Queridos
hermanos, al enfrentar este trabajo sobre Los
Cuatro Elementos Iniciáticos,
me han surgido más inquietudes y sensaciones que las que tenía al
momento de iniciar el estudio, la verdad es que no pretendo dar
cátedra al respecto, solo pretendo presentar las impresiones de un
niño de menos de tres años (hoy cumplo 2 años y cinco días desde
mi iniciación junto con mi Q.: H.: C.: A., por lo cual esta
presentación puede estar cargada de emociones y conceptos que espero
tengáis la paciencia de escuchar.
Una
de las cosas que he sentido fuertemente, es poder volver
a vivir la iniciación, poder bajar a la cámara de reflexiones
(tierra), y hacer los viajes de purificación (aire, agua y fuego),
para volver a vivir aquel momento en el cual recibimos la luz; se que
no es posible, pero, créanme que al repasar el material de estudios
lo he vuelto a vivir interiormente, es como nacer otra vez, una y
otra vez, es emocionante, vivificador y clarificador a la vez, tomar
conciencia del gran honor recibido, lo hace sentir a uno in merecedor
de tanta gracia. Ya no somos los mismo, hombres comunes, afanados en
los quehaceres profanos; sino por el contrario, hombres “nuevos”,
con conciencia y razón para
enfrentar la luz y estar convencidos que las sombras no son la
realidad, que hay un mundo interior, un ser interior, mas
evolucionado aun, que no se satisface tanto solo con lo externo y lo
escrito, que necesita ir descubriendo por medio de la razón y el
espíritu las cosas ocultas y sublimes que esconde este camino de ser
iniciados.
Desarrollo
Cuenta
la historia que
alrededor del 495 a.c. en Grecia, un filósofo de
nombre Empédocles postuló
la teoría
de las cuatro raíces (suponía
que en un principio habría numerosas partes de hombres y animales
distribuidas por azar: piernas, ojos, etc. Se formarían
combinaciones aleatorias por atracción o Amor,
dando lugar a criaturas aberrantes que no habrían sobrevivido), pero
fue Aristóteles (nacido
en Macedonia 384 a.c.) quien más tarde la llamó los “Cuatro
Elementos” juntando el
agua de Tales, el fuego de Heráclito, el aire de Anaxímenes y la
tierra de Jenófanes.
“Estos Elementos están sometidos a dos fuerzas, que pretenden
explicar el movimiento (generación y corrupción) en el mundo: el
Amor, que las une, y el Odio, que las separa.
Estamos, por tanto, en la actualidad, en un equilibrio. Esta teoría
explica el cambio y a la vez la permanencia de los seres del mundo”
(1).
Otra
fuente acerca de los cuatro elementos es la leyenda de estos, que en
sus aspectos más relevantes expresan lo siguiente: “Antes del
principio, el Creador de todas las cosas, el Hacedor-Arquitecto,
el Dios de
la Vida, decidió expandirse más allá de sí mismo para hacerse más
sabio y más bello; fue entonces cuando emprendió la tarea de crear
todo lo conocido y todo lo que aún no conocemos. Y así fue que
estiró su mano hacia el SUR, que es la dirección que marca el
crecimiento y la fructificación, y de allí tomó AGUA y dijo:
-“este es el elemento del que surge la vida, que lava y refresca,
que hace crecer y da vitalidad; es el elemento que contiene las
formas bellas, la emociones y los sentimientos…” Y asoció el
Agua con lo femenino. Luego estiró su mano hacia el NORTE, dirección
de la renovación, del conocimiento y la sabiduría, tomó AIRE y
dijo: -“este es el elemento del aliento, de la palabra y de la
música, de la luz, el color y el perfume; es el elemento que
contiene los pensamientos, las ideas y la creatividad; en él está
la fuerza de
la razón…” Y asoció el Aire con lo masculino. Más tarde tendió
su mano hacia el ESTE, dirección de lo nuevo, de los comienzos, del
nacimiento, y de allí tomo FUEGO y dijo:- “este es el elemento de
la iluminación y el esclarecimiento, de la purificación y de la
fuerza de la vida, de la salud; él es el que contiene el poder de la
