Dr. Carlos Raitzin
Personalmente recibí todos los Grados de la Orden del Temple
de una filiación alemana, la Ordo Militiae Crucis Templi que deriva del Barón
von Hund y de la Estricta Observancia Templaria. Conjuntamente recibí la Carta
Patente para la República Argentina con plenos poderes.
Durante mucho tiempo se sostuvo erróneamente que von Hund fue iniciado en
Paris, en 1743 por uno de los Estuardo. Se probó que esto no podía ser así
pues ninguno de los Estuardo se hallaba en Paris para esa fecha. Pero luego se
estableció que su iniciador fue otro templario escocés, Alexander Montgomery,
conde de Eglinton, quien era el famoso Eques a Penna Rubra
(Caballero de la Pluma Roja) (Fuente: Baigent y Leigh "The Temple and the
Lodge", Cap. 14, de acuerdo a los archivos del grupo Stella
Templum). Esto contribuye grandemente a aclarar un punto oscuro
respecto del cual muchos grandes especialistas (incluso René Guénon) se
equivocaron.
Karl Gotthelf, barón
von Hund fue iniciado en 1742 en Francfort y recibió los altos grados en 1743
en el Capítulo de Clermont en Paris. Después afirmó haber sido recibido en un
Capítulo Templario en Inglaterra en presencia de Lord Kilmarcock por un
caballero anónimo cubierto con un tocado con una pluma roja. Esto ahora ha
quedado definitivamente establecido y aclarado, de acuerdo a lo que indicamos
antes.
Pero en Masonería (pese a las muchas pretensiones en tal
sentido) hay hoy poco que sea templario salvo alusiones en el Gr.·.
30º y algo muy característico en el Gr.·. 33º de mi Rito y que no se si figura
tambien en el REAA. Desde luego no se pueden dar detalles. En realidad
los únicos Ritos Mas.·. que tienen una conexión real y directa con el Temple en
cuanto filiación son el Rito Escocés Rectificado (originado en la Estricta
Observancia templaria que deriva de von Hund) y el Rito Sueco (fundado por
los templarios en el exilio y cuyo Gran Maestre es el rey de Suecia).
En cuanto al Temple digamos que la Ceremonia de
conferir Grados en mi filiación templaria es estrictamente tradicional. Es un
ritual muy simple que viene documentadamente de antaño y al que en otras
corrientes de templarismo le han adosado un sinfín de fantasías y
condimentos de tipo religioso que están fuera de lugar, pues lo iniciático se
halla muy por encima de cualquier forma de religiosidad exotérica. Y la
Caballería es por cierto iniciática (ver al respecto los trabajos que figuran
en mi sitio web). La masonería también es iniciática (cuando se trata de una
filiación válida) pero de un nivel menor, corresponde como es sabido a las
denominadas iniciaciones artesanales.
Deseo referirme ahora al tema de las relaciones entre la
Orden del Temple y la masonería operativa medieval. No se puede hallar
seriamente una vinculación entre el Temple y la masonería especulativa nacida
en el siglo XVIII con la Gran Logia Unida de Inglaterra. Esta última fué
una desviación de la recta vía (como señala muy adecuadamente el Barón von
Sebottendorf en su célebre obra) y provocó un cambio casi inmediato de las
relaciones entre la Iglesia y la Masonería. Hasta ese momento la Iglesia había
protegido a los masones que construían sus catedrales. Pero luego de ese cambio
siguieron las excomuniones conocidas y que no es del caso enumerar ni discutir
aquí.
Retomando nuestro asunto es sabido que existen diversas
obras tendientes a probar la estrecha relación entre Temple y masones. Algunas
de ellas son bonitas y bien escritas como la de John J. Robinson "Nacidos
en sangre" pero la solidez de pruebas y el aparato crítico brillan por su
ausencia. No es un tema fácil y hay que recurrir en parte a tradiciones orales
y, felizmente, a las pruebas sólidas que también las hay y muchas. En cuanto a
tradiciones orales se sabe de la muerte del traidor y delator Squieu de
Floyran, apuñalado por miembros de las guildas de constructores inmediatamente
después del arresto del Gran Maestre Jacques de Molay y de los Caballeros para
ser sometidos a la infame parodia de juicio que todos conocemos.
