EL SECRETO ULTERIOR DEL TEMPLE
Fernando Arroyo
Publicado
en
BOLETIN
TEMPLE - Monográfico No. 1, 3/1/2001
Sir Steven Runciman, nacido el 7 de julio de 1903 y muerto el 1 de
noviembre de
Uno de los mayores expertos del mundo en la historia del Imperio Bizantino y de
las Cruzadas, su obra más memorable sin duda son los tres volúmenes escritos
entre 1951 y 1954 de "A History of the Crusades”.
Segundo hijo del Primer Vizconde
Runciman de Doxford, descendiente del pintor escocés de mediados del siglo
XVIII Alexander Runciman, Sir Steven, gran viajero que llegó a residir y
trabajar en ciudades como Atenas, Sofía, El Cairo, Jerusalén, Estambul (en esta
ciudad fue profesor de Arte e Historia de Bizancio)... y que incluso llegó a
convertirse en Derviche honorario en Siria, siempre supo que sus raíces estaban
en Escocia, y en ellas arraigaron definitivamente en 1966.
Parece ser que un año después, en enero de 1967, Runciman habría recibido el
encargo de encabezar un equipo multidisciplinar que llevase a cabo una
investigación exhaustiva sobre “El Libro del Bautismo de Fuego” o “Estatutos
secretos dictados para los hermanos por Roncelinus” (conocidos como la “Regla
Secreta del Temple”), que fueron descubiertos en 1794, en los fondos de
A pesar de no ser uno de los grandes expertos en templarismo, o cuando menos no
formar parte de esa “nómina” de historiadores especializados en el tema,
seguramente Runciman fue elegido para coordinar esta investigación precisamente
por eso, es decir, por su relativo “desapasionamiento” hacia la historia
templaria como fenómeno independiente (si es que alguien que ama profundamente
la historia puede sentir desapasionamiento hacia uno de los mayores enigmas
históricos), amén de por su probada solvencia como investigador y su
reputadísima rigurosidad científica.
El documento a investigar fue redactado a finales del siglo XIII por Roncelin
de Fos, personaje un tanto “evanescente”, como muy acertadamente lo califica el
erudito investigador y documentalista español Justo A. Navarro, cuyo único dato
documentado por él conocido “es el que le menciona como Maestre de
Según Patrick E. Braccó, los Estatutos de Roncelin "están teñidos de
catarismo y de paganismo, y en ellos vuelven a encontrarse indicaciones que
demostrarían que los templarios habrían tenido una gnosis secreta". Por su parte, el escritor e
investigador soriano Ángel Almazán, en su memorable artículo “De Numancia a
Montsegur” (Revista de Soria, nº 6, Otoño de 1994), nos dice en referencia a
los Estatutos: “Allí se habla de la alquimia y de Abraxas, un eón gnóstico que
reaparece en nuestro siglo en la novela "Demian" de Hermann Hesse y,
poco antes, en los "Siete Sermones a los Muertos" escrito por Carl
Gustav Jung, el último de los grandes gnósticos”. Y añade: “En los Archivos
Nacionales franceses se encuentra guardado un sello del Temple requisado al ser
abolida
Asimismo, existen otros documentos templarios reservados para una jerarquía
iniciática que avalan dicho esoterismo, como los estudiados por Gérard
Sebanesco, según Serge Hutin: "On devait découvrir au XVII siècle en
Allemagne deux documents remontant au Moyen Age, qui se révélèrent être bel et
bien deux règles secrètes complétant, pour les seuls Chevaliers qui
atteignaient le vrai Cercle Intérieur de l´Ordre,
Volviendo a la cuestión que nos ocupa, parece ser que la financiación del
estudio de 1967 corrió a cargo de dos órdenes neotemplarias (en un principio se
pensó que una de ellas era la liderada por el conde italiano Rocco Zingaro di
San Ferdinando, cosa que parece descartable por el año del encargo), sabiéndose
de las ¡buenas relaciones que una de ellas mantenía con el Vaticano!.
Precisamente, esta aparente incongruencia es la que nos hizo pensar en el grupo
de San Ferdinando, pues resulta de dominio público que en la década de los
noventa
Hay fuentes solventes que señalan que la investigación referida
no habría sido financiada por el Vaticano, sino por seglares adscritos a
diversas corrientes de investigación templaria. De cualquier forma, todo hace
pensar, y así lo señalan evidencias notorias, que una de
las organizaciones neotemplarias que habría encargado el estudio de los
Estatutos fue
A pesar de la manifestada buena relación entre ambas instituciones (que sepamos
no corroborada por ninguna instancia eclesiástica), no deja de resultar curiosa
y significativa la participación de grupos neotemplarios en una investigación
de las características que nos ocupa, por cuanto la misma se encargó sobre los
Estatutos que obran en poder del Vaticano, lo que hace pensar si la propia
Santa Sede no estuviese detrás del asunto. De ser así, ya se plantea un primer
interrogante en el hecho de que: ¿qué pintan dos órdenes neotemplarias en una
investigación vaticana?...