fuerza espiritual, es la energía, la pasión y la acción…” Y
vio que el Fuego también era masculino. Por último, Dios llevó su
mano hacia el OESTE, que es la dirección de la madurez, de la
cosecha y de las recompensas, y de allí tomó TIERRA y dijo:- “este
es el elemento de lo interior, de lo misterioso y lo secreto, de lo
que muere para nacer; en ella las formas se han hecho materia, y
contiene en sí la belleza del cambio y de lo dinámico como parte de
la vida. Y con respecto a los seres humanos relata: “Así probó
hacerlo con dos de los elementos, tierra y agua, amasando el barro
con el que les diera forma; estos primeros seres eran torpes, sin
vitalidad, inertes. Por ello es que decidió incorporar un tercer
elemento que les diera el espíritu de la vida, el fuego. Pero estos
seres también estaban incompletos, no podían crecer ni reconocer en
ellos al Creador, por lo que no comprendían para qué habían sido
creados, carecían de alma. Así es que incorporó un cuarto elemento
a la creación, el aire. De las cuatro direcciones de donde Dios
extrajo los elementos primordiales, de los cuatro puntos cardinales,
de esa unión, surgió la más sublime y hermosa de las
combinaciones: el Espíritu Humano”. (2).-
Pero
los hombres fueron soberbios, no estaban preparados para tan grande
honor, y es así que Dios decide no estar al lado de ellos, sino que
dentro de cada uno, por lo cual se metió dentro del espíritu humano
y en lo mas profundo de cada ser, para cuando los hombres quisieran
encontrarlo tendrían que buscar en lo mas intimo de ellos mismos; y
al encontrar sus errores y defectos tuvieron miedo de Dios. Fue así
que Dios, que no quería que le tuvieran miedo sino que lo amaran
porque él mismo los amaba, y dio una pista para resolver la
dificultad del espíritu, y dijo: “Que cada ser humano busque
dentro suyo los elementos con los que fue creado, que sepa qué tiene
de agua, qué tienen de aire, qué de fuego y qué de tierra, que
distinga lo que hay de femenino y lo que hay de masculino en su
propio ser. Si sigue con respeto los pasos de la creación, entonces
encontrará su espíritu y así llegará hasta mí…” Y dijo
además: -“Cuando todos los seres humanos encuentren dentro suyo
los cuatro elementos primordiales, serán verdaderos guerreros,
nobles y puros, y toda la creación estará en armonía, y ellos
podrán colaborar con la creación en lugar de destruirla…”
Los
Alquimistas en
la búsqueda de descubrir la corriente de energía vital para
iluminar lo oscuro, lo enfermo y lo inconsciente y “dirigirla hacia
la luz”. Alcanzaron el discernimiento y transcribieron su sabiduría
en forma de remedios prácticos, es decir en elixires especiales
obtenidos de metales, gemas y plantas. ¿Pero, a qué le llamaban
energía vital y cómo vivificaba ésta a los hombres y a la
naturaleza?
De
acuerdo a la idea de los alquimistas, la energía
vital está
íntimamente conectada a la “luz
de los siete planetas“.
Los siete planetas fueron agregados a los cinco ya conocidos en aquel
tiempo: Mercurio,
Venus, Marte, Júpiter, Saturno, el Sol y la Luna (en
Ayurveda existen nueve planetas, aquí se incluyen las dos nodos
lunares -planetas- Rahu y Ketu). (3). Todo sobre la Tierra emerge de
los rayos o energía de estos planetas. Como en un prisma, los
planetas dividen la “luz divina de la creación” en siete
cualidades. Estas crean los cuatro elementos: tierra, agua, fuego y
aire (así como al quinto, el elemento secreto y sagrado,
el éter) y los tres principios alquímicos básicos: Sal,
Azufre y Mercurio (simplificados
corresponden al cuerpo, al alma y al espíritu). Los metales, los
minerales, las gemas, las plantas, los animales y también el hombre
se originan a través de varias combinaciones de las siete energías
planetarias, los cuatro elementos y los tres principios básicos. La
“mezcla” predominante determina lo que emergerá y qué clase de
carácter tendrá.