Pero esto no alcanza y algunos autores se dedicaron a buscar
evidencias más sólidas. Particularmente destacable en tal sentido es el francés
H.·. Paul Naudon, ya en el Or.·. Et.·. . Su obra "Les origines religieuses
et corporatives de la Franc-Maçonnerie" 4ta. edición, Dervy, Paris, 1979
contiene mucho material de gran valor al respecto y, por supuesto, este
autor aniquila las pretensiones de quienes audazmente sostienen
que las relaciones entre ambas Ordenes fueron inexistentes. Toda la primera
parte de este libro que cito, en particular los capítulos VI y VII, están
dedicados a probar, documentos en la mano, la estrecha relación entre Temple y
Masones Operativos. Y además abundan los detalles de interés en cuanto a la
continuidad del Temple a lo largo de los siglos. Esto resulta
particularmente importante para todos los que somos portadores de
una filiación templaria. Pero hay mil cosas más a destacar como el derecho de
franquicia y la relación del Temple con los franc mestiers que
permitía a los oficios (en particular el de la
construcción) desempeñarse dentro de los dominios templarios (por
ejemplo las comanderías) libres de los impuestos fijados por el rey, el
señor del lugar o las municipalidades. Estas exenciones justificaban (además
de el hecho de ser ellos hombres libres y no siervos) el calificativo de franc. Pero
una cosa eran estos y otra los simplemente libres por no ser siervos (como el
mismo Naudon señala y analiza).
De particular interés para los templarios actuales es lo
siguiente que no resisto la tentación de citar debido a mi prolongado interés
en el simbolismo iniciático de la catedral de Metz (puede verse mi trabajo al
respecto en este sitio web.
Traduzco fielmente a Naudon, l.c. p.113-14 "
Citemos finalmente al caso de Metz, donde los Templarios instalaron una
comandería a partir de 1133. Ella creció rapidamente y ya se hallaba
profundamente arraigada cuando San Bernardo mismo vino a la diócesis a predicar
la Segunda Cruzada en 1147. Es interesante señalar que hacia fines del siglo
XIII una fraternidad de masones se reunía en en el oratorio de la comandería de
los Templarios de Metz. En 1285, se encuentra el nombre de "Jennas Clowanges, li maires de la frairie des massons dou Temple" (Jennas Clowanges, el alcalde de la
fraternidad de masones del Temple). Una lápida funeraria, descubierta en
1861 frente a la capilla, recuerda la memoria de cierto "Freires Chapelens Ki fut Maistres des Mazons dou Temple de Lorene"(Freire Capellán -o sea C+ T+- que fué
Maestre de los masones del Temple de Lorena) durante veintitres años y que
murió "la vigille de la
Chandelour lan M.CC.IIII.XX.VII (1287)" (la vigilia de la Candelaria el año 1287). Naudon
acompaña in extenso las fuentes y bibliografía que no estimo necesario
reproducir aquí.
Sería imperdonable ligereza de mi parte pretender resumir
semejante obra de erudición como la que nos ocupa en un breve artículo. Solo
cabe recomendar calurosamente su lectura para lograr una apreciación fidedigna
de los hechos.
Ha aparecido en
los últimos tiempos otra pretendida filiación. Se trata de la OSTI (Orden
Soberana del Temple Iniciático) con sede principal en Paris.
La filiación reposa sobre la "Carta de Larmenius".
Respecto de esta "Carta" que ha sido muy discutida (dado
que es un documentado evidentemente fraguado) es muy recomendable ver la
"Historia Pintoresca de la Francmasonería" de F.T.B. Clavell (hay una
versión mejicana con el título de "La Historia Secreta de la Francmasonería",
Editora y Distribuidora Mexicana, 1975) y también el libro de Valentin
Erigene "Napoleon et les Societés Secretes" , Chanteloup, Paris,
1986. Las mismas consideraciones se aplican estrictamente a todos
los grupos neotemplarios que basan su "legitimidad" en la Carta de
Larmenius.
