1. Nos dirigimos, en
primer lugar a todos aquellos quienes con discernimiento rechazan su propia
voluntad y desean de todo corazón, servir a su rey soberano como caballero;
llevar con supremo afán, y permanentemente, la muy noble armadura de la
obediencia. Y por tanto, nosotros os invitamos, a seguir a los escogidos por
Dios de entre la masa de perdición y a quienes ha dispuesto, en virtud de su
sutil misericordia, defender la Santa Iglesia , y que vosotros anheláis abrazar
por siempre.
2. Por sobre todas las
cosas, quienquiera que ser un caballero de Cristo, escogiendo estas sagradas
ordenes en su profesión de fe, debe unir sencilla diligencia y firme
perseverancia, que es tan valiosa y sagrada, y se revela tan noble, que si se
mantiene impoluta para siempre, merecerá acompañar a los mártires que dieron
sus almas por Cristo Jesús.
En esta orden religiosa ha florecido y se revitaliza la orden
caballeresca. La caballería, a pesar del amor por la justicia que constituye
sus deberes, no cumplió con sus con ellos, defendiendo a los pobres, viudas,
huérfanos e iglesias, sino que se aprestaron a destruir, despojar y matar. Dios
que actúa conforme a nosotros y nuestro salvador Cristo Jesús; ha enviado a sus
partidarios desde la ciudad Santa de Jerusalén a los acuartelamientos de
Francia y Borgoña, para nuestra salvación y muestra de la verdadera fe, pues no
cesan de ofrecer sus vidas por Dios, en piadoso sacrificio.
3. Ante ello nosotros,
en completo gozo y hermandad, por requerimiento del Maestro Hugues de Payen,
por quien la mencionada orden caballeresca ha sido fundada con la gracia del
Espíritu Santo, nos reunimos en Troyes, de entre varias provincias más allá de
las montañas, en la fiesta de San Hilario, en el año de la encarnación de
Cristo Jesús de 1128, en el noveno año tras la fundación de la anteriormente
mencionada orden caballeresca. De la conducta e inicios de la Orden de Caballería hemos
escuchado en capítulo común de labios del anteriormente citado Maestro, Hermano
Hugues de Payen; y de acuerdo con las limitaciones de nuestro entendimiento, lo
que nos pareció correcto y beneficioso alabamos, y lo que nos pareció erróneo
rechazamos.
4. Y todo lo que
aconteció en aquel Consejo no puede ser contado ni recontado; y para que no sea
tomado a la ligera por nosotros, sino considerado con sabia prudencia, lo
dejamos a discreción de ambos nuestro honorable padre el Señor Honorio y del
noble Patriarca de Jerusalén, Esteban, quien conoce los problemas del Este y de
los Pobres Caballeros de Cristo; por consejo del concilio común lo aprobamos
unánimemente. Aunque un gran número de padres religiosos reunidos en capítulo
aprobó la veracidad de nuestras palabras, sin embargo no debemos silenciar los
verdaderos pronunciamientos y juicios que emitieron.
5. Por tanto yo, Jean
Michel, a quien se ha encomendado y confiado tan divino oficio, por la gracia
de Dios, he servido de humilde escriba del presente documento por orden del
consejo y del venerable padre Bernardo, abad de Clairvaux.
Los nombres de los Padres que asistieron al Concilio.
6. Primero fue Mateo,
obispo de Albano, por la gracia de Dios, legado de la santa Iglesia de Roma;
R[enaud], arzobispo de Reims; H[enri], arzobispo de Sens; y sus clérigos:
G[ocelin], obispo de Soissons; el obispo de París; el obispo de Troyes; el
obispo de Orlèans; el obispo de Auxerre; el obispo de Meaux; el obispo de Chalons;
el obispo de Laon; el obispo de Beauvais; el abad de Vèzelay, quien
posteriormente fue arzobispo de Lyon y legado de la Iglesia de Roma; el abad
de Cîteaux; el abad de Pontigny; el abad de Trois-Fontaines; el abad de St
Denis de Reims; el abad de St-Etienne de Dijon; el abad de Molesmes; al
anteriormente mencionado B[ernard], abad de Clairvaux: cuyas palabras el
anteriormente citado alabó francamente. También estuvieron presentes el maestro
Aubri de Reims; maestro Fulcher y varios otros que sería tedioso mencionar. Y
de los otros que no se han mencionado, es importante asentar, en este asunto,
de que son amantes de la verdad: ellos son, el conde Theobald; el conde de
Nevers; Andrè de Baudemant. Estuvieron en el concilio y actuaron de tal
proceder, con perfecto y cuidadoso estudio seleccionando lo correcto y
desechando lo que no les parecía justo.
7. Y también presente
estaba el Hermano Hugues de Payen, Maestre de Caballería, con algunos de los
hermanos que le acompañaron. Estos eran Hermano Roland, Hermano Godefroy, y
Hermano Geoffroi Bisot, Hermano Payen de Montdidier, Hermano Archambaut de
Saint-Amand. El propio Maestre Hugues con sus seguidores antedichos, expusieron
las costumbres y observancias de sus humildes comienzos y uno de ellos dijo: Ego
principium qui et loquor vobis, que significa: "Yo quien habla a vosotros
soy el principio" según mi personal recuerdo.