Jung denomina Inconsciente
Colectivo a
aquellos símbolos que se hacen como referencia a elementos
psíquicos: esa Magna
Mater del
que ha salido nuestro ego o yo consciente, o por decirlo en términos
psicológicos, las cuatro formas básicas de desarrollo de una
consciencia plena, (las funciones psíquicas de intuir, percibir,
pensar y sentir) que, en su punto ideal, deben estar usándose al
mismo tiempo y dándoles conscientemente el mismo valor, lo cual es
muy difícil de realizar cotidianamente. (4).-
Por
otra parte Oswald
Wirth,
postula en el libro del Aprendiz,
que debemos tener una rebelión con respecto a contentarnos solo con
actuar solo por el instinto, por el contrario debemos preguntarnos
¿por que?, resistiéndonos a aceptar los usos de
los ritos únicamente
porque son antiguos, necesitamos saber y
entender que los justifican. La Masonería no es solamente simbólica
sino también es iniciatica. Lo que implica que por
medio de la razón y el entendimiento del ser interior podremos ser
verdaderos iniciados, pensadores en toda la extensión de la palabra,
y hay una pregunta ¿Cuál no será su poder?.
(5).
Teniendo
presente estas ultimas palabras, podemos realizar
una interpretación hermética de
algunos términos utilizados en masonería, el Azufre,
responde al Venerable; Mercurio al 1er vigilante, la Sal al 2do
vigilante, el Fuego al Orador;
el Aire al Secretario, el Agua al Hospitalario y la Tierra al
Tesorero, encontrando así los tres principios y los cuatro elementos
de los alquimistas.
Es por ellos para que una logia sea
perfecta debe contar con la presencia de al menos 7 maestros.
También
manteniendo la postura de que la
masonería es simbólica y también es iniciatica,
es que ha incorporado desde tiempos antiguos Doctrinas y Tradiciones
Iniciaticas, no es menor que cuando terminan la presentación de los
trabajos el Orador expresa lo siguiente “ El trabajo que he tenido
a la vista está de acuerdo a nuestras practicas y doctrinas”, por
lo cual no podemos dejar de lado la Ceremonia de Iniciación, en la
cual encontramos una mezcla de ritos que
tienen motivos mitológicos y ciencias antiguas, donde los cuatro
elementos son fundamentales.
La
ceremonia de iniciación, para este trabajo la enfrentare desde tres
aspectos diferenciados, entendiendo que estos son parte de un todo,
es así que se entremezclan; el cuarto de reflexiones, los viajes y
las purificaciones.
El
Cuarto de Reflexiones: Viaje al Centro de la Tierra
“Para
aprender a pensar, es necesario ejercitarse en aislarse y
abstraerse”, Oswald Wirth.
Los Templarios vendaban
los ojo de los candidatos para entrar en la orden y eran aislados
para que meditasen, ¿coincidencia?, ¿herencia ancestral?,
Los egipcios en
sus iniciaciones conduciendo a los candidatos después de haber
ayunado 40 días, hacia la cámara oscura o cámara del caos (el
foso) encontramos el siguiente relato: “Los postulantes fueron
guiados a la Cámara de la Luz Oscura o el Foso de la Muerte por un
sacerdote que llevaba una máscara de Anubis, mitad negra y mitad
dorada; esta cámara estaba localizada en la parte más baja de la
pirámide. El lugar representa el Grado Cero, el Mundo de los Muertos
regido por nuestro Dios Osiris.