Esta Carta constituye uno de
los fraudes más escandalosos que registra la historia del neotemplarismo.
Se trata de justificar pretendidas filiaciones actuales de la Orden del
Temple, todas ellas de origen muy reciente, sin
la menor legitimidad y sin la menor raiz en el pasado. Tan
pronto una orden neotemplaria invoca tal Carta pone de manifiesto que nada
la vincula en realidad a la primitiva Orden del Temple. Hagamos un poco de
historia siguiendo a Clavel. En 1715 Felipe de Orleans revivió una sociedad
fundada en 1682 por varios grandes señores de la corte de Luis XV. Este
era un grupo machista en sus finalidades, secreto en sus procederes y cuyo
objetivo final era...el total dominio del hombre sobre la mujer. Es innecesario
decir que tenía tan poco que ver con el Temple como con los viajes
espaciales. Se lee en la "Historia Amorosa de los Galos" de
Bussy-Rabuttin que pertenecían a ella Manicamp, el Caballero de Tilladet, el
duque de Grammont, el marqués de Birán y el conde de Tallard. Cada uno de
los asociados llevaba un distintivo que representaba a un hombre pisoteando a
una mujer, algo parecido a las estampitas donde vemos al Arcangel San Gabriel
pisoteando al demonio...
Rapidamente
ingresó al grupo un gran número de jóvenes libertinos. Había pruebas y
"novatadas" para los ingresantes a las que debió someterse incluso el
duque de Vermandois. Incluso el Delfín terminó por ingresar pero por respeto a
su rango fué eximido de las pruebas. Con Felipe de Orleans se redactaron nuevos
estatutos y se coloca como Gran Maestre al Caballero Francisco Tomás Teobaldo
de Alejandría. Este, en connivencia con Felipe de Orleans, adoptó para el grupo
el nombre de Orden del Temple y se le concedió la facultad de designar sucesor.
Entonces apareció un jesuita, el P. Bonnani, gran anticuario y erudito y
además excelente dibujante. Este fraguó la Carta de Larmenius, añadió en
ella la aceptación y firmas de personajes notables pertenecientes a diferentes
épocas y asignándoles ficticias altas funciones en el Temple a partir de Jean
Marc L'Armenius (el armenio) o Larmenius, sucesor designado por Jacques de
Molay antes de morir en la hoguera. Por supuesto todo era estricta
fantasía y fraude, creando un falso linaje sucesorio desde Jacques de Molay
hasta esa fecha.
Pero no terminó
aquí la historia tan pintoresca de este engendro pretendidamente templario.
Llegaron a enviar delegados a negociar con la Orden del Cristo de Portugal
(legítima sucesora del Temple pero donde la continuidad de filiación ya se
había perdido en ese mismo siglo XVIII). El rey Juan V de Portugal
(quien era además el Gran Maestre de la Orden) averiguó por medio de
su embajador en París, Luis de Cunha, los antecedentes de estos sujetos y del
grupo francés. El rey indignado mandó a encarcelarlos. Uno de ellos pudo
escapar, encontrando asilo en Gibraltar. El otro, no tan afortunado, fué
deportado despues de dos años de cárcel a Angola donde murió.
La sociedad,
sin embargo, siguió existiendo en Francia y, para sobrevivir, en los años
previos a la Revolución Francesa, adoptó el nombre bien vulgar de
"Sociedad del lomo de vaca". Sus miembros fueron dispersados hacia
1792. En esa época el "Gran Maestre" era el duque de Cossé-Brissac,
quien fué asesinado en Versailles durante esos años agitados.
Pero la
historia no terminó ahí. El H.·. Ledru, hijo del médico del duque de
Cossé-Brissac, compró en un remate un mueble que había pertenecido al duque.
