El gallo posee una gran importancia tanto en el mundo occidental como en el oriental y es un animal cuya simbología posee diversos significados. En la tradición cristiana, se convierte en símbolo de la resurrección, pues así como el gallo anuncia el nuevo día también espera la llegada de Cristo. Durante la edad media el gallo era símbolo del predicador que despierta a los adormecidos. Es por ello que suele presentarse al gallo en lo más alto de los campanarios y las espadaña. La figura del gallo también sirve para proteger a los niños y para descruzar a quienes han sido hechizados. Ya en antiguos escritos, el gallo representaba el sentido de la exaltación del coraje, el orgullo, el señorío, del ojo avizor, del despertar, de tutela, de vigilancia.
Su
simbolismo es muy rico y amplio y, por lo general, se le asocia al
sol, al nacimiento del nuevo día y a la luz. Desde muy antiguo, se
le ha considerado un animal simbólico por excelencia; casi todas las
culturas y civilizaciones lo han considerado como el paradigma del
fuego y de la claridad intensa. En algunos pueblos del lejano oriente
se daba pábulo a determinadas leyendas sobre la función simbólica
de este animal y, así, se afirmaba que la diosa de la luz salía de
su cueva al oír el canto del gallo.
Era,
para la mayoría de los simbolistas, la figura de poderes
relacionados con la superación de las tinieblas y de la oscuridad,
ya que poseía los atributos de la percepción y de la vigilancia. En
muchas poblaciones de Asia y América se considera al gallo como
revestido de un simbolismo relacionado con la fuerza, con la lucha y,
en tal sentido, lo asociaban al valor y al atrevimiento.
EL
GALLO EN LAS DIVERSAS CULTURAS
La antigüedad clásica tenía a este animal por guía del mundo psíquico, con todas sus implicaciones; y, así, entre los griegos estaba consagrado a Príapo dios protector de la feracidad de los campos; y entre los romanos a Esculapio, o Asclepio, dios de la medicina, con lo cual el simbolismo del gallo se extendía también a lo fisiológico y somático. Los sirios, los egipcios y los griegos debido a su plumaje rojizo y terminando en la cresta en un rojo intenso lo asocian al simbolismo Solar y del fuego. Lo llamaban también el Heraldo matutino del Sol. Solo mencionaré algunos aspectos y no voy a profundizar en la forma como el Gallo ha estado presente en estas culturas porque sería muy extenso.
Entre los pueblos del continente europeo, el significado de este animal se halla relacionado con la actitud de los componentes de la sociedad y, en tal sentido, al gallo se le asocia con la arrogancia y la prepotencia del poder, también con la pretendida superioridad del macho.
La antigüedad clásica tenía a este animal por guía del mundo psíquico, con todas sus implicaciones; y, así, entre los griegos estaba consagrado a Príapo dios protector de la feracidad de los campos; y entre los romanos a Esculapio, o Asclepio, dios de la medicina, con lo cual el simbolismo del gallo se extendía también a lo fisiológico y somático. Los sirios, los egipcios y los griegos debido a su plumaje rojizo y terminando en la cresta en un rojo intenso lo asocian al simbolismo Solar y del fuego. Lo llamaban también el Heraldo matutino del Sol. Solo mencionaré algunos aspectos y no voy a profundizar en la forma como el Gallo ha estado presente en estas culturas porque sería muy extenso.
Entre los pueblos del continente europeo, el significado de este animal se halla relacionado con la actitud de los componentes de la sociedad y, en tal sentido, al gallo se le asocia con la arrogancia y la prepotencia del poder, también con la pretendida superioridad del macho.
En
el medievo se encuentra íntimamente relacionado con el cristianismo
y todas sus implicaciones, y se le representa iconográficamente en
actitudes desafiantes, o superiores. A veces, el gallo, formaba parte
de ciertos ritos que se llevaban a cabo en relación con las buenas
cosechas y la abundancia de fruto.
La
figura del gallo según los mitógrafos renacentistas, estaba
consagrado a algunas divinidades solares, tales como Apolo, en cuanto
anuncia la mañana y la consiguiente salida del sol. Pero en nuestra
iconografía cristiana alude a la Pasión de Cristo y sobre todo al
apóstol Pedro, que como se le predijo, negó por tres veces conocer
a su Señor. El carácter de ave de la luz lo mantuvo el gallo
durante todo el primer milenio cristiano.