El conductor a esta escena volvía a representar a nuestro Dios con
cabeza de chacal negro, Maestro de los Misterios, guía a través del
umbral al Mundo de los Muertos, lo Invisible simbolizado aquí por
una cámara dentro del dios Geb, la Tierra.” (6).-
En
el ritual del primer grado simbólico del Rito
Escoses Antiguo y Aceptado,
el profano es conducido con los ojo vendados hacia el Cuarto de
Reflexiones, donde estará aislado, y en dicho cuarto, solo
encontrara adornos como huesos y calaveras humanas pintado en los
muros y advertencias tales como: “si la curiosidad te ha conducido
hasta aquí ¡vete!”, “ si eres capaz de disimular, ¡tiembla!,
se te descubrirá”, “si tu alma ha sentido miedo, ¡no vayas mas
lejos!”, “Si perseveras serás purificado por los elementos,
saldrás del abismo de las tinieblas, ¡verás la luz!”. Los
utensilios no serán más que un taburete donde habrá pan y
agua, que representan la reserva alimenticia que en el fruto y en el
huevo sirven para alimentar el germen en vía de desarrollo. “El
profano sometido a la “prueba de la tierra” está análogamente
llamado a poner en juego las energías latentes que lleva en sí. La
iniciación tiene por objeto favorecer la plena expansión de su
individualidad”. (7)
Muerte
y resurrección, nacimiento virginal, nacimiento desde uno mismo. Ese
es sin duda el tema, recordemos el orfismo: nuestra parte de tierra
debe decrecer para que nuestra parte celeste aumente.
“De
este elemento sólido, la tierra, la Masonería lo toma como un
elemento de reflexión, donde el candidato a la iniciación muere,
simbólicamente, para la vida material, para así poder ascender a la
vida espiritual eterna, y pode decir con convicción, la muerte no es
un fin”. (8).-
Esta
prueba esta muy íntimamente ligada con la persona, este se ha
transformado, la preocupación principal de esta prueba es demostrar
que el hombre tiene un camino certero para su destino, que es la
reintegración de si mismo a una búsqueda de distintas formas, de
romper con los lazos y dogmas del pasado, y así su estructura del
pensamiento comienza a encontrarse a sí mismo. Paracelso afirmaba:
“el candidato a la iniciación se sitúa antes de su nacimiento
biológico en la noche cósmica, a fin de participar de su segundo
nacimiento”. El profano ha pasado la prueba, ha descendido al fondo
de la Tierra, se ha reencontrado consigo mismo. Aquí encontramos el
v.i.t.r.i.o.l; “(visita interiora térrea, retificando inversis
occultum lapidem), (Visita al interior de la tierra. Rectificando
encontraras la piedra escondida)”.
(9).- Es tiempo que inicie los viajes de purificación.
Primer
Viaje:”Purificación por el Aire”
“El
hombre que se ejercita en pensar marcha al principio ciego, avanza
por tanteos, tropezando a cada paso contra obstáculos, que no podrá
salvar sin la ayuda de protectores expertos”. Oswald Wirth.
El
aire (masculino) es asociado fundamentalmente con tres factores; el
hálito vital, creador y, en consecuencia, la palabra (recordemos que
al Secretario se le representa con el aire); el viento de la
tempestad, ligado en muchas mitologías a la idea de la creación y
al espacio como ámbito de movimiento y de producción de procesos
vitales. Según Nietzschen, “el aire es una especie de materia
superada, adelgazada, como la materia misma de nuestra libertad”.
El
camino de regreso, no está sembrado de obstáculos como al
principio, pero el viajero se impone las más duras fatigas para
ganar laboriosamente la cumbre de una abrupta montaña, es entonces
recibido por una violenta borrasca, el rayo crepita, el suelo tiembla
y el granizo fatiga al imprudente que al fin es arrastrado por los
torbellinos de un viento furioso y precipitado a través del espacio,
hasta el sitio de donde partió. Es la purificación por el Aire.
Segundo
Viaje: “Purificación por el Agua”
Al
leer la Biblia en
el libro de Génesis, la tierra se encontraba desordenada y estéril,
porque el espíritu de dios sobrevolaba el agua hasta que las separó
y así creo el cielo y los mares. (10).- Otro relato bíblico es el
del diluvio, donde Noe recibe la orden de construir un arca para ser
salvados del diluvio ya que la tierra seria purificada por agua, este
relato también es conocido desde la historia babilónica donde el
dios Bel (señor de la tierra) solicita para los hombres un terrible
diluvio, pero EA, el dios del mar, avisa al rey UT, y este se salva
en una “Barca”, algunos presumen que el gran diluvio es la
representación de la muerte a la cual nadie puede eludir. Tal vez,
uno de los relatos bíblicos mas interesantes, es cuando Jesús va
donde Juan el Bautista, para que este lo bautice en Agua, para de
esta forma dar cumplimiento a las profecías; pero Juan el Bautista
agregaba lo siguiente: “Yo a la verdad os bautizo en Agua, pero, el
viene tras de mi, de quien no soy digno de atar la correa de su
sandalia, ese os bautizará en Espíritu Santo y Fuego” aquí hay
un elemento interesante con respecto a la palabra bautizo , que
quiere decir “sumergir”, (11).- Ser purificados por el agua, es
el retorno a lo preformal, con su doble sentido de muerte y
disolución, pero también de renacimiento y nueva circulación en la
vida, en esta purificación el hombre nuevo aparece, limpio de su
viaje, en su forma exterior e interior. (En cuerpo y en alma).