Y ahí encontró ocultos la "Carta de Larmenius", los Estatutos de
1705 y el libro de actas. Alrededor de 1804 enseña esos documentos a los HH.·.
MM.·. de Saintot y a Raymond Bernard Fabre-Pralaprat. Este último era
ex-seminarista y médico. Y ahi surgió de nuevo la idea de revivir a la Orden
del Temple. Se le propuso al H.·. Ledru ser el Gran Maestre pero no aceptó. Por
fín se designó al H.·. Radix de Chevillon quien no quiso aceptar sino el cargo
de Regente y, con ese rango, inscribió su nombre en la carta de Larmenius abajo
de la firma del duque de Cossé-Brissac (a quien jamás vió en su vida). Y a
partir de ahi nacen diversas filiaciones neotemplarias que citan orgullosamente
a la Carta de Larmenius como "prueba" de su autenticidad. La OSTI es
una de ellas y, además, oculta el nombre completo de Fabre-Pralaprat: lo
designa solo como Raymond Bernard para que se asemeje al homónimo que fuera
despues dignatario de AMORC (de la que fuera expulsado) y de OSTI: prueba
evidente de engaño. Como si todo lo anterior fuera poco consiguieron el
auspicio de Napoleón Bonaparte a quien engañaron. Para ello se valieron de la
Carta y, además, de un relicario de cobre conteniendo cuatro trozos de huesos
de los templarios muertos en la hoguera, una espada de hierro
que afirmaban había pertenecido a Jacques de Molay, un casco de hierro con
adornos de oro que decían ser de Guy hermano del Delfín de Auvernia, una cruz
de marfil y tres mitras de tela y otros trastos. Todo esto, después se
supo que era absolutamente falso, según documentos depositados, entre otros
lugares, en la biblioteca de Morrison de Greenfield. Los huesos
calcinados de los Caballeros fueron preparados por Leblond y Fabre en la
casa del primero, calle de Marmouzets. El H.·. Leblond compró el pequeño
relicario de cobre, la espada que se pretendió luego que era de Jacques de
Molay y los otros trastos fueon comprados por por el H.·. Leblond a un mercader
de hierro viejo del mercado de San Juan y a un casullero que vivía por ahí
cerca. El H.·. Arnal fue quien consiguió el casco con embutidos de oro, el
que había pertenecido en otros tiempos a un depósito de armaduras de
propiedad del gobierno. Y todavía se podrían añadir algunos otros
pintorescos detalles...
Para esto
remito a la obra citada de François Timoleón Bègue Clavel, de donde obtuve
estos datos tan valiosos y amenos. Concluyo pues este escrito que previene de
una falsa filiación templaria: la OSTI. Pero no son los únicos...
En cuanto a
otras filiaciones templarias legítimas no masónicas diré lo siguiente. La
filiación muy legítima y real de la Orden del Cristo de Portugal desgraciadamente
se interrumpió en el siglo XVIII, según me informó el P. Das Neves entonces
Vicerrector de la Universidad Católica de Lisboa. Actualmente la Orden sigue
existiendo pero a los Caballeros se los nombra por decreto del presidente de
esa república (lo cual es honorífico pero nada tiene de iniciático). Queda por
mencionar los grupos templarios escoceses, los que tienen filiación real.
Hay dos principales, encontrará información sobre esto en el libro de Andrew
Sinclair "La Espada y el Grial", EDAF, Nuevos Temas, Madrid, 1994 y
que vale la pena leer.
En futuros
escritos me ocuparé de grupos neotemplarios que actúan en la Argentina, también
invocando la Carta de Larmenius, y que no son otra cosa que centros de reunión
de elementos de extrema derecha (más neonazis que neotemplarios) que se dedican
a la apología de la violencia con neta inspiración en los escritos
antitradicionales de Miguel Serrano y Julius Evola. Y,
adelántandome a cualquier polemista, tambien me propongo
demostrar con lujo de detalles el hecho de que Evola era antitradicional
(y que sus doctrinas fueron seriamente criticadas por René Guénon).


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