Dr. Carlos Raitzin
C+T+C+G+C+S+J+
Publicado en
BOLETIN TEMPLE -
Monográfico No. 1, 3/1/2001
1- INTRODUCCION
El
presente artículo se ocupa de diversos puntos del esoterismo templario con
referencia especial a los Estatutos Secretos de la Orden del Temple o “Libro
del Bautismo de Fuego”. La autenticidad de este documento no es cosa
unánimemente aceptada ni mucho menos. En definitiva, que la cuestión es
comprender de donde sale cada cosa en esos Estatutos y que quiere realmente
decir. Logrado esto la autenticidad surge como muy evidente. Es lo que
intentaremos al menos esbozar aquí.
Un
estudio serio y coherente del esoterismo templario exige para ser fructífero
amplitud de criterio y diversidad de líneas de avance. De no encararse de este
modo nos encontraremos inevitablemente con callejones sin salida y preguntas
sin respuesta. Tales situaciones frecuentes han dado lugar muchas veces en el
pasado a soluciones conjeturales que tienen excusa pues la complejidad del
problema del esoterismo templario es muy grande. Remitimos a nuestros trabajos
en este sitio web “La Orden del Temple ayer y hoy” y “Dante Alighieri y la
filiación templaria de los Fedeli d’Amore” para evitar en lo posible
innecesarias duplicaciones al respecto.
Es
indudable que en el Temple dejaron su huella multitud de corrientes
espirituales de las más diversas: druidas, cátaros, drusos, alquimistas,
iniciados del Islam, cabalistas, gnósticos y masones. Esto para no
mencionar sino a lo más evidente pero, desde luego, tal diversidad de
contenidos complica y mucho el hallar un hilo conductor.
Es común
la idea de que en la Orden existía un sincretismo que acumulaba ideas muy
heterogéneas que se iban incorporando al Temple por los más distintos caminos.
Pero la realidad es que, como destaca Guénon, los antiguos iniciados sabían
apreciar muy bien la unidad doctrinal subyacente tras una aparente diversidad
de formas externas. Es por ello que por ejemplo Dante emplea un lenguaje a
menudo tomado del cristianismo y otras veces de la antigüedad greco-romana y no
hace esto llevado por un sincretismo superficial. De hecho, y como señala
Guénon, “la metafísica pura no es ni pagana ni cristiana, es universal. Los
misterios antiguos no eran paganismo pero se superponían a este”. Es
necesario comprender, y esto es lo que le cuesta mucho a algunos, que la vía
iniciática se halla por arriba de las formas religiosas tradicionales
exotéricas. Esto es lo que le permite desarrollarse adoptando como ropaje
exterior cualquiera de esas formas o ninguna.
Mencionaremos a continuación las líneas de estudio que aquí trataremos
brevemente y a las que cabe calificar de no convencionales. Todas ellas
prometen aportes de mucho interés y nada impide volver en el futuro sobre este
tema para darles el desarrollo más extenso y cuidadoso que merecen. De
hecho nos hallamos ante una verdadera labor detectivesca donde habrá que
rescatar piezas de evidencia casi siempre de manera muy indirecta, buscando
indicios significativos y destacando paralelismos o analogías evidentes entre
líneas iniciáticas tradicionales en apariencia muy distantes tanto en el tiempo
como en el espacio. Este hecho ya ha sido subrayado múltiples veces por Guénon
y sus continuadores y permite, una vez más, poner de manifiesto la unidad
esencial subyacente en todas las formas tradicionales auténticas.