En
las épocas precedentes, los egipcios habían tomado a veces su forma
para el diseño de sus lámparas de terracota o de bronce. Los
gnósticos, en piedras finas y labradas, presentaban a menudo una
figura de IAO, nombre que designa a Dios. Lo representaban con cabeza
de gallo, llevando en las manos un azote, como algunas divinidades
egipcias, y un escudo que a veces lleva su nombre. La doctrina
cristiana vio en el animal la imagen del poder de la luz que ahuyenta
las tinieblas: vela en las horas de oscuridad y anuncia la luz de
Cristo, que surge en Oriente. Por dicho motivo se puso una efigie
suya en las iglesias románicas. La función de veleta, que sostiene
el gallo de nuestros campanarios y los mantiene siempre cara al
viento, tiene el doble carácter de protector vigilante y defensor
valeroso, representando a Cristo, que situado en lo más alto de la
Iglesia de la tierra, vela por ella y, la defiende frente a las
borrascas de las tormentas, vengan de donde vengan; esa es la
protección prometida al apóstol Pedro, en lo campos de Cesarea,
contra las amenazas de las fuerzas del mal, contra el poder de las
“Puertas del infierno”.
El
nombre I.A.O. era representativo de Ignis (fuego); Aqua (liquido o
mercurio) y Origo (el verdadero origen); este último era el mediador
de la filosofía secreta entre el azufre y el mercurio; sin embargo y
con la desaparición de mucho escritos templarios pasó simplemente
el Gallo a formar parte de la nueva corriente cristiana como un
símbolo más y con poca relevancia; solo permaneció vigente en
algunas sociedades secretas herederas de ritos judeo-cristianos y con
tradición de los antiguos Egipcios.
La
imagen del Gallo ha sido utilizada desde entonces en las Veletas para
simbolizar la luz Solar o Crística la cual es capaz de disipar y
vencer a las tinieblas del mal con el viento a favor o con el viento
en contra. A menudo, en el cuerpo de metal del gallo de veleta, se
encerraban reliquias de santos y sobre todo, cuando era posible de
santos locales, para que sus almas que reposan en Cristo, rueguen por
el pueblo o la ciudad. En el siglo V, entre los monjes egipcios,
algunos monasterios sólo conocían diariamente dos tiempos
regularmente dedicados a la oración en común: el Galicinio por la
mañana y el Lucernario al atardecer; la “hora del gallo” y la
“hora de la lámpara”. Un texto litúrgico de la Iglesia romana
alude de esta manera al canto del gallo o galicinio: “Tú, oh
Cristo, sacude nuestro sueño, rompe los lazos que nos aferran a la
noche, borra el antiguo pecado e infunde en nosotros la luz nueva”.
Esta es la función simbólica del canto del gallo, despertarnos
mientras estamos sumidos en la noche de la ignorancia e inducirnos a
abrir los ojos hacía la Luz del Tabor. La enseñanza esotérica
exige frecuentemente del buscador la simplicidad, fundada sobre el
principio admitido de que la Verdad en sí debe ser simple. Esta
condición es exacta en la medida en que nosotros seamos simples, es
decir justos, en el sentido evangélico. Y para pasar del estado
pervertido de nuestro desorden interior a la simplicidad original, de
nuestra oscuridad interna a un nuevo amanecer hay un largo camino a
recorrer.
EL
GALLO EN EL CRISTIANISMO
El cristianismo Moderno alude a que Pedro Negaría tres veces al cristo antes que cante el Gallo por segunda vez; sin embargo en algunos textos antiguos se alude a que Pedro se Negaría a revelar los secretos de su Orden Iniciática y solo revelarlos a la nueva luz; aquí el gallo representa precisamente esa nueva luz, el nuevo amanecer o el verdadero despertar. El canto del gallo era precisamente eso, despertarnos de esa noche oscura y de ignorancia para abrir los ojos a la luz de la sabiduría. Asimismo, el gallo nos recuerda que aun dormidos debemos de estar Vigilantes y alertas, aún en sueños no podemos desconectarnos de la realidad, debemos buscar el equilibrio perfecto entre lo consiente y lo inconsciente, entre lo real y lo ficticio; pero sobretodo estar alertas a ese canto del gallo ya que de no oírlo, seguiríamos en el sueño profundo y eterno de la ignorancia. Es por ello que aquellos primeros cristianos tenían ejercicios de oscuridad adentrándose en las catacumbas para conectarse interiormente y a oscuras con su ser mas interno; refieren algunos textos que podían ver luz aún en la oscuridad y solo el canto del gallo los podía sacar de aquel trance y hacerlos volver a la luz del día en el exterior. Estos primeros cristianos por ello lo utilizaban iconográficamente en sus rituales y le llamaban “la hora del Galicino” al amanecer en donde se debía agradecer a Dios por la Luz divina y en la hora de Lucernario al atardecer representado por una lámpara en donde se realizaban rituales orientados al descanso mas no al sueño que los sumiría nuevamente en la ignorancia.