Tercer
Viaje: “Purificación por el Fuego”
El
fuego como agente destructivo y de renovación se lo encuentra en
varias literaturas desde los Puranas de la India al Apocalipsis, para
los alquimistas es un elemento que actúa en el centro de toda cosa,
Paracelso establecía la igualdad del
fuego y de la vida, ambos para alimentarse, necesitan comer vidas
ajenas.
Es
el gran purificador, no hay ninguna impureza que le resista. En el
simbolismo masónico el Fuego tiene como finalidad hacer que se
manifieste en el neófito la Voz de la Conciencia profunda que
nos censura toda
falta al Deber, que destruye en nosotros todo lo que se opone al
Bien, al Ideal; que toma la forma del remordimiento que nos quema y
tortura, y luego se transforma en el Arrepentimiento, que nos
purifica, ayudándonos a expiar. Es el instinto del todopoderoso que
puede tornarnos en un servidor de la evolución, un constructor, un
iniciado en el Templo del Amor y de la Sabiduría.(12).-
Hay
un tema que se hace recurrente al hablar de los cuatro elementos
iniciaticos, y es que estos son parte de un todo, si bien se
desprenden para facilitar su estudio, no están separados, sino mas
bien se potencian unos a otros; si lo vemos esto desde la
numerología, estamos frente a otro numero, el Cuatro, o el
cuaternario. La cuádruple purificación debe enseñar al iniciado a
vencer las atracciones elementales. Estas se ejercen oponiéndose de
a dos a dos. Se hace corresponder la primera a la tierra, que
simboliza la pesadez, esta tendencia es combatida por el aire,
elemento liviano sutil, transparente pero difícil de tomar. El agua
llena lo vació, busca el reposo, la calma. A la Pasividad del agua
se opone el Fuego, cuya actividad estimula todas las energías.
Ahora
si tomamos los cuatro elementos, en 4 puntos equivalentes estos darán
origen a un cuadrado, si trazamos dos líneas siguiendo la línea de
los puntos verticales, notaremos que se forman cuatro triángulos
iguales, los cuales siguen formando un cuadro. Lo interesante es que
en cada triangulo se representa cada lado del templo, Norte (agua,
frió, comprensión, invierno, letra B); Sur (fuego calor, verano,
expansión, positivo, cercano, letra J) Occidente (entrada del
templo, Tierra, concreto, primavera) y el Oriente (Aire, Otoño,
Sutil, edad madura), y también, están representadas las cuatro
estaciones, pero, en cada lado también, están representado los 12
signos zodiacales, los cuales están representados en el cuatro. Al
trazar los puntos cardinales, notamos que se da origen a las
siguientes virtudes: Prudencia, Fuerza, Templancia y Justicia. Pero
hay un hecho aún más interesante, si observamos bien, al conjugarse
los 4 elementos con los 4 vértices y dar origen a los 4 triángulos,
notaremos que se forma la pirámide iniciatica, la cual adquiere
volumen cuando el iniciado esta al centro, al igual que las pirámides
egipcias, hay otro hecho importante , cuando el
Venerable Maestro golpea
las espadas de desde abajo hacia arriba esta abriendo el flujo
energético, de los siete Chacras, los cuales han sido alineados, a
través de las purificaciones por los elementos.
También,
si observamos los recorridos que debe realizar el candidato cuadra el
templo, aunque el no lo perciba en realidad en sus viajes forma un
cuadrado, podemos reconocer en el cuadro el cubo perfecto que debemos
labrar con el mazo y el cincel.
