente en sus últimos años.[24]

 

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