El cristianismo Moderno alude a que Pedro Negaría tres veces al cristo antes que cante el Gallo por segunda vez; sin embargo en algunos textos antiguos se alude a que Pedro se Negaría a revelar los secretos de su Orden Iniciática y solo revelarlos a la nueva luz; aquí el gallo representa precisamente esa nueva luz, el nuevo amanecer o el verdadero despertar. El canto del gallo era precisamente eso, despertarnos de esa noche oscura y de ignorancia para abrir los ojos a la luz de la sabiduría. Asimismo, el gallo nos recuerda que aun dormidos debemos de estar Vigilantes y alertas, aún en sueños no podemos desconectarnos de la realidad, debemos buscar el equilibrio perfecto entre lo consiente y lo inconsciente, entre lo real y lo ficticio; pero sobretodo estar alertas a ese canto del gallo ya que de no oírlo, seguiríamos en el sueño profundo y eterno de la ignorancia. Es por ello que aquellos primeros cristianos tenían ejercicios de oscuridad adentrándose en las catacumbas para conectarse interiormente y a oscuras con su ser mas interno; refieren algunos textos que podían ver luz aún en la oscuridad y solo el canto del gallo los podía sacar de aquel trance y hacerlos volver a la luz del día en el exterior. Estos primeros cristianos por ello lo utilizaban iconográficamente en sus rituales y le llamaban “la hora del Galicino” al amanecer en donde se debía agradecer a Dios por la Luz divina y en la hora de Lucernario al atardecer representado por una lámpara en donde se realizaban rituales orientados al descanso mas no al sueño que los sumiría nuevamente en la ignorancia.
EL
GALLO EN LA BIBLIA
¿Quién infundió Sabiduria al Ibis y dio al Gallo inteligencia? (Job 38-36)
El gallo sabe distinguir el final de la noche y el principio del día. Por su parte, el autor del tercer libro de Baruch pensaba que era el fénix el que despertaba al gallo para que no faltase a la cita del surgir del sol.
¿Quién infundió Sabiduria al Ibis y dio al Gallo inteligencia? (Job 38-36)
El gallo sabe distinguir el final de la noche y el principio del día. Por su parte, el autor del tercer libro de Baruch pensaba que era el fénix el que despertaba al gallo para que no faltase a la cita del surgir del sol.
En
las tradiciones judía y cristiana la expresión “al canto del
gallo” significa “muy temprano”.
El
libro de los Proverbios (30,29-31) contiene un juicio realista sobre
el gallo: “Hay tres seres de airoso andar y cuatro de hermoso
caminar: el león, el más fuerte de los animales que ante nada
retrocede; el gallo, que marcha gallardo entre las gallinas; el macho
cabrío, que va delante de la manada; y el rey, al frente de su
pueblo”. Los textos rabínicos no vacilan en llamar al gallo
“geber”, macho. Estos mismos textos hablan de la prohibición de
criar gallos en Jerusalén. Parece que esta ley estaba motivada por
precauciones de orden de la pureza legal. Por otra parte, sabemos por
los evangelios que había gallos en Jerusalén. Recordemos la triple
negación de Pedro: “Y en aquel momento cantó el gallo” (Juan
18,27).
El
gallo en la tradición cristiana se convierte en símbolo de
resurrección, pues así como el gallo anuncia el nuevo día, de la
misma manera el cristianismo espera la venida de Cristo. En la edad
media el gallo era símbolo del predicador, que despierta a los
adormecidos. De ahí que se vea presente el gallo en lo más alto de
los campanarios y espadañas.
EL
GALLO EN LA MASONERIA
El Gallo en la Masonería es una mezcla de muchas tradiciones pero sobretodo de mucho significado interno y personal; nos representa la verdadera búsqueda del trabajo interno, la lucha contante de la parte oscura de nuestro ser, el buscar en nuestro interior y entre las tinieblas algo de claridad, el estar alerta y vigilante para una vez descubiertas las tinieblas poder disiparlas con la chispa del trabajo dado por la luz externa; pero a la vez es el despertar cada día de aquella ignorancia en la que podríamos caer si nos dejamos rodear por lo profano del mundo que nos podría cerrar los ojos o deslumbrar con una falsa luz. El gallo no solo debe estar presente en nuestra iniciación sino debe estar presente siempre a lo largo de nuestro despertar diario tanto físico como espiritual. Los constructores de catedrales solían terminar su obra colocando un gallo en lo más alto del campanario. En el lenguaje esotérico el gallo corresponde al mercurio o inteligencia iluminada.