A
modo de Conclusiones
Nuestro
Q.: H.: E.: Ll.:, cuando presento su trabajo acerca del Mazo
y el Cincel,
expresó la siguiente conclusión: “Se dice que el hombre es el
único ser que tropieza dos veces con la misma piedra, pero nosotros
los masones,
tropezamos pero, nunca con la misma piedra”, al ser iniciados, no
volveremos jamás a ser las mismas personas, cometeremos errores, Si,
pero, la gran diferencia es que tenemos un estado de conciencia
“despierta”.
Esto
tiene gran relación con la gran pregunta ¿Por qué?, sino lo
hacemos podemos no terminar la Gran Obra o es más, capaz que nunca
la hayamos comenzado.
Se
ha mencionado en este trabajo que la masonería es Simbólica e
Iniciatica, y esto es fundamental, ya que ambas cosas deben darse
conjuntamente para ser iniciados, somos guiados por los símbolos,
pero estos deben ser verdaderos sensores activados, mental, psíquica,
espiritual y sicológicamente, sino puede ser que ocurra lo que dice
el refrán “La letra sin espíritu, es letra muerta”, en otras
palabras nos quedamos en el rito, sin que el símbolo pudiera
ayudarnos a expandir nuestra mente y de esta manera influenciar todos
las áreas de nuestro ser, para que esa luz interior se proyecte
hacia el exterior.
Al
ser iniciados y pasar las pruebas de purificación por los cuatro
elementos, nos transformamos en herederos, mas que de tradiciones, de
un gran secreto, ¿será este la piedra filosofal de los
alquimistas?, pero ¿somos solo receptores de tradiciones?, ¿de
donde vienen nuestras costumbres? Y por ultimo ¿Para que abrazar una
tradición filosófica, si no hemos de estar dispuestos a vivirla
intensamente?, todas estas interrogantes pueden ser validas, la
esencia (y es lo que somos los aprendices, que es lo que refleja
nuestra edad: 3 años), debe conducirnos hacia el descubrimiento de
nuestra personalidad.
Frente
a la pregunta ¿sois masón?, la respuesta es clara, ¡mis hermanos
me reconocen como tal!, El gran Arquitecto del Universo, siga
haciendo su obra en nuestras mentes y ser interior, el cual nos
permita ir creciendo sanos y fuertes en este camino, y sean nuestros
hermanos quienes nos reconozcan como iniciados y no nosotros mismos,
de otra forma aun estaremos atados al viejo hombre que no ha muerto,
y nos hemos engañado a nosotros mismo, tratando de aparentar un
proceso del cual solo reconocimos el ritual, pero no hemos
internalizado las verdaderas enseñanzas de los símbolos para que
estos den origen un verdadero cambio de mente, y aun mas, si la
sociedad no es capaz de ver cual o cuales son los aportes de la
masonería, en materias sociales, culturales, valoricas, etc.,
correremos el riesgo de ser vistos solo como una institución social
mas, como lo son los Rotarios o el club de Leones, pero no nos verán
como un referente esencial en la participación de la construcción
de una sociedad mas justa y recta.
S.F.U.
Leído
el trabajo V.: M.:
Notas
(1).-
Enciclopedia libre De Wikipedia.
(3).- www.horusmedia.com
(4).-
Cox Learche W. “La Regularidad masónica en una nueva luz” pag 29
(5).-
Oswald Wirth, Libro del Aprendiz, Pág. 119.
(6).-
Del libro La Simbólica Profecía de la Gran Pirámide, de. Spencer
Lewis.
(7).-
Oswald Wirth, Libro del Aprendiz, Pág. 119.
(8).-
Edgardo Atilio Ramini MM Or.•. de San José
(9).-
La verdadera historia de los Masones, Jorge Blaschke – Santiago
Rió.
(10).-
Biblia, versión Reina Valera de 1.965 Génesis.
(11).-
Biblia, versión Reina Valera de 1.965, evangelio San
Juan
(12).-
Oswald Wirth, Libro del Aprendiz, Pág. 140

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