8. Agradó al concilio
común que las deliberaciones se hicieran allí, y el estudio de las Sagradas
Escrituras, que se examinaron profundamente, con la sabiduría de mi señor
H[onorius], papa de la
Santa Iglesia de Roma y del patriarca de Jerusalén y en
conformidad con el capítulo. Juntos, y de acuerdo con los Pobres Caballeros de
Cristo del Templo que está en Jerusalén, se debe poner por escrito y no
olvidado, celosamente guardado de tal forma, que para una vida de observancia
se puedan referir a su creador; comparación más dulce que la miel en paridad
con Dios; cuya piedad parece óleo, y nos permite ir hacia Él a quien deseamos
servir. Per infinita seculorum secula. Amen
Aquí comienza la primitiva Regla de la Orden
9. Vosotros los que
renunciáis a vuestra voluntad, y vosotros otros los que servís a un rey
soberano con caballos y armas, para salvación de vuestras almas y por tiempo
establecido, acudiréis con deseo virtuoso a oír matines y el servicio completo,
según la ley canónica y las costumbres de los maestros de la Ciudad Santa de
Jerusalén. Oh vosotros venerables hermanos, que Dios sea con vosotros, si
prometéis despreciar el mundo por perpetuo amor a Dios, desterrar las
tentaciones de vuestro cuerpo; sostenido por el alimento de Dios, beber y ser
instruido en los mandamientos de Nuestro Señor; al final del oficio divino,
ninguno debe temer entrar en batalla si por ende lleva tonsura.
10. Pero si cualquier
hermano es enviado por el trabajo de la casa y por la Cristiandad al Este -
algo que creemos ocurrirá frecuentemente- y no puede oír el divino oficio,
deberá decir en lugar de matines trece padrenuestros; siete por cada hora y
nueve por vísperas. Y todos juntos le ordenamos que así lo haga. Pero aquellos
que han sido enviados y no puedan volver para asistir al divino oficio, si les
es posible a las horas establecidas, que no deberán ser omitidas, rendir a Dios
su homenaje.
De la forma en que deben ser recibidos los Hermanos.
11. Si cualquier
caballero seglar o cualquier otro hombre, desea dejar la masa de perdición y
abandonar la vida secular escogiendo la vuestra en comunidad, no consintais en
recibirlo inmediatamente, porque según ha dicho mi Señor San Pablo: Probate
spiritus si ex Deo sunt. Que quiere decir: "Prueba el alma a ver si viene
de Dios" Sin embargo, si la compañía de sus hermanos le debe ser
concedida, dejad que le sea leída la
Regla , y si desea explícitamente obedecer los mandamientos de
la Regla , y
complace tanto al Maestre como a los hermanos el recibirle, dejadle revelar su
deseo ante todos los hermanos reunidos en capítulo y hacer su solicitud con
corazón digno.
Sobre Caballeros excomulgados.
12.Donde sepáis que se
concentran caballeros excomulgados, allí os obligamos a ir; y si alguien desea
unirse a la orden de caballería proveniente de regiones lejanas, no deberéis
considerar tanto el valor terrenal como el de la eterna salvación de su alma.
Nosotros ordenamos que sea recibido condicionalmente, que se presente ante el
obispo de la provincia y le comunique su intención. Y, cuando el obispo lo haya
escuchado y absuelto, lo enviará al Maestre y hermanos del Temple, y si su vida
es honesta y merecedora de su compañía, si parece justo al Maestre y hermanos,
dejad que sea piadosamente recibido; y si muriera durante ese tiempo, por la
angustia y tormento que ha sufrido, dejad que se le otorguen todos los favores
de la hermandad, dados a cada uno de los Pobres Caballeros del Temple.
13. Bajo ninguna otra
circunstancia, deberá los hermanos del Temple compartir la compañía de los
indiscutiblemente excomulgados, ni que se queden con sus pertenencias; y esto
debe ser prohibido encarecidamente porque sería terrible que fueran asimismo
repudiados. Pero si solo le ha sido prohibido escuchar el Divino Oficio, es
ciertamente posible permanecer en su compañía, así como quedarse con sus
pertenencias, entregándolas a la caridad con el permiso de su comandante.
Sobre no aceptar niños.
.
14. Aunque la regla de
los santos padres permite recibir a niños en la vida religiosa, nosotros lo
desaconsejamos. Porque aquel que desee entregar a su hijo eternamente en la
orden caballeresca deberá educarlo hasta que sea capaz de llevar las armas con
vigor, y liberar la tierra de los enemigos de Cristo Jesús. Entonces que su
madre y padre lo lleven a la casa y que su petición sea conocida por los
hermanos; y es mucho mejor que no tome los votos cuando niño sino al ser mayor,
pues es conveniente que no se arrepienta de ello, a que lo haga. Y seguidamente
que sea puesto a prueba de acuerdo con la sabiduría del Maestre y hermanos
conforme a la honestidad de su vida al solicitar ser admitido en la hermandad.
Sobre los que están de pie demasiado tiempo en la Capilla.
15. Se nos ha hecho saber, y lo hemos escuchado de testigos
presénciales, que de forma inmoderada y sin restricción alguna, vosotros
escucháis el divino oficio de pie. Nosotros no ordenamos que os comportéis de
esta forma, al contrario lo desaprobamos. Disponemos, que tanto los fuertes
como los débiles, para evitar desordenes, canten el salmo llamado Venite, con
la invitatoria y el himno sentados, y digan sus oraciones en silencio, en voz
baja no voceando, para no perturbar las oraciones de los otros hermanos
.
16. Pero al final de
los salmos, cuando se canta el Gloria patri, en reverencia a la Santísima Trinidad ,
os pondréis de pie y os inclinareis ante el altar, mientras los débiles o
enfermos solo inclinarán la cabeza. Por tanto mandamos; que cuando la
explicación de los Evangelios sea leída, y se cante el Te deum laudamus, y
mientras se cantan los laudes, y los maitines terminan, vosotros estéis de pie.
De esta misma forma dictaminamos que permanezcáis de pie durante maitines y en todas
las horas de Nuestra Señora.