El Gallo en la Masonería es una mezcla de muchas tradiciones pero sobretodo de mucho significado interno y personal; nos representa la verdadera búsqueda del trabajo interno, la lucha contante de la parte oscura de nuestro ser, el buscar en nuestro interior y entre las tinieblas algo de claridad, el estar alerta y vigilante para una vez descubiertas las tinieblas poder disiparlas con la chispa del trabajo dado por la luz externa; pero a la vez es el despertar cada día de aquella ignorancia en la que podríamos caer si nos dejamos rodear por lo profano del mundo que nos podría cerrar los ojos o deslumbrar con una falsa luz. El gallo no solo debe estar presente en nuestra iniciación sino debe estar presente siempre a lo largo de nuestro despertar diario tanto físico como espiritual. Los constructores de catedrales solían terminar su obra colocando un gallo en lo más alto del campanario. En el lenguaje esotérico el gallo corresponde al mercurio o inteligencia iluminada.
El
gallo canta cuando los cielos se encuentran aún oscuros, pero es
inminente la llegada de la luz. Es el anunciador de una luz que viene
y que inundará la tierra en la que nos encontramos.
Al
colocar este símbolo en lo alto de las catedrales, los constructores
querían indicar que el fiel que recorre el camino del templo
exotérico (el de la fe) hasta su más alta elevación se encuentra
en el umbral de una nueva luz, en el camino del conocimiento,
representado por los templos esotéricos, como el de la masonería.
Ese
mismo gallo, al aparecer en el sótano del templo masónico, indica
que el camino del fiel continúa en aquel lugar, que allí encontrará
la senda que le conducirá a la luz.
El gallo anuncia al neófito que se encuentra en el umbral de un nuevo mundo, de una nueva forma de ver las cosas y de enfocar su vida y para subrayar esta realidad se le pide que redacte un testamento filosófico, después de haber meditado en profundidad sobre todos los símbolos que se encuentran a su alrededor, en el Gabinete de Reflexión. Símbolo de la vigilancia y de la resurrección, Davy señala que la primera de tales condiciones debe tomarse en sentido de "tendencia a la eternidad y cuidado en dar primacía al espíritu, de estar despierto y saludar al sol (Cristo), aun antes de su salida por Oriente (iluminación)".
El gallo anuncia al neófito que se encuentra en el umbral de un nuevo mundo, de una nueva forma de ver las cosas y de enfocar su vida y para subrayar esta realidad se le pide que redacte un testamento filosófico, después de haber meditado en profundidad sobre todos los símbolos que se encuentran a su alrededor, en el Gabinete de Reflexión. Símbolo de la vigilancia y de la resurrección, Davy señala que la primera de tales condiciones debe tomarse en sentido de "tendencia a la eternidad y cuidado en dar primacía al espíritu, de estar despierto y saludar al sol (Cristo), aun antes de su salida por Oriente (iluminación)".
CONCLUSION
El Gallo es un tótem de gran poder y misterio con vínculos con el pasado antiguo; nos proporciona pistas sobre nuestros propios poderes ocultos.
El Gallo es un tótem de gran poder y misterio con vínculos con el pasado antiguo; nos proporciona pistas sobre nuestros propios poderes ocultos.
El
Gallo es un símbolo solar y representa la resurrección y la
sexualidad. Es el enemigo de los malos espíritus; sólo se les unía
con la luz del amanecer para anunciar los albores de un nuevo día.
Gallo es un guardián, vigilante y protector de la familia. Él es
consciente del entorno dentro de los reinos físico y espiritual.
Estimula la visión, la franqueza y la confianza. Gallo es entusiasta
y optimista y nos enseña a hacer lo mismo. Nos recuerda que es hora
de abrirse al gran misterio del pasado para encontrar nuestro lado
oculto. Es tiempo de dar la bienvenida al sol con su voz y capacidad
de comunicación, confianza y aplomo. Gallo nos otorga el poder de la
persuasión e influencia para llevar a buen puerto nuestros
esfuerzos. El Gallo nos recuerda que todos tenemos en nuestro
interior aspectos femeninos y masculinos; con el Gallo debemos
indagar si nuestro yin está en equilibrio con nuestro yang.
Curiosos, atentos y empáticos, Gallo nos regala un fuerte sentido de
la individualidad y la necesidad de un espacio personal propio. Nos
enseña a ser autosuficientes y no en exceso dependientes de las
relaciones personales . El Gallo nos regala entusiasmo, sentido del
humor y optimismo.
Que
oigas el canto del Gallo y despiertes a la Luz que anuncia.
Bienvenidos
al Portal del Amor
Que el Amor Sane
Ewan y Ehawee
Que el Amor Sane
Ewan y Ehawee

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