En el curso de las investigaciones históricas (el análisis del documento pronto
arrojó el resultado de ser auténtico), se habría encontrado una carta, no
criptografiada, en la que el gran Maestre oficial de
"Ulterior”
significa literalmente “que está más allá”, y “supremo” está claro lo que
significa, por lo que debemos concluir que resulta ésta una extraña forma de
dirigirse a un Comendador por parte del Maestre de
Ya en el hecho de que los historiadores no se pongan de acuerdo en a quién
correspondió el maestrazgo (Bérard o De
La carta en cuestión informa de la caida de Saphet y la muerte de todos los
hermanos que defendían la fortaleza, y dada su intrascendencia metafísica o
esotérica es por lo que tal vez se cometió el desliz de no haber sido
criptografiada.
Saphet se encuentra al norte del mar de Galilea. Fue destruida en 1219 y
reconstruida bajo la maestría de Armand de Pèrigord con el apoyo de Benedicto,
obispo de Marsella. En 1266 fue arrebatada a
- ¿Fueron deslices como el referido (no criptografíar ciertas
cartas) la verdadera causa de la caida de
- ¿Apareció también esta carta manuscrita (y puede que otras
que compondrían eso que se ha dado en llamar "Le Cartulaire Secret",
así como los propios Estatutos de Roncelin) en los Archivos Vaticanos, como
parte del material incautado durante el proceso inquisitorial?
Ciertamente, resulta difícil concebir que semejante error se produjese, y más
complicado aún resulta entender que las implicaciones que se derivan de la
carta secreta entren en contradicción con la propia Regla Secreta del Temple
como se ha llegado a sostener, pues, efectivamente, los Estatutos en su artículo
XX dicen:
“Esta rigurosamente prohibido de elegir como Gran Maestre a un Consolado.
Los otros puestos y cargos principales de
Sin embargo, resulta evidente que tal contradicción no existe, pues si bien
De hecho, conviene recordar que en las mazmorras de la torre de Chinon, donde
estuvieron apresados los altos cargos de
Independientemente de las prudenciales dudas sobre la veracidad o
exactitud que la información aquí expuesta plantea, más que contradicciones lo
que genera son nuevos interrogantes que ahondan aún más en las ya de por sí
enormes incógnitas existentes en torno al misterio templario.
Ya en su momento se produjeron filtraciones desde la liga Anglo-Helénica que el
mismo Runciman presidiera. En concreto, un miembro de esta liga, amigo y
estrecho colaborador de Sir Steven, que había tomado parte en el equipo de
investigación de 1967, hizo algunos comentarios imprudentes en una de las
reuniones que se llevaron a cabo en la torre fronteriza de Elshieshields, en
Dumfrieshire, Escocia. Los comentarios hacían referencia a un acta notarial
firmada por los cinco integrantes del grupo, comprometiéndose a no difundir
públicamente los resultados de la investigación. El informe final debía ser
entregado directamente a los representantes neotemplarios que promovieron la
operación, los cuales se habrían garantizado la fidelidad pagando cuantiosos
honorarios.
Ahora, muerto Runciman, el tema parece aflorar, y los cabos sueltos son
demasiados como para desdeñarlos sin más. Tan solo, y en ello se encuentran
actualmente varios investigadores, resulta preceptivo, primero: hallar esos
cabos sueltos, y segundo: atarlos. Las pistas son claras y notorias, aunque
hasta el momento esquivas:
-
El acta notarial firmada por el equipo de Runciman. Ella demostraría
fehacientemente que el estudio se llevó a cabo y, lo que es más importante,
evidenciaría el compromiso de no difundir los resultados públicamente.
-
La carta manuscrita enviada por el Maestre del Temple a Roncelin de Fos en
1266. De demostrada su existencia y autenticidad, el secreto ulterior del
Temple quedaría al descubierto, con lo que habría que reescribir, no sólo
la historia de
-
Los cuatro integrantes restantes del equipo de investigación de Runciman,
incluido el filtrador de la información, pues, aunque resulta improbable, tal
vez alguno de ellos aún viva. Cabe pensar que todos, o cuando menos la mayoría,
fuesen integrantes de la liga Anglo-Helénica.
-
Las órdenes neotemplarias que financiaron el proyecto. Descartada la
liderada por San Ferdinando, todas las evidencias apuntan hacia un
grupo que mantiene presumibles buenas relaciones con el Vaticano, en este
caso reconocidas por los propios dirigentes de la orden, y su más que
sospechosa fundación cuatro años antes del “Caso Runciman”:
- El
informe Runciman. El resultado del estudio encargado se plasmó en un
informe, cuyo original se habría entregado a quienes lo pagaron: las órdenes
neotemplarias... Esperemos que, en última instancia, realmente no
fuese la propia Sede Pontificia.
Dado que está totalmente descartado
que la copia estudiada de los Estatutos de Roncelin en 1967 fuese la que se
conserva en Hamburgo, los responsables de

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