Sobre la vestimenta de los Hermanos.
17. Disponemos que
todos los hábitos de los hermanos sean de un solo color, bien sea blanco, negro
o marrón. Y sugerimos que tanto en invierno como en verano si es posible,
lleven capas blancas; y a nadie que no pertenezca la mencionada caballería de
Cristo le será permitido tener una capa blanca, para que quienes hayan
abandonado la vida en oscuridad se reconozcan los unos a los otros como seres
reconciliados con su creador por el signo de sus hábitos blancos: que significa
pureza y completa castidad. La
Castidad es certeza en el corazón y salud en el cuerpo. Por
lo que si un hermano no toma votos de castidad no puede acceder al eterno
descanso ni ver a Dios, por la promesa del apóstol que dijo: Pacem sectamini
cum omnibus et castimoniam sine qua nemo Deum videbit. Que significa:
"Lucha para llevar la paz a todos, mantente casto, sin lo cual nadie puede
ver a Dios".
18. Pero estas
vestiduras deberán mantenerse sin riquezas y sin ningún símbolo de orgullo. Y
así, nosotros exigimos que ningún hermano lleve piel en sus vestidos, ni
cualquier otra cosa que no pertenezca al uso del cuerpo, ni tan siquiera una
manta que no sea de lana o cordero. Concertamos en que todos tengan lo mismo, de
tal forma que puedan vestirse y desvestirse, y poner y quitarse las botas con
facilidad. Y el sastre, o quien haga sus funciones, deberá mostrarse minucioso
y cuidar que se mantenga la aprobación de Dios en todas las cosas mencionadas,
para que los ojos de los envidiosos y mal intencionados no puedan observar que
las vestiduras sean demasiado largas o cortas; deberá distribuirlas de tal
manera que sean de la medida de quien las ha de llevar, según la corpulencia de
cada uno.
19. Y si alguno por
orgullo o arrogancia desea tener para él un mejor y más fino hábito, dadle el
peor. Y aquellos que reciban vestiduras nuevas deberán inmediatamente devolver
las viejas, para que sean entregadas a escuderos y sargentos, y a menudo a los
pobres, según lo que considere conveniente el encargado de ese menester.
Sobre las Camisas.
20. Entre otros asuntos
sobre los que regulamos, debido al intenso calor existente en el Este, desde
Pascua hasta todos los Santos, gracias a la compasión y de ninguna forma como
derecho, una camisa de lino será entregada al hermano que así lo solicite.
Sobre la Ropa
de Cama.
21. Ordenamos por
unánimemente que cada hombre tenga la ropa y sábanas de acuerdo con el juicio
de su Maestre. Es nuestro propósito que un colchón, un almohadón y una manta
son suficientes para cada uno; y aquél a quien le falte uno de éstos puede usar
una alfombra, y una manta de lino siempre que sea de pelo fino. Y dormirán
siempre vestidos con camisa y pantalón, y zapatos y cinturones, y donde reposen
deberá haber siempre una luz encendida hasta la mañana. Y el Sastre se
asegurará que los hermanos estén tan bien tonsurados que puedan ser examinados
tanto de frente como de espaldas; y nosotros ordenamos que vosotros os adhiráis
a esta misma conducta en lo tocante a barbas y bigotes, para que ningún exceso
se muestre en sus cuerpos.
Sobre Zapatos puntiagudos y Cordones de lazo.
22. Prohibimos los
zapatos puntiagudos y los cordones de lazo y condenamos que un hermano los use;
ni los permitimos a quienes sirvan en la casa por tiempo determinado; más bien,
prohibimos que los utilicen en cualquier circunstancia. Porque es manifiesto y
bien sabido que estas cosas abominables pertenecen a los paganos. Tampoco
deberán llevar ni el pelo ni el hábito demasiado largos. Porque aquellos que
sirven al soberano creador deben surgir de la necesidad dentro y fuera mediante
la promesa de Dios mismo quien dijo: Estote mundi quia ego mundus sum. Que
quiere decir: "Nace como yo nazco"
Sobre como deben comer.
23. En el palacio, o lo
que debería llamarse refectorio, deberéis comer juntos. Pero si estáis
necesitados de algo, pues no estáis acostumbrados a los utilizados por los
religiosos, quedamente y en privado deberéis pedir lo que necesitéis en la
mesa, con toda humildad y sumisión. Porque el Apóstol dijo: Manduca panem tuum
cum silentio. Que significa: "Come tu pan en silencio". Y el
salmista: Posui ori meo custodiam. Que quiere decir: "Yo reprimí mi
lengua" Que significa que "Yo creo que mi lengua me traicionaría"
lo que es, "Callé para no hablar mal".
Sobre la Lectura
de la Lección.
24. Siempre, durante la
comida y cena en el convento, que se lean las Sagradas Escrituras, si ello es
posible. Si amamos a Dios, sus Santas palabras y sus Santos Mandamientos,
desearemos escuchar atentamente; y el lector da texto os reclamará silencio
antes de comenzar a leer.
Sobre Pucheros y Vasos.
25. Debido a la escasez
de pucheros, los hermanos comerán por parejas, de tal forma que uno pueda
observar más de cerca al otro, y para que ni la austeridad ni la abstinencia en
secreto sean introducidas, en la comida de comunidad. Y nos parece justo que
cada hermano tenga la misma ración de vino en su copa.
Sobre comer Carne.
26. Deberá ser
suficiente, comer carne tres veces por semana, excepto por Navidad, Todos los
Santos, la Asunción
y la festividad de los doce apóstoles. Porque se entiende que la costumbre de
comer carne corrompe el cuerpo. Pero si un ayuno en el que se debe suprimir la
carne cae en Martes, al día siguiente será dada en cantidad a los hermanos. Y
los Domingos todos los hermanos del Temple, los capellanes y clérigos recibirán
dos ágapes de carne en honor a la santa resurrección de Cristo Jesús. Y el
resto de la casa, que incluye los escuderos y sargentos, deberán contentarse
con una comida y estar agradecidos al Señor por ella.
Sobre las comidas entre Semana.
27. Sobre los otros
días de la semana, que son Lunes, Miércoles e incluso Sábados, los hermanos
tengan dos o tres comidas de vegetales u otros platos comidos con pan; y nosotros
creemos que es suficiente y ordenamos que así sea. De tal manera que aquel que
no coma en una comida, lo haga en la otra.
Sobre la comida del Viernes.
28. Los Viernes, que se
ofrezca a toda la congregación, comida cuaresmal, surgida de la reverencia
hacia la pasión de Cristo Jesús; y haréis abstinencia desde la festividad de
Todos los Santos hasta la
Pascua , excepto el día de Navidad, la Asunción y la festividad
de los doce apóstoles. Pero los hermanos débiles o enfermos no deberán ser
obligados a esto. Desde Pascua hasta la fiesta de Todos los Santos pueden comer
dos veces, mientras no sea abstinencia general.
Sobre Dar las Gracias.
29. Siempre, después de
cada comida o cena todos los hermanos deberán dar gracias a Dios en la iglesia
y en silencio si ésta se encuentra del lugar dónde comen, y si no lo está en el
mismo lugar en donde hayan comido. Con humildad deberán dar gracias a Cristo
Jesús quien es el Señor que Provee. Dejad que los trozos de pan roto, sean
dados a los pobres y los que estén en rodajas enteras, sean guardados. Aunque
la recompensa de los pobres sea el reino de los cielos, se ofrecerá a los
pobres sin dudarlo, y la fe Cristiana os reconocerá entre los suyos; por tanto
concertamos, que una décima parte del pan sea entregado a vuestro Limosnero.
Sobre ea Merienda.
30. Cuando cae el sol y
comienza la noche escuchad la señal de la campana o la llamada a oración, según
las costumbres del país, y acudid todos a capítulo. Pero disponemos que primero
merendéis; si bien dejamos la toma de este refrigerio al arbitrio y discreción
del Maestre. Cuando queráis agua u ordenéis, por caridad, vino aguado, que se
os dé con comedimiento. Ciertamente, no deberá ser en exceso, sino con
moderación. Porque Salomón dijo: Quia vinum facit apostatare sapientes. Que
quiere decir que el vino corrompe a los sabios.
Sobre mantenerse en Silencio.
31. Cuando los hermanos
salgan del capítulo no deben hablar abiertamente excepto en una emergencia.
Dejad que cada uno vaya a su cama tranquilo y en silencio, y si necesita hablar
a su escudero, se lo deberá decir en voz baja. Pero si por casualidad, a la
salida del capítulo, la caballeresca o la casa tiene un serio problema, que
debe ser solventado antes de la mañana, entendemos que el Maestre o el grupo de
hermanos mayores que gobiernan la
Orden por el Maestre, puedan hablar apropiadamente. Y por
esta razón obligamos que sea hecho de esta manera.
32. Porque está
escrito: In multiloquio non effugies peccatum. Que quiere decir que el hablar
en demasía no está libre de pecado. Y en algún otro lugar: Mors et vita in
manibus lingue. Que significa: 'La vida y la muerte están bajo el poder de la
lengua.' Y durante esa conversación nosotros conjuntamente prohibimos palabras
vanas y estruendosos ataques de risa. Y si algo se dice, durante esa
conversación, que no debería haberse dicho, ordenamos que al acostaros recéis
un pater noster con notable humildad y sincera devoción.
Sobre los Hermanos Convalecientes.
33. Los hermanos que
por el trabajo de la casa padezcan enfermedad pueden levantarse a la matinas
con el consentimiento y permiso del Maestre o de aquellos que se encarguen de
ese menester. Deberán decir en lugar de las matinas trece paternosters, así
queda establecido, de tal forma y manera que sus palabras reflejen su corazón.
Así lo dijo David: Psallite sapienter. Que significa: 'Canta con sabiduría.' E
igualmente dijo David: In conspectu Angelorum psallam tibi. Que significa: 'Yo
cantaré para ti ante los ángeles.' Y dejad que esto sea siempre así y a la discreción
del Maestre o de aquellos encargados de tal menester.
Sobre la Vida
en Comunidad.
34. Leemos en las
Sagradas Escrituras: Dividebatur singulis prout cuique opus erat. Que significa
que a cada uno le será dado según su necesidad. Por esta razón nosotros decimos
que ninguno estará por encima de vosotros, sino que todos cuidareis de los
enfermos; y aquél que esté menos enfermo dará gracias a Dios y no se
preocupará; y permitiréis que aquel que esté peor se humille mediante su
debilidad y no se enorgullezca por la piedad. De este modo todos los miembros
vivirán en paz. Y prohibimos a todos que abracen la excesiva abstinencia; si no
que firmemente mantengan la vida en comunidad.
Sobre el Maestre.
35. El Maestre puede a
quien le plazca entregar el caballo y la armadura y lo que desee de otro
hermano, Y el hermano cuya cosa pertenecía no se sentirá vejado ni enfadado:
porque es cierto que si se enfada irá contra Dios.
Sobre dar Consejos.