En
primer lugar tenemos a los Fedelli d’Amore, filiación laica del Temple que ha
merecido extensos estudios de muy distinguidos especialistas tales como
René Guénon, Luigi Valli, A. Ricolfi, Arturo Reghini, Aroux,
Rossetti y otros. Esta parece ser una de las vías más promisorias de estudio y
coloca a Dante Alighieri como figura clave en el centro mismo del problema. Y
ahí viene en nuestra ayuda la obra colosal del erudito español Miguel Asín
Palacios “La Escatología Musulmana en la Divina Comedia” reeditada por
Hiperión, Madrid, 1984. De interés puede resultar también el pequeño libro de
R. H. Shamsuddín Elía “Dante y el Islam”, Buenos Aires, 1998. Una
de las claves principales la proporciona el mismo Dante cuando recoge ideas de
fuentes iniciáticas islámicas aún cuando se cuida muy bien de mencionar
explícitamente esas fuentes. Cosa que sorprende pues no menciona nunca ni al
Profeta Mahoma ni al célebre Iniciado español murciano Mohyiddin ibn’Arabi (el
más grande de los Maestros espirituales del Islam y de quien Dante mucho toma)
pero no tiene en cambio reparos en citar a Avicena y a Averroes.
Por último debemos mencionar, ya en relación directa con los Estatutos Secretos
o “Libro del Bautismo de Fuego” a la meditada y documentada obra del Dr. Hans
Prutz “Geheimlehre und Geheimstatuten des Tempelherrenordens”. Sin embargo esta
peca de cierta rigidez, siendo una típica producción de un Gelehrte que
lo desconoce todo o casi respecto de la Tradición Esotérica. Esto hace que, al
aferrarse únicamente a las pocas pruebas asibles y tangibles sobre la tradición
interna del Temple de que él disponía, llegue este autor a conclusiones
puramente negativas sobre la autenticidad del texto que nos ocupa. Ejemplo de
esto que decimos es que prácticamente niega la existencia histórica del Maestre
Roncelin de Fos por no disponer él de mayores datos al respecto. . Pero Prutz
acepta en su totalidad las actas del proceso como algo fidedigno y de ahí
concluye, a nuestro juicio inválidamente, la no autenticidad del “Libro del
Bautismo de Fuego”.
La obra
de Prutz contiene sin embargo datos del más alto interés en cuanto que el
Estatuto Secreto que nos ocupa existía sin duda alguna. Todo se reduce a
establecer si el conocido y reproducido aquí es el auténtico. Prutz
presenta una serie de evidencias al respecto. De particular importancia es la
cita de Michelet concerniente al testimonio del Caballero Gervais de Beauvais
quien afirmó haber visto en poder de uno de los superiores de la Orden junto a
los estatutos comunes y conocidos de 1128 otro libro con estatutos que este
mantenía muy oculto y del que afirmó que “por ningún precio se lo enseñaría a
nadie”. También cita Michelet (vide Prutz, loc. cit.) al
Caballero Bertrand de Marignac quien se sentía obligado “post multas
promissiones de statutis et secretis ordinis observandis ab eo factas”. El
Gran Maestre Templario Thomas Berard (o Berault) ( su desempeño fue en
los años 1256-73 según fuentes de la Orden del Temple de Jerusalén, según Prutz
en 1265-72) mandó quemar muchas copias de los Estatutos Secretos, manteniendo
unas pocas en manos de los más leales y encumbrados Caballeros del
Temple.
2- DANTE Y EL
ESOTERISMO TEMPLARIO
De la
filiación templaria laica de los Fedeli d’Amore nos hemos ocupado extensamente
en otro artículo que figura en este sitio web y no repetiremos sino en mínima
medida lo dicho allí. La clave es ahora Dante Alighieri, figura principalísima
de los Fedeli d’Amore, tanto con sus palabras como con sus silencios y de
eso pasaremos a ocuparnos. Como bien dice Georg Rabuse en su libro “Der
kosmiche Aufbau des Jenseitsreiche Dantes”: “La Divina Comedia más de
seiscientos años después de la muerte de Dante es un libro cerrado con siete
sellos”. De la fidelidad al Temple de Dante no cabe duda razonable alguna.
Es San Bernardo mismo a quien él elige para que lo guíe en la última etapa de
su ascenso a Dios. Es a París a donde Dante corre cuando se inicia el inicuo
juicio a sus Hermanos Caballeros.
Una
cuestión largamente debatida es el significado simbólico del VELTRO (lebrel)
mencionado por Dante. René Guénon analiza este problema en su libro
“L’ésoterisme de Dante”. Pero en suma lo reduce a juegos verbales que toma de
otros autores sin aportar una solución definitiva a este problema. Mucho más
convincente nos resulta el aporte de Giovanni Papini quien identifica el VELTRO
con el “VangELo eTeRnO” (Evangelio Eterno) mencionado también en “El Libro del
Bautismo de Fuego” o Estatutos Secretos del Temple (Papini “Dante vivo”, Apolo,
Barcelona, 1949). En realidad, como el mismo Papini señala, existen centenares
de escritos sobre este problema esencial para la comprensión del Dante. Papini
estima que puede tratarse de una alusión a las doctrinas de Joaquín de
Fiore. Estas doctrinas aludían a la próxima venida del Espíritu Santo y su
reinado y eran conocidas en tiempos de Dante precisamente con el nombre de
VANGELO ETERNO. Esto culminaría con la más completa reforma de la corrupta
Iglesia Católica. Dante sentía gran admiración por de Fiore y lo coloca en el
Paraíso en la Divina Comedia a pesar de las distintas condenas eclesiásticas
que cayeron sobre sus obras. Es muy recomendable leer el detallado análisis de
Papini y comparar sus conclusiones con los puntos de vista sostenidos por los
Fedeli d’Amore (véase al respecto en este sitio web nuestro trabajo ya
citado). La síntesis final sería la de una muy necesaria reforma completa
de la corrupta Iglesia Católica. Esta idea era muy cara a Dante y no cabe
negarlo. En Paraíso, XXVII, 22 yy ss., hace exclamar a San Pedro estas palabras
que eximen de todo comentario:
“Quelli ch’usurpa in
terra il luogo mio,
il luogo mio, il
luogo mio, che vaca
nella presenza del
Figliuol di Dio,
fatt’ha del cimitero
mia cloaca
dal sangue e della
puzza; onde’l perverso
che cadde di qua su,
là giú si placa”.
(”Aquel que en tierra
me ha usurpado el sitio mio, el sitio mio, el sitio mio, que ahora está vacante
en la presencia del divino Hijo, en mi sepulcro ha hecho una cloaca de sangre y
pestilencia, en que el perverso que desde aquí cayó se aplaca”).
Y esto
se sitúa muy cerca de los motivos que impulsaban hacia la universalidad y
unidad soñada por los Iniciados Templarios en materia
religiosa. Sin embargo las doctrinas de de Fiore solo hacen a la
religiosidad exotérica y a lo temporal. No tienen en si nada de iniciáticas y
es por ello que cabe perfectamente conjeturar que se trata en realidad de
otra doctrina de igual nombre a la que la mencionada le puede servir como
velo de ocultamiento. Esta doctrina necesariamente no puede ser otra que la de
la Fede Santa o Fedeli d’Amore emanada directamente del Temple. En efecto no se
le conocen a Dante otras adhesiones o filiaciones esotéricas que esta la que,
como es sabido, nucleó a la flor y nata tanto de la literatura italiana como de
otros campos del pensamiento.
La
cuestión ya planteada antes es ardua: porqué Dante cita una y otra vez al
Profeta Mahoma y a los Maestros Espirituales del Islam sin mencionar sus
nombres? Que promesa o juramento iniciático le impedía hacer tal mención de no
haber otro motivo? Buena pregunta que solo podemos intentar responder teniendo
en cuenta la pertenencia de Dante a la Fede Santa o Fedeli d’Amore y el muy
estrecho paralelismo de usos y la vinculación estrecha de los Caballeros
Templarios con algunas agrupaciones del Islam, en especial ejemplo los
guerreros santos del Islam haschischin o “asesinos” ismaelitas. La
similitud entre el Temple y estos últimos va por cierto mucho más allá del
blanco y el rojo usados en las vestimentas de ambas Ordenes por Caballeros y
Rafiks (equivalente de aquellos entre los haschischin). Lo notable es el
paralelismo estructural entre Temple y haschischin que obliga a pensar que
Hugues de Payns se inspiró directamente en estos últimos al crear el Temple. El
mismo número de grados en las estructuras respectivas acentúan esta similitud.
Siguiendo a Hammer-Purgstall, David Annan (en Norman Mackenzie “Sociedades
Secretas”, Alianza, Madrid, 1973) y C. E. Nowell (además de un resumen de
J.F. Ferro) podemos presentar el siguiente cuadro donde la analogía se hace
evidente. Resulta claro que ambas ordenes estuvieron en contacto en Siria antes
de 1128.
|
TEMPLARIOS
|
HASCHISCHIN
|
|
Gran Maestre
|
Sheikh-al-Djebal (”Señor de la Montaña)
|
|
Grandes Priores
|
Day-al-Kebris (”Grandes Emisarios”)
|
|
Priores
|
Days, nuncios religiosos y emisarios políticos
|
|
Caballeros (militares)
|
Rafiks (”Compañeros”)
|
|
Escuderos
|
Fidayis (”Devotos”)
|
|
Pajes y criados
|
Lassiks (”asilados”, legos y sirvientes)
|
|
Aspirantes
|
Creyentes (pueblo)
|
Pero,
desde luego, esto corresponde a la estructura externa o formal. Avanzando un
paso más tenemos el simbolismo de “los colores de la sangre y la pureza” blanco
y rojo. Roja la cruz en el manto blanco en el Temple, blanca la túnica con faja
o cinturón y gorro rojos en los haschischin. Notablemente blanco y rojo son también los
colores tanto de “Conduiramour” como de Beatriz, siendo la primera para
Parsifal lo que es Beatriz para el Dante. Naturalmente hay que remitir aquí a
la obra de Wolfram von Eschenbach… y recordar que la Tradición Iniciática es
una y universal. Sin poder extendernos aquí demasiado al respecto diremos
que la opinión de los estudiosos del tema es que la doctrina de los más altos
iniciados entre los haschischin era que las formas religiosas exteriores
carecían en realidad de importancia (véase la obra bien conocida de
Probst-Biraben). Desde luego, todos los verdaderos iniciados en todos los
tiempos y lugares han sostenido y sostienen exactamente lo mismo. Lo
esencial era y es la doctrina esotérica y se podía adoptar una forma religiosa
exterior distinta sin variar en absoluto este punto. Incluso reprocharon los
haschischin a los Templarios sostener la errónea y perniciosa concepción
trinitaria de Dios que alejaba del Dios Uno. En suma, que la clave del
VELTRO o VangELo eTeRnO Templario hay que buscarlo en las doctrinas iniciáticas
del Islam y en su conexión con los contenidos velados de la “Divina comedia”.
Ya lo dice el mismo Dante:
“O voi ch’avete li’ntelleti sani, mirate la
dottrina
che s’asconde sotto ‘l velame de li versi strani”.
(Inferno, IX, 61-63).
(”Oh vosotros que tenéis la mente sana, mirad la
doctrina que se esconde bajo el velo de los versos extraños”).
Y todo indicaría que dentro de la
Divina Comedia hay otro texto escondido de acuerdo a cierta clave. La cuestión
es hallar esta clave.
Esta
línea de pensamiento es la que ha inspirado a Arthur Schult en su obra “Dantes
Divina Commedia als Zeugnis der Tempelritter-Esoterik”. Este autor se centra en
la Divina Comedia y “La Vita Nuova” para hallar claves del esoterismo templario
pero su conocimiento de las doctrinas tradicionales es bastante superficial y a
menudo resulta declamatorio en sus expresiones. De todos modos aporta más de
una idea e información interesante y que vale la pena analizar.
Y de
ello surge de inmediato la cuestión de si la alquimia en el Temple designaba en
realidad un proceso interior que nada tenía que ver con la transmutación de
metales. Tal como están las cosas esto aparece como lo más probable a pesar de
las apariencias. En el Abraxas (o Abrax), deidad de origen gnóstico ilustrado
más abajo claramente se distinguen las tres letras griegas I,A,O (Omega w). Son
las tres letras claves en la disciplina espiritual recibida por von
Sebottendorf de los masones turcos. En los Estatutos Secretos que conocemos
se mencionan además los talismanes. Cabe bien conjeturar si no serían en
realidad gemas del tipo de las gnósticas recordatorias de la disciplina en
cuestión.
ABRAXAS ( o ABRAX)
Y, para
mayor abundamiento, he aquí un inconfundible Abraxas en un sello templario.
Obsérvese la leyenda “SECRETUM TEMPLI” y las letras I,A,O (omega), comparando
con la imagen anterior para disipar cualquier duda.
Vale la
pena decir algo más al respecto. René Guénon en “Aperçus sur l’Ésotérisme
chrétien”, 1977, p. 65 y 81, menciona repetidamente que Francesco da Barberino
en su “Tractatus Amoris” se hizo representar él mismo en actitud de
adoración frente a la letra I. No olvidemos que da Barberino fue miembro
iniciado de los “Fedeli d’Amore” al igual que Dante, Bocaccio y otros grandes
de la época (véase en este sitio web nuestro artículo “Dante Alighieri y la
filiación templaria de los Fedeli d’Amore”).
Precisamente es Dante quién menciona en la “Divina Comedia”, Paraíso, XXVI,
133, que la letra I fue el primer nombre de Dios.
“Pria ch’io scendessi
all’infernale ambascia,
I s’appellava in
terra il Sommo Bene
Onde vien le letizia
che mi fascia.”
(”Antes de descender
al duro infierno, I se llamaba en tierra el Bien Supremo fuente del
éxtasis que me envuelve”).
Siguiendo el punto de vista de Schult que encontramos en Dante estas alusiones
a disciplinas espirituales hoy perdidas u olvidadas en Occidente pero que
aparecen en la famosa obra de von Sebottendorf (la que puede consultarse en
este sitio web). De destacar esto se ha ocupado Guénon, loc.cit. y
remitimos además a nuestro Postfacio a la obra de von Sebottendorf en este
sitio web. No nos olvidemos que esta disciplina se refiere directamente a
las sílabas místicas intraducibles que aparecen al comienzo de los capítulos
del Al-Koran y que fueron transmitidas según la tradición islámica por el
Profeta Mahoma a sus seguidores más íntimos y cercanos.
Es
difícil creer que esto sea solo una coincidencia o hallar siquiera un conato de
explicación diferente al propuesto aquí…y así se aclararía completamente su
mención en los Estatutos Secretos. Se trataría con la más alta probabilidad
de otra alusión velada, esta vez referente a una disciplina de alquimia
interior similar a la que describe von Sebottendorf.
La
cuestión ya largamente conocida y discutida de si Dante halló una fuente de
inspiración en la escatología musulmana resulta aquí de interés secundario. Es
menester remitir al lector que se interese a la obra colosal de Asín Palacios,
la que contiene abundante bibliografía. El tema que si nos concierne es todo
aquello que hace a contenidos doctrinales velados en las obras dantescas,
provengan estos ya del Islam ya de otras fuentes. Y es aquí donde queda la
mayor parte de la tarea por realizar, nada simple por cierto. Nos proponemos
retornar a este asunto en futuros trabajos.
Navidad de 2000
DE LOS HECHOS
Dr.
Carlos Raitzin
Habiendo surgido alguna voz muy aislada con objeciones respecto de la validez de los Estatutos Secretos o “Libro del Bautismo de Fuego” corresponde señalar que, si bien se trata de un asunto en estudio, hay varios puntos firmes que queremos detallar a continuación (además de los otros que ya hemos tratado anteriormente):
1- Encontramos a Roncelin de Fos en 1242 interviniendo como Maestre de Tortosa en un pleito ente la Orden del Temple y el Hospital. En 1248-60 fue Maestre en Provenza y en 1252-56 era Maestre de Inglaterra. De nuevo fue Maestre en Provenza de 1260 a 1278. Luego la afirmación de que ingresó en el Temple en 1281 es totalmente falsa. Se trata sin duda de un error repetido en base a copia por numerosos autores. Una conjetura incluso es que se trate de un error de imprenta y que la fecha real sea la mucho más probable de 1218 cuando Roncelin tenía unos veinticuatro años de edad. Comprobemos también como en este sitio figura la tabla de Maestres del Temple en Inglaterra (incluyendo a Roncelin de Fos hacia 1252!):
http://membres.tripod.fr/LesSceauxDesTemplier/Page1/maitreangleterre.html
2- La cita siguiente es de Arthur Schult “Dantes Divina Commedia als Zeugnis der Tempelritter-Esoterik”, pag. 473 . Se refiere a las actas del proceso en Inglaterra que no están incluidas en la obra de Michelet. Dice así Schult “Los Caballeros Templarios William of Poklington, Stephen of Stapplebrugge y John Stoke manifestaron en Inglaterra durante el Proceso al Temple: “En el Temple hay dos tipos de recepción: el primer tipo corresponde propiamente al ingreso en la Orden y transcurre sin ninguna ceremonia chocante, el segundo tiene lugar muchos años después. Es solo para unos pocos y es muy secreto”. Uno de los dignatarios de la Orden del Temple, Geoffroy de Gonneville Gran Preceptor de Aquitania y Poitou, explicó en el proceso: “Muchos suponen que esto corresponde a las cosas malas y contrarias a Dios que Maestre Roncelin introdujo en los Estatutos de la Orden” Aquí se menciona a Roncelin du Fos, Caballero de Provenza quien fue recibido en 1281 (sic!) por el Hermano Guilleaume de Beaulieu. Como este Roncelin no figura en la lista de Grandes Maestres de la Orden pero es nombrado como “Maestre” se infiere que en el Temple existía una “jerarquía paralela” pero de la cual pocos sabían”.
Vemos que a pesar del interés de este párrafo Schult repite el error tantas veces hallado de que Roncelin fue recibido en la orden en 1281.
2- La cita siguiente es de Arthur Schult “Dantes Divina Commedia als Zeugnis der Tempelritter-Esoterik”, pag. 473 . Se refiere a las actas del proceso en Inglaterra que no están incluidas en la obra de Michelet. Dice así Schult “Los Caballeros Templarios William of Poklington, Stephen of Stapplebrugge y John Stoke manifestaron en Inglaterra durante el Proceso al Temple: “En el Temple hay dos tipos de recepción: el primer tipo corresponde propiamente al ingreso en la Orden y transcurre sin ninguna ceremonia chocante, el segundo tiene lugar muchos años después. Es solo para unos pocos y es muy secreto”. Uno de los dignatarios de la Orden del Temple, Geoffroy de Gonneville Gran Preceptor de Aquitania y Poitou, explicó en el proceso: “Muchos suponen que esto corresponde a las cosas malas y contrarias a Dios que Maestre Roncelin introdujo en los Estatutos de la Orden” Aquí se menciona a Roncelin du Fos, Caballero de Provenza quien fue recibido en 1281 (sic!) por el Hermano Guilleaume de Beaulieu. Como este Roncelin no figura en la lista de Grandes Maestres de la Orden pero es nombrado como “Maestre” se infiere que en el Temple existía una “jerarquía paralela” pero de la cual pocos sabían”.
Vemos que a pesar del interés de este párrafo Schult repite el error tantas veces hallado de que Roncelin fue recibido en la orden en 1281.
3- La existencia real y efectiva de Estatutos Secretos en el Temple ha sido probada por el Dr. Hans Prutz con documentos en la mano y de eso ya nos hemos ocupado en un artículo anterior sobre el esoterismo templario.
4- En base a que Guénon afirmaba que el esoterismo y el esoterismo se complementan y son las dos caras de una moneda se ha sostenido la invalidez de los Estatutos Secretos . Y agregan los partidarios de esa tesis ¿Cómo casar esto con ese anticlericalismo radical que destila el artículo XI, máxime cuando precisamente en la Edad Media el esoterismo cristiano existía todavía plenamente? A los así pensantes se les recomienda leer con cuidado “La Divina Comedia” en una buena versión bilingüe y comentada para que esta ilusión se les desvanezca pronto y totalmente…Y no cabe duda de que en esa obra maestra el contenido doctrinal es totalmente templario.
5- Resulta de interés destacar con Serge Hutin “Los Gnósticos” que los gnósticos heredaron de los neopitagóricos el culto de las letras y números. Estos últimos se encargaron de difundirlo por toda la zona del mediterráneo. Estas corrientes gnósticas pueden muy bien haber penetrado el Islam, desembocando luego en la disciplina que conocemos por el libro de von Sebottendorf. Hutin destaca la figura de Monoim el Arabe (quien identifica el principio superior con la letra griega iota (i) que simboliza la mónada que contiene potencialmente todos los nombres, si el hombre busca dentro de sí hallará la iota divina. Esto se enlaza con otros simbolismos tradicionales bien conocidos, ver R. Guénon “Symboles Fondamentales de la Science Sacrée”. También menciona Hutin en relación a esto al alquimista Zózimo y su tratado “Sobre la letra w”(omega).
6- La obra del Baron von Sebottendorf es esencialmente islámica, alquimia interior realizada a través de mudras, mantras y otras técnicas complementarias. No hay en ella una pizca de ocultismo y solo se ocupa el autor de lo occidental para aclarar textos y figuras de los tratadistas de alquimia. Resulta así tan tonto como pedante pretender enlazar esto con temas tales como el grupo Thule y otras corrientes antitradicionales.
7. En
el “Secretum Templi”, sello con un Abraxas templario inconfundible, pueden
distinguirse las tres letras I,A,O (Omega). Recuérdese al respecto los
Estatutos Secretos publicados, Artículo XVIII. Ver la reproducción más
arriba.
8.- La
idea de que estos Estatutos pudieran originarse en una logia masónica peca de
muy ingenua y revela total desconocimiento de como funciona una logia y del
espíritu imperante en ella. Obviamente estas son cosas a las que no se accede
mediante la información puramente libresca.
9-”Stephen
de Stapelbrugge declaró…Admitió que se le había dicho que no debía creer en el
sacramento del altar, que el gran maestre daba la absolución de los pecados a
los hermanos…” Malcolm Barber “El juicio de los templarios”, Editorial
Complutense, Madrid, 1999, pag. 291.
Esto se
refiere a la facultad atribuida al Gran Maestre pero también a menudo a los
preceptores de perdonar los pecados. Los Estatutos (Art. VI) no dicen otra cosa
a mi juicio (y notad allí la mención al evangelio eterno, el VELTRO de
Dante…). Ver la obra de M. Barber (cit. infra) y que insiste
en esto en muchas partes. 1 algo aún mucho más rotundo y verdaderamente
sorprendente. En la traducción hecha de los Estatutos Secretos dice (Artículo
XVII):
“En el
presente el hijo del Hombre es glorificado y Dios es glorificado en él.
Vericinum (verdadero?) nuevo amigo de Dios que habla a Dios cuando él lo desea,
a Dios al cual debéis dar gracias puesto que El os ha conducido a donde
deseabais ir y os ha concedido vuestros deseos. Que la luz divina permanezca en
nuestros corazones y nuestros espíritus. Amén”.
Compárese
lo anterior con lo declarado por el H+ Jean de la Cassagne en el
proceso respecto de lo ocurrido durante su recepción en la
Orden. Manifestó que el preceptor tomó un ídolo con figura de hombre, lo
colocó sobre un arcón y les dijo a los recipiendarios: “He aquí un amigo de
Dios, que habla con El cuando así lo desea, a quien debéis dar gracias
puesto que él os ha traído a este estado que tanto anheláis colmando vuestros
deseos”. (M.Barber, loc. cit., pag. 86). El paralelismo es completo, la
identidad es total. Esto solo se concibe si el preceptor estaba repitiendo de
memoria los Estatutos Secretos que conocemos! Pero abre de nuevo la
incógnita de Vericinum y de su significado, acaso es el nombre dado a dicho
ídolo?

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