36. Permitir solo a
aquellos hermanos que el Maestre reconoce que darán sabios y buenos consejos
sean llamados a reunión; y así lo ordenamos, y que de ninguna otra forma
alguien pueda ser escogido. Porque cuando ocurra que se desee tratar de
materias serias; como la entrega de tierra comunal, o hablar de los asuntos de
la casa, o recibir a un hermano, entonces si el Maestre lo desea, es apropiado
reunir la congregación entera para escuchar el consejo de todo el capítulo; y
lo que considere el Maestre mejor y más beneficioso, dejar que así se haga.
Sobre los Hermanos enviados a Ultramar.
37. Los Hermanos que
sean enviados a diversos países del mundo deberán cuidar los mandatos de la Regla según su habilidad y
vivir sin desaprobación respecto a la carne y el vino, etc. para que reciban
elogio de extraños y no mancillar por hecho o palabra los preceptos de la Orden , y para ser un ejemplo
de buenas obras y sabiduría; por encima de todo, para que aquellos con quienes
se asocien y en cuyas posadas reposen, sean recibidos con honor. Y a ser
posible, la casa donde duerman y se hospeden que no quede sin luz por la noche,
para que los tenebrosos enemigos no los conduzcan a la maldad, dado que Dios
así lo prohibe.
Sobre Mantener la Paz.
38. Cada hermano debe
asegurarse de no incitar u otro a la ira o enojo, porque la soberana piedad de
Dios ve al hermano fuerte igual que al débil, en nombre de la Caridad.
Cómo deben actuar los Hermanos.
.
40. Por esta razón
rezamos y firmemente dictaminamos a los hermanos caballeros que han abandonado
su ambición personal y a todos aquellos que sirven por un período determinado a
no salir por pueblos o ciudades sin el permiso del Maestre o de quien él haya
delegado; excepto por la noche al Sepulcro y otros lugares de oración dentro de
los muros de la ciudad de Jerusalén.
41. Allí, irán los
hermanos por parejas, de otra forma no podrán salir ni de día ni de noche; y
cuando se detienen en una posada, ningún hermano, escudero o sargento puede
acudir a los aposentos de otro para verlo o hablar con él sin permiso, tal y
como se ha dicho. Ordenamos por unánime consentimiento que en esta Orden regida
por Dios, ningún hermano deberá luchar o descansar según su voluntad, sino
siguiendo las ordenes del Maestre, a quien todos deben someterse, para que
sigan las indicaciones de Cristo Jesús que dijo: Non veni facere voluntatem
meam, sed ejus que misit me, patris. Que significa: 'Yo no vine a hacer mi
propia voluntad, sino la voluntad de mi padre quien me envió.'
Cómo deben Poseer e Intercambiar.
42. Sin el permiso del
Maestre o quien en su lugar ostente el cargo, que ningún hermano intercambie
cosa alguna con otro, ni así lo pida, a menos que sea de escaso o nulo valor.
Sobre Cerrojos.
43. Sin permiso del
Maestre o quien le represente, ningún hermano tendrá una bolsa o monedero que
se pueda cerrar; pero los directores de casas o provincias y el Maestre no se
atendrán a esto. Sin el consentimiento del Maestre o su comandante, que ningún
hermano tenga cartas de sus parientes u otras personas; pero si tiene permiso,
y así lo quiere el Maestre o comandante, estas cartas le pueden ser leídas.
Sobre Regalos de Seglares.
44. Si algo que no se
puede conservar, como la carne, es regalado en agradecimiento, a un hermano por
un seglar, lo presentará al Maestre o al Comandante de Avituallamiento. Pero si
ocurre que uno de sus amigos o parientes desea regalárselo solo a él, que no lo
acepte sin el permiso del Maestre o su delegado. Es más, si el hermano recibe
cualquier otra cosa de sus parientes, que no lo acepte sin permiso del Maestre
o de quien ostente el cargo. Especificamos, que los comandantes o mayordomos,
que están a cargo de estos menesteres, que no se atengan a la citada regla.
Sobre Faltas.
45. Si algún hermano,
hablando o en soldadesca, o de algún otro modo, comete una pecado venial,
deberá voluntariamente decírselo al Maestre, para redimirse con el corazón
limpio. Si no acostumbra a redimirse de este modo, que reciba una penitencia
leve, pero si la falta es muy seria que se aleje de la compañía de sus hermanos
de tal forma que no coma ni beba en la mesa con ellos, si no solo; y se
someterá a la piedad y juicio del Maestre y hermanos, para que sea salvado el
día del Juicio Final.
Sobre faltas Graves.
46. Por encima de todo,
debemos asegurarnos que ningún hermano, poderoso o no, fuerte o débil, que
desee promocionarse gradualmente devenga orgulloso, defienda su crimen y
permanezca sin castigo. Pero si no quiere someterse por ello que reciba un
castigo mayor. Y si misericordiosas oraciones del consejo se rezan por él a
Dios, y él no quiere enmendarse, si no que se enorgullece más y más de ello,
que sea erradicado del rebaño piadoso; según lo que el apóstol dice: Auferte
malum ex vobis. Que quiere decir: 'Aparta los malvados de entre los tuyos.' Es
necesario para vosotros separar las ovejas perversas de la compañía de los
piadosos hermanos.
47. Es más, el Maestre,
que debe llevar en su mano el báculo - y bastón de mando que sostiene las
debilidades y fortalezas de los demás; deberá ocuparse de ello. Pero también,
como mi señor St Maxime dijo: 'Que la misericordia no sea mayor que la falta;
ni que el excesivo castigo encamine al pecador a regresar a sus malas
acciones.'
Sobre las murmuraciones.
48. Disponemos por
divino consejo, el evitar las plagas: de envidia, murmuración, despecho y
calumnia. Por tanto cada uno debe guardar celosamente los que el apóstol dijo:
Ne sis criminator et susurro in populo. Que significa: 'No acuses o perjudiques
al pueblo de Dios.' Pero cuando un hermano sepa con certeza que su compañero ha
pecado, en privado y con fraternal misericordia que sea él mismo quien lo
amoneste secretamente, y si no quiere escuchar, otro hermano deberá ser
llamado, y si los rehusa a ambos, deberán decirlo públicamente ante el capítulo.
Aquellos que deprecian a sus semejantes sufren de terrible ceguera y muchos
están llenos de gran tristeza ya que no desarraigan la envidia que sienten
hacia otros; y por ello serán arrojados hacia la inmemorial perversidad del
demonio.
Que nadie se enorgullezca de sus faltas.
49. Las palabras vanas
se sabe son pecaminosas, y las dicen aquellos que se enorgullecen de su propio
pecado ante el justo juez Cristo Jesús; lo que queda demostrado por las
palabras de David: Obmutui et silui a bonis. Que significa que uno debería
incluso refrenarse de hablar bien, y observar el silencio. Asimismo prevenid
hablar mal, para evitar la desgracia del pecado. Ordenamos y firmemente
prohibimos a un hermano que cuente a otro hermano o a cualquiera, las valientes
acciones que llevó a cabo en su vida seglar y los placeres de la carne que
mantuvo con mujeres inmorales. Deberán ser consideradas faltas cometidas
durante su vida anterior y si sabe que ha sido expresado por algún otro
hermano, deberá inmediatamente silenciarlo; y si no puede lograrlo, abandonará
el lugar sin permitir que su corazón se mancille por estas palabras.
Que nadie pida.
Sobre animales y escuderos.
51. Cada hermano
caballero puede tener tres caballos y ninguno más sin el permiso del Maestre,
debido a la gran pobreza que existe en la actualidad en la casa de Dios y en el
Templo de Salomón. A cada hermano le permitimos tres caballos y un escudero; y
si éste último sirve voluntariamente por caridad; el hermano no debería pegarle
por los pecados que cometa.
Que ningún Hermano pueda tener una brida ornamentada.
52. Nosotros prohibimos
seriamente a cualquier hermano que luzca oro o plata en sus bridas, estribos,
ni espuelas. Esto se aplica si las compra; pero si le son regalados en caridad,
los arneses la plata y el oro que sean tan viejos que no reluzcan, que su
belleza no pueda ser vista por otros ni ser signo de orgullo: entonces podrá
quedárselos. Pero si le son regalados equipos nuevos que sea el Maestre quien
disponga de ellos como crea oportuno.
Sobre fundas de lanza.
53. Que ningún hermano
tenga una funda ni para su lanza ni para su escudo, pues no es ninguna ventaja,
al contrario podría ser muy perjudicial.
Sobre las bolsas de comida.
54. Este mandato que
establecemos es conveniente para todos y por esta razón exigimos sea mantenido
de ahora en adelante, y que ningún hermano pueda hacerse una bolsa para comida
de lino o lana, o de cualquier otro material que no sea profinel.
Sobre la Caza.
55. Prohibimos
colectivamente que ningún hermano cace un ave con otra. No es adecuado para un
religioso sucumbir a los placeres, sino escuchar voluntariamente los
mandamientos de Dios, estar frecuentemente orando y confesar diariamente
implorando a Dios en sus oraciones el perdón de los pecados que haya cometido.
Ningún hermano puede presumir de la compañía de un hombre que caza a un ave con
otra. Al contrario es apropiado para un religioso actuar simple y humildemente
sin reír ni hablar en demasía, con razonamiento y sin levantar la voz. Y por
esta razón, disponemos especialmente a todos los hermanos que no se adentren en
el bosque con lanzas ni arcos para cazar animales, ni que lo hagan en compañía
de cazadores, excepto promovidos por el amor a salvaguardarlos de los paganos
infieles. Ni deberéis ir con perros, ni gritar ni conversar, ni espolear
vuestro caballo solo por el deseo de capturar una bestia salvaje.
Sobre el León.
56. Es verdad que os
habéis responsabilizado a entregar vuestras almas por vuestros hermanos, tal y
como lo hizo Cristo Jesús, y defender la tierra de los incrédulos paganos,
enemigos del hijo de la
Virgen María. Esta mentada prohibición de caza no incluye en
forma alguna al león, dado que viene sigiloso y envolvente a capturar su presa,
con sus zarpas contra el hombre e id con vuestras manos contra él.
Cómo pueden tener propiedades y hombres.
57. Esta bondadosa
nueva orden la creemos emana de las Sagradas Escrituras y de la divina
providencia en la
Sagrada Tierra del Este. Lo que significa que esta compañía
armada de caballeros puede matar a los enemigos de la cruz sin pecar. Por esta
razón juzgamos que debéis ser llamados Caballeros del Temple, con el doble
mérito y la gallardía de la honestidad; que podáis poseer tierras y
mantenerlas, villanos y campos y los gobernéis con justicia, e impongáis
vuestro derecho tal y como está específicamente establecido.
Sobre los Diezmos.
58. Vosotros habéis
abandonado las seductoras riquezas de este mundo y os habéis sometido
voluntariamente a la pobreza; y por ello hemos resuelto que los que viváis en comunidad
podáis recibir diezmos. Si el obispo de la localidad, a quien el diezmo se
debería entregar por derecho, desea darlo en caridad; con el consentimiento del
capítulo, puede donar esos diezmos que posee su Iglesia. Es más, si un plebeyo
guarda los diezmos de su patrimonio para sí, y en contra de la Iglesia , y desea cederlos
a vosotros lo puede hacer con el permiso del prelado y su capítulo.
Sobre hacer Juicios.
59. Sabemos, ya que lo
hemos visto, que los perseguidores y amantes de peleas y dedicados cruelmente a
atormentar a los fieles de la Sagrada Iglesia y a sus amigos, son incontables.
Por el claro juicio del consejo, ordenamos que si alguien en los lugares del
Este o en cualquier otro sitio os solicita parecer, por creyentes y amantes de
la verdad debéis juzgar el hecho, si la otra parte accede. Este mismo mandato
se aplicará siempre que algo os sea robado.
Sobre los Hermanos Ancianos.
60. Disponemos por
consejo compasivo que los hermanos ancianos y débiles sean honrados con
diligencia y reciban la atención de acuerdo con su fragilidad; y cuidados por
la autoridad de la Regla
en aquellos menesteres necesarios para su bienestar físico, y que en forma
alguna se sientan afligidos.
Sobre los Hermanos Enfermos.
61. Que los hermanos
enfermos reciban la consideración y los cuidados y sean servidos según las
enseñanzas del evangelista y de Cristo Jesús: Infirmus fui et visitastis me. Que significa: ' Estuve enfermo y me visitaste'; y que
esto no sea olvidado. Porque aquellos hermanos que están dolientes deberán ser
tratados con dulzura y cuidado, porque por tal servicio, llevado a cabo sin
titubear, ganareis el reino de los cielos. Por lo tanto pedimos al Enfermero
que sabia y fervientemente provea lo necesario a los diversos hermanos
enfermos, como carne, viandas, aves y otros manjares que los retornen a la
salud, según los medios y posibilidades de la casa.
Sobre los Hermanos Fallecidos.
62. Cuando un hermano pase de la vida a la
muerte, algo de lo que nadie está excluido, digáis misa por su alma con
misericordioso corazón, y que el divino oficio sea ejecutado por los curas que
sirven al rey. Vosotros que servís a la caridad por un tiempo determinado y
todos los hermanos que estén presentes frente al cadáver rezareis cien
paternosters durante los siete siguientes días. Y todos los hermanos que están
bajo la orden de la casa del hermano fallecido rezaran los cien paternosters,
como se ha dicho anteriormente; después de conocerse la muerte y por la
misericordia de Dios. También rogamos y ordenamos por autoridad pastoral que un
mendigo sea alimentado con carne y vino durante cuarenta días en memoria del
hermano finado, tal y como lo hiciera si estuviera vivo. Nosotros
explícitamente prohibimos todos los anteriores ofrecimientos que solían hacer
por voluntad y sin discreción los Pobres Caballeros del Templo ante la muerte
de hermanos, en la celebración de Pascua u otras fiestas.
63. Es más, debéis profesar vuestra fe con
pureza de corazón de día y de noche para que puedan compararos, en este
aspecto, con el más sabio de los profetas, que dijo: Calicem salutaris
accipiam. Que quiere decir: 'Yo beberé de la copa de salvación.' Lo cual
significa: 'Vengaré la muerte de Cristo con mi muerte. Porque de la misma
manera en que Cristo Jesús dio su cuerpo por mí, de la misma forma estoy
preparado para dar mi alma por mis hermanos.' Esta es una ofrenda apropiada; un
sacrificio viviente y del agrado de Dios.
Sobre los Sacerdotes y clérigos que sirven a la Caridad.
64. La totalidad del concilio en consejo os ordena
rendir ofrendas y toda clase de limosnas sin importar el modo en que puedan ser
dadas, a los capellanes y clérigos y a los que restan en la caridad por un
tiempo determinado. Siguiendo los mandatos de Dios nuestro Señor, los
sirvientes de la iglesia pueden solo recibir ropa y comida, y no pueden
presumir de poseer nada a menos que el Maestre desee dárselo por caridad.
Sobre los Caballeros seglares.
65. Aquellos que por piedad sirven y permanecen
con vosotros por un tiempo determinado son caballeros de la casa de Dios y del
Templo de Salmón. Por lo tanto con piedad rezamos y así disponemos finalmente
que si durante su estancia, el poder de Dios se lleva a alguno de ellos, por
amor a Dios y propio de la fraternal misericordia, un mendigo sea alimentado durante
siete días para la salvación de su alma, y cada hermano en esa casa deberá
rezar treinta paternosters.
Sobre los Caballeros Seglares que sirven por tiempo determinado.
66. Ordenamos que todos los caballeros seglares
que deseen con pureza de corazón servir a Cristo Jesús y la casa del Templo de
Salomón por un periodo determinado que adquieran, cumpliendo con la norma, un
caballo y armas adecuados y todo lo necesario para la tarea. Es más, que ambas
partes den un precio al caballo y que este precio quede por escrito para no ser
olvidado; y dejad que todo lo que el caballero, su escudero y su caballo
necesiten, provenga de la caridad fraternal según los medios de la casa. Si
durante ese tiempo determinado, ocurre que el caballo muere en el servicio de
la casa, si la casa lo puede costear, el Maestre lo repondrá. Si al final de su
estadía, el caballero desea regresar a su país, deberá dejar en la casa por
caridad, la mitad del precio del caballo, y la otra mitad puede, si lo desea,
recibirla de las limosnas de la casa.
Sobre la promesa de los sargentos
67. Dado que los escuderos y sargentos que
deseen caritativamente servir en la casa del Temple, por la salvación de su
alma y por un periodo determinado, vienen de regiones muy diversas, es prudente
que sus promesas sean recibidas, para que el enemigo envidioso no los haga
arrepentirse y renunciar a sus buenas intenciones.
Sobre las capas blancas.
68. Por unánime consenso de la totalidad del
capítulo, prohibimos y ordenamos la expulsión, por vicioso, a cualquiera que
sin discreción haya estado en la casa de Dios y de los Caballeros del Temple.
También, que los sargentos y escuderos no tengan hábitos blancos, dado que esta
costumbre ha traído gran deshonra a la casa; pues en las regiones más allá de las
montañas falsos hermanos, hombres casados y otros que fingían ser hermanos del
Temple las usaron para jurar sobre ellas; sobre asuntos mundanos. Trajeron
tanta vergüenza y perjuicio a la
Orden de Caballería que hasta sus escuderos se rieron; y por
esta razón surgieron muchos escándalos. Por tanto, que se les entreguen hábitos
negros; pero si éstos no se pueden encontrar, se les deberá dar lo que se
encuentre en esa provincia; o lo que sea más económico, que es burell.
Sobre hermanos Casados.
69. Si hombres casados piden ser admitidos en
la fraternidad, favorecerse y ser devotos de la casa, permitimos que los
recibáis bajo las siguientes condiciones: al morir deberán dejar una parte de
sus propiedades y todo lo que hayan obtenido desde el día de su ingreso.
Durante su estancia, deberán llevar una vida honesta y comprometerse a actuar
en favor de sus hermanos, pero no deberán llevar hábitos blancos ni mandiles.
Es más, si el señor fallece antes que su esposa, los hermanos se quedarán solo
con una parte de su hacienda, dejando para la dama el resto, a efecto de que
pueda vivir sola de ella durante el resto de su existencia; puesto que no es
correcto ante nosotros, que ella viva como cofrade en una casa junto a hermanos
que han prometido castidad a Dios.
Sobre Hermanas.
70. La compañía de las mujeres es asunto
peligroso, porque por su culpa el provecto diablo ha desencaminado a muchos del
recto camino hacia el Paraíso. Por tanto, que las mujeres no sean admitidas
como hermanas en la casa del Temple. Es por eso, queridos hermanos, que no
consideramos apropiado seguir esta costumbre, para que la flor de la castidad
permanezca siempre impoluta entre vosotros.
Que no tengan intimidad con mujeres.
71. Creemos imprudente para un religioso mirar
mucho la cara de una mujer. Por esta razón ninguno debe atreverse a besar a una
mujer, sea viuda, niña, madre, hermana, tía u otro parentesco; y recomendamos
que la caballería de Cristo Jesús evite a toda costa los abrazos de mujeres,
por los cuales muchos hombres han perecido, para que se mantengan eternamente
ante Dios con la conciencia pura y la vida inviolable.
No ser padrinos.
72. Prohibimos que los hermanos, de ahora en
adelante, lleven niños a la pila bautismal. Ninguno deberá avergonzarse de
rehusar ser padrino o madrina; ya que esta vergüenza trae consigo más gloria
que pecado.
Sobre los mandatos.
73. Todos los mandatos que se han mencionado y
escrito aquí, en esta Regla actual están sujetos a la discreción y juicio del
Maestre.
Estos son los Días Festivos y de Ayuno que todos los Hermanos deben
Celebrar y Observar.
74. Que sepan todos los presentes y futuros
hermanos del temple que deben ayunar en las vigilias de los doce apóstoles. Que
son: San Pedro, San Pablo, San Andrés, San Jaime, y San Felipe; Santo Tomás,
San Bartolomé, San Simón y San Judas Tadeo, San Mateo. La vigilia de San Juan
Bautista; la vigilia de la
Ascensión y los dos días anteriores; los días de rogativas;
la vigilia de Pentecostés; las cuatro Témporas; la vigilia de San Lorenzo, la vigilia
de Nuestra Señora de la
Ascensión ; la vigilia de Todos los Santos; la vigilia de la Epifanía. Y deberán
ayunar en todos los días citados según la disposición del Papa Inocencio en el
Concilio de la ciudad de Pisa. Y si alguno de los días de ayuno cae en Lunes,
deberán ayunar el Sábado anterior. Si la Natividad de Nuestro Señor cae en Viernes, los
hermanos comerán carne en honor de la fiesta. Pero deberán ayunar en el día de
San Marcos debido a las Letanías: porque así ha sido establecido por Roma para
los hombres mortales. Sin embargo, si cae durante la octava de Pascua, no
deberán ayunar.
Estos
son los Días de Ayuno que deberán ser observados en la Casa del Temple.
75. La natividad de Nuestro Señor; la fiesta de
San Esteban; San Juan Evangelista; los Santos Inocentes; el octavo día después
de Navidad que es el día de Año Nuevo; la Epifanía ; Santa María Candelaria; San Matías
Apóstol; la Anunciación
de Nuestra Señora en Marzo; Pascua y los tres días siguientes al día de San
Jorge; los Santos Felipe y Jaime, dos apóstoles; el encuentro de la Vera Cruz ; la Ascensión del Señor;
Pentecostés y los dos días siguientes; San Juan Bautista; San Pedro y San
Pablo, dos apóstoles; Santa María Magdalena; San Jaime Apóstol; San Lorenzo; la Ascensión de Nuestra Señora;
la natividad de Nuestra Señora; la Exaltación de la Cruz ; San Mateo Apóstol, San Miguel; Los Santos
Simón y Judas; la fiesta de Todos los Santos; San Martín en invierno; Santa
Caterina en invierno; San Andrés, San Nicolás en invierno; Santo Tomás Apóstol.
76. Ninguna de las
fiestas menores se debe observar en la casa del Temple. Y deseamos y
aconsejamos que se cumpla estrictamente: todos los hermanos del Temple deberán
ayunar desde el Domingo anterior a San Martín hasta la Natividad de Nuestro
Señor, a menos que la enfermedad lo impida. Si ocurre que la fiesta de San
Martín cae en Domingo, los hermanos no tomarán carne el Domingo